Voto de castigo

Donde funciona la democracia los electores premian o sancionan al gobierno y a los partidos conforme al  buen o mal  comportamiento de sus diputados como gestores y legisladores, en las urnas; sabedores de que el poder legislativo que integran debe ser el mejor contrapeso de los otros dos poderes, el ejecutivo y el judicial.Todos los ciudadanos vamos a llegar  a las urnas a votar por diputados federales el próximo domingo 7 de junio, muy agraviados, por esto o por lo otro.

En Coahuila no habíamos tenido tantos motivos para no votar por el PRI, como ahora; y los cuales saltan de bulto a la vista. Tener diputados de los ciudadanos en el Congreso de la Unión, y no diputados empleados del gobernador, como actualmente, es muy fácil, basta con no votar por los candidatos del PRI.

Los diputados actuales no defienden al pueblo, porque son empleados del  gobernador; como ahora pretende que lo sean  Armando Luna Canales y Jericó Abramo Masso, en Saltillo, y aquí en Torreón José Refugio Sandoval Rodríguez y Flor Estela Rentería Medina; mediante la compra del voto; por mencionar sólo algunos de Coahuila.Qué se puede esperar de Luna Canales, como diputado priista, si ha sido empleado del gobernador en la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Coahuila,  y en la Secretaría General de Gobierno; y de Jericó Abramo,  si como alcalde saltillense fue empleado de Moreira II.Qué se puede esperar de Refugio Sandoval, si como diputado local del Verde Ecologista, aprobóla megadeuda y autorizó más endeudamiento de Coahuila por parte del actual gobernador.

En cambio, votar por la doctora Miroslava Sánchez Galván,  de MORENA  o Jorge Zermeño Infante, del PAN, o Federico Sáenz Negrete, del MOVIMIENTO CIUDADANO, es votar porque la ciudadanía llegue al Palacio de San Lázaro, a defender los intereses de ella, no los del gobernador;  pues su elección se la deberán al pueblo y no al gobernador.

Los ciudadanos de Matamoros, de Viesca, de Francisco I. Madero, y de Allende, en Coahuila, están sumamente agraviados porque el gobernador, como si fuese un dictador, les quitó sus juzgados por incosteables, como si los juzgados fueran una sociedad anónima de capital variable, que deja pérdidas y ganancias; siendo que son servicios públicos; dejándoles de impartir justicia pronta, expedita y gratuita en el lugar de su residencia; por cuyo motivo no votarán por ninguno de los diputados del PRI.