Tribunales defraudados

Dice el refrán: “Ladrón que roba a ladrón, tiene 100 años de perdón”; pero otro dice: “Ladrón que roba a abogado, debe ser condecorado”. Estos adagios vienen a cuento porque recientemente salió a la luz pública que la Financiera Creamos FICREA, una sociedad financiera popular, defraudó a más de 6 mil 366 clientes en el país, por montos multimillonarios. Estas sociedades financieras populares atraen a los ahorradores ofreciéndoles intereses superiores a los que dan los Bancos y otras instituciones de crédito, serias, formales y de probada solvencia económica, las cuales pagan una bicoca de intereses; para que inviertan cantidades millonarias; pagándoles a cambio decenas o cientos de miles o hasta un millón o más de intereses. Al principio esas sociedades financieras populares, pagan puntualmente esos altos intereses a los ahorradores, para “dar entrada”, para que sigan invirtiendo más y más, incluyendo sus mismos intereses, y para tentar y atraer más inversionistas; hasta que los dueños de esas empresas aumentan estratosféricamente sus patrimonios personales y los de su familia; sacándolos del país para ponerlos a salvo; y des capitalizan sus sociedades financieras. Al saquear intencionalmente esas sociedades financieras populares “patito”, sus propietarios las declaran en quiebra y en la imposibilidad de pagar intereses y de devolver los ahorros a los inversionistas; prometiéndoles que cuando vendan los activos de sus empresas, con las que cometieron los fraudes, haber si se los regresan. A propósito del delito de fraude, nos decían en las clases de derecho penal que en los casos del “billete premiado”, “la paca de recortes de periódico”’ u otros trucos, cuando los vivales los ofrecen a cambio de una mucho menor cantidad de dinero, la víctima, en el fondo, movida por la desmedida ambición, busca obtener un lucro, pretendiendo ganarle al vivales; resultando a la postre defraudada. La mayoría de las víctimas de los fraudes con las financieras que pagan muy altos intereses a los ahorradores, con los mencionados trucos, y otros medios; por lo regular son personas de escasa cultura, e e inteligencia media o baja,  inexpertas, y hasta cierto punto ingenuos. Por eso llama mucho la atención que entre las víctimas del megafraude de Ficrea, están los Tribunales Superiores de Justicia del Distrito Federal, y de Coahuila; cuyos magistrados son muy inteligentes y capaces, preparados y experimentados, que están cotidianamente estudiando toda clase de casos, entre ellos, los de fraude. El Tribunal Superior de Justicia del Estado de Coahuila, tiene un Fondo de Mejoramiento para la Administración de Justicia, que se forma con las multas, los montos de las reparaciones de daño, y las garantías o cauciones en efectivo o certificados de depósito, no reclamadas durante el tiempo señalado por la ley; y otros ingresos.El objeto de ese fondo es para la capacitación del personal, el mejoramiento de la infraestructura, la impartición de cursos de actualización, conferencias, estímulos económicos a magistrados, jueces, secretarios, actuarios, y demás empleados, y otras mejoras.        Ha de ser mucho lo que se junta en ese fondo; pues Ficrea defraudó al tribunal con 92 millones de pesos, que allí tenía ahorrados para que le dieran más y mejores rendimientos y así poder seguir beneficiando al Poder Judicial del Estado.      Al Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, Ficrea se lo llevó con 120 millones de pesos; aunque allá el Fondo es para mejorar los sueldos de los magistrados y jueces.       Hasta el 2 de enero de 2015, se han presentado 2 mil 317 solicitudes, que representan el 34% del total de los ahorradores defraudados; en la Comisión Nacional Bancaria y de Valores CNBV, pidiendo se les pague el seguro de depósito que es por la irrisoria cantidad de 131 mil pesos; habiéndose empezado a pagar ya a algunos de ellos.      Mientras tanto a Rafael Olvera Amezcua, uno de los socios mayoritarios de Ficrea, ya que se descubrió que adquirió 57 inmuebles en Texas y Florida, entre ellos un condominio en St. Regis Residences Bal Harbour Miami; más los que se sigan acumulando.     Ante todo esto salta de bulto que ese dueño de Ficrea no actuó sin protección; pues no se explica que ni la Secretaria de Hacienda y Crédito Público SHCP y la Comisión Nacional de la Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros CONDUSEF, no hayan vigilado y supervisado a Ficrea, sobre todo por los altos intereses que empezó pagando a sus ahorradores.    Están en juego no solo los cientos o mil o más millones de pesos, de los miles de ahorradores, sino los de dos instituciones públicas representativas de los poderes judiciales de Coahuila y del Distrito Federal, que irónicamente son para hacer justicia.  


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