“Sufragio efectivo. Sí reelección”

la reforma posibilita que la fuerza política triunfante en las elecciones presidenciales forme gobierno de coalición con uno o varios de los partidos representados en el Congreso

El lema de la Revolución mexicana, fue “Sufragio Efectivo. No Reelección”; que a su triunfo fue oficial en los tres ámbitos de gobierno; y así se plasmó en la papelería oficial; y el cual convenció a la mayoría de los mexicanos para que se alzaran en armas el 20 de noviembre de 1910, en contra de Porfirio Díaz, quien se reeligió siete veces como Presidente de la República (los períodos eran de cuatro años), y ya iba para una octava vez, cuando renunció en mayo de 1911,  con los llamados tratados de Ciudad Juárez,  Chih.
Por eso la Constitución de 1917 (que este 5 de febrero cumple 97 años), es antirreleccionista por lo que hace al Presidente de la República y gobernadores de los Estados; pero reeleccionista para senadores, diputados federales y locales, presidentes municipales, regidores y síndicos, aunque no inmediatamente sino después de haber pasado uno o más periodos de su mandato.
Álvaro Obregón, fue asesinado en el restaurante “La Bombilla”, en San Ángel, en la ciudad de México,  el día 17 de julio de 1928, cuando la diputación federal de Guanajuato, le ofreció un almuerzo para festejar su triunfo como Presidente de la República, por segunda vez; pues había hecho que se reformara la Constitución, para   reelegirse.
En un principio  se difundió la noticia de que el magnicidio lo ejecutó el caricaturista León Toral; pero  algunas investigaciones   arrojaron  la versión de que la o las balas asesinas no fueron de un solo calibre sino de varios; por lo que se puso en duda la teoría del asesino solitario.
Por eso recién cometido el homicidio  el pueblo de México se preguntaba  ¿Quién mató a Obregón?, e inmediatamente  contestaba “cállese la boca” y “pórtese bien”; en alusión a Plutarco Elías Calles, quien  fue el beneficiario  del magnicidio, iniciando el “Maximato”, y Emilio Portes Gil, quien ocupó la Presidencia, a falta de Obregón.
Por eso desde entonces nadie ha pretendido reformar la Constitución para permitir la reelección del Presidente de la República; hasta ahora que Peña  la reformó para  permitir la reelección inmediata  de los senadores, diputados federales y locales, alcaldes, regidores y síndicos; como parte de la llamada Reforma Político-Electoral.
El pasado viernes 31 de enero, en el alcázar del Castillo de Chapultepec,  Peña firmó la promulgación de las reformas constitucionales que ponen fin a la no reelección a partir del 2015,  permitiendo la reelección de diputados por cuatro períodos de  3 años cada uno; y a partir del 2018, de senadores hasta por dos períodos consecutivos, de 6 años cada uno; por lo que en ambos casos su reelección inmediata no  podrá ser por más de 12 años.
Respecto de los diputados locales, alcaldes, regidores y síndicos, la reforma deja a los Estados que reformen sus constituciones y leyes electorales, el tema de la reelección;  aparentando así el gobierno federal, el respeto a la mal llamada soberanía de las entidades federativas.
La reforma transforma al Instituto Federal Electoral IFE, en Instituto Nacional Electoral INE, con once  consejeros que durarán en su cargo 9 años  y no podrán ser reelectos.
Se dejan los institutos electorales de los estados; pero será el INE quien designe a sus consejeros; y el cual también podrá atraer una elección estatal en caso de anomalías graves.
La reforma posibilita que la fuerza política triunfante en las elecciones presidenciales forme gobierno de coalición con uno o varios de los partidos representados en el Congreso; lo cual debe tomarse con desconfianza  porque el partido de coalición lo podría formar el partido ganador, con los partidos minoritarios, “peleles”  suyos.
Lo recomendable es que los gobiernos de coalición  se formen entre el partido que ocupe el primer lugar y el partido que ocupe el segundo lugar en votación nacional; a fin de que la mayoría de los millones de electores  estén representados.
Se introduce como causa de nulidad de una elección el caso de  que los gastos de campaña excedan en un 5%, a lo autorizado; y Peña dice que se verá la posibilidad de reformar la Constitución y las leyes, para cuando los gastos por adquisición de cobertura informativa o tiempo de radio y televisión, esté fuera de los supuestos de la ley; y que es lo que más se le criticó a él en las elecciones en las que compró la Presidencia.
La reforma transforma a la Procuraduría General de la República PGR, en Fiscalía General FG; y su titular durará 9 años en el cargo y será designado por el Senado (ya no por el Presidente).
Por último se cambian las fechas para la toma de posesión de Presidente de la República del 1º., de diciembre, al 1º., de octubre, del año de las elecciones; y del inicio del período de sesiones ordinarias del Congreso de la Unión, del 1º., de septiembre al 1º., de agosto.
Esta reforma político-electoral, servirá en la medida en que la ciudadanía cobre conciencia de que su sufragio sí es efectivo; aunque la  reelección se esté modernizando, y que es ella la que debe de beneficiarse con la  misma, y no dejarle todo a los políticos, sobre todo a los malos, que son la mayoría.


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