La Navidad

El significado de la Navidad cambia según la etapa de la vida. En la niñez, es la época del año más feliz porque se reciben regalos, y toda clase de muestras de amor, dentro del hogar; rodeados de los familiares más cercanos y más queridos.

En la adolescencia y juventud la navidad es fiesta y diversión; es la mejor ocasión para intercambiar regalos, y desearse felicidad y toda clase de parabienes; degustar platillos, saborear bebidas y paladear postres.

En la tercera edad, la Navidad tiene claroscuros porque recordamos con nostalgia a nuestros seres queridos con quienes pasamos las navidades y nos hicieron muy felices de niños y adolescentes, y que ahora ya no están porque se nos adelantaron en el camino de la vida.

Pero la Navidad también tiene otros significados, como nos lo relata Charles Dickens en su libro “Cuento de Navidad”, donde Ebenezer Scrooge, había perdido a su único socio Jacobo Marley; por lo que era un huraño a quien no le agradaba nada y menos la Navidad; en la que seguía trabajando con su escribiente Bob Cratchit.

En vísperas de la Navidad se le aparece el fantasma de su difunto socio Marley, quien le dijo que estaba allí para hacerlo recapacitar de cómo vivía porque ahora él tenía que sufrir por la vida que había tenido anteriormente, y que en las siguientes noches vendrían a visitarlo tres espíritus.

En la primera llegó el espíritu de las navidades pasadas, que lo llevó a donde había crecido y vivido navidades pasadas cuando trabajaba en una tienda de aprendiz, y le hace recordar a su hermana que quería mucho.

En la segunda llegó el espíritu de las navidades presentes  que le mostró la alegría por los preparativos de la cena de Navidad, y cómo la disfrutaban en la casa de su escribiente Cratchit, en donde lo vio feliz con su familia a pesar de que eran pobres, y de que su pequeño hijo Tim, estaba enfermo; para finalmente llevarlo a la casa de su sobrino Fred, donde también se disfrutaba la Navidad. 

En la tercera llegó el espíritu de las navidades futuras, mostrándole que en la calle se hablaba no con tristeza de un muerto, pues en vida no había sido muy generoso, y que a la postre era el mismo Ebenezer Scrooge, de quien se estaban vendiendo todas sus propiedades.

Al despertar Scrooge se dio cuenta que todo era un sueño; y a partir de allí se volvió generoso y sociable, y al día siguiente aumentó el sueldo a su trabajador Cratchit.

¡Ojala todos fuéramos los nuevos Ebenezer Scrooge! 



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