Navidad en Guerrero

Hace 144 años, Ignacio Manuel Altamirano, escribió  el cuento corto “Navidad en las Montañas”; referido a la Sierra del Estado de Guerrero, hoy tan convulsionado por lo de Ayotzinapa; cuento sobre el que ya hemos escrito en navidades anteriores; pero que ahora lo hacemos  para dejar en paz a la violencia, aunque sea en estos días de amor, armonía y esperanza; valores contados magistralmente en este cuento, que nunca está por demás leer y releer porque nos ayuda a reconciliarnos con nosotros mismos y con los demás.Ignacio Manuel Altamirano, de raza indígena pura, nació el 13 de noviembre de 1834 en Tixtla, Guerrero, y murió en San Remo, Italia, el 13 de febrero de 1893, a la edad de 58 años. Estudió Derecho, sentó las bases de la instrucción primaria gratuita, laica y obligatoria; fundó el Liceo de Puebla, y la Escuela Normal de Profesores de México. Fue Cónsul de México en España en 1889, en París en 1891, desde donde se trasladó a San Remo, Italia, donde murió.  Es considerado el más destacado escritor mexicano de su tiempo. Su novela es romántica; pero se le considera el más grande exponente de la “novela social” del siglo XIX.Sus principales obras son Clemencia, 1869; Navidad en las montañas,  1870;  El Zarco, 1869; Rimas, 1880; Paisajes y leyendas tradicionales y costumbres de México, 1886; La literatura nacional, 1849; Crónicas de la semana, 1869; Obras, 1899; Obras literarias completas, 1859; y Obras completas, 1886; entre otras.En “Navidad en las Montañas”, Altamirano relata “¿Quién que ha nacido cristiano y que ha oído renovar cada año en su infancia, la poética leyenda del Nacimiento de Jesús, no siente en semejante noche avivarse los más tiernos recuerdos de los primeros días de la vida?”; y recordándolos refiere el noviazgo de Pablo y Carmen, el papel del cura del pueblo, la actuación del maestro y el desempeño del alcalde del lugar.La relación sentimental entre Carmen y Pablo, que se da entre adversidades provocadas por toda clase de prejuicios sociales, por la ignorancia y la discriminación de la época, que finalmente vencen gracias a los consejos del cura, del maestro y del alcalde, que vienen a contribuir a hacerlos felices a ellos, a sus familiares, a los lugareños, y a todos ellos, precisamente con motivo de una Nochebuena, en la que finalmente se casan. Relata que el cura, de 36 años de edad, es nuevo en el lugar, y que a diferencia de su antecesor, que explotaba la creencia religiosa para mantener en el fanatismo y la ignorancia a los creyentes, para explotarlos; entendió al pueblo y a la época que se estaba viviendo en México, que era la de la separación del Estado respecto de la Iglesia; y lo ayudó a liberarse de toda clase de prejuicios para alcanzar su mejoramiento espiritual y terrenal al mismo tiempo, y conseguir el bienestar de todos y cada uno,  y con ello el progreso social.“Demócrata o discípulo de Jesús ¿no es acaso la misma cosa?”, contestaba el nuevo sacerdote a los conservadores que lo cuestionaban acerca de su forma humanista de enseñar el evangelio de Jesucristo al pueblo, porque esa nueva libertad de creencia religiosa atentaba contra sus injustos privilegios; después de que el anterior cura llegó a azuzar a los feligreses para que mataran al alcalde, por el pecado de ser bondadoso y tener sensibilidad social, en beneficio del pueblo.El maestro del lugar enseñaba una nueva concepción del hombre, de la vida, del mundo y del universo, sin fanatismos ni prejuicios; y  junto con el cura y el alcalde de ese lugar de la montaña, y precisamente en la navidad, habían dado muestras a los pobladores de lo que es la auténtica fraternidad, amor, paz y felicidad cristianas; al haber convivido con ellos esa noche de clima frío pero de cálido espíritu, sin distingo alguno.Para entender la novela Navidad en las montañas, hay que saber que Ignacio M. Altamirano, es uno de los gigantes que acompañaron a Benito Juárez, en la Revolución de Ayutla, la Intervención francesa, la Reforma,  el Triunfo de la República, y en la fundación del Estado mexicano moderno.Pero a 144 años de ese bello relato ahora los curas no azuzan a los feligreses para  que  maten  al alcalde  bondadoso y  sensible socialmente –como dice el cuento- sino para que  se manifiesten pacífica y constitucionalmente en contra de todos los alcaldes y gobernadores desaparecedores de personas y rateros como los de Guerrero y Coahuila, y el país en general; como atinadamente lo hace el Obispo de Saltillo, Raúl Vera López. 


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