Libertad sindical

Tanto  los trabajadores como los patrones tienen el derecho de asociarse sin necesidad de autorización previa de unos a otros, ni del gobierno; sin que se pueda obligar a asociarse o a no asociarse.

A la asociación de trabajadores se le llama sindicato; a la de patrones se le denomina cámara, organismo, consejo, etc.; pero todos tienen un denominador común: el estudio, mejoramiento y defensa de sus respectivos intereses; que parten a su vez del principio de que “la unión hace la fuerza”; pues a los trabajadores en lo individual el patrón les concede únicamente los mínimos derechos que les otorgan las leyes; mientras que a los sindicalizados les concede más de esos mínimos, mediante los contratos colectivos de trabajo, que sólo los sindicatos pueden celebrar con su patrón.

Igualmente, los patrones solos cada quien por su lado, no pueden protestar contra el cobro de impuestos, aumento de requisitos gubernamentales para iniciar empresas, impugnar reglamentos, decretos, leyes; ni pueden exigir a las autoridades la creación de parques industriales, etc; en cambio, los patrones adheridos a cámaras, pueden exigirle al gobierno eso y más.

Y si los trabajadores y patrones constituyen sindicatos y organismos, respectivamente, estas asociaciones a su vez forman federaciones y éstos a su turno, constituyen confederaciones; como la más emblemática del país la CTM, fundada por el maestro Vicente Lombardo Toledano; pero que ya no existe con las características con las que él la formó en 1936; y de la que por cierto acaba de ser expulsado José Ramírez Gamero, por el archimillonario y superostentoso Joaquín Gamboa Pascoe.

Para que puedan cumplir con sus objetivos las asociaciones requieren de la libertad sindical, que consiste en que los trabajadores son libres de pertenecer o no pertenecer a un sindicato; por lo que se discute la constitucionalidad o no de la cláusula de exclusión, que es por admisión para aceptar la empresa solo a los sindicalizados, y por expulsión, cuando son corridos por el sindicato, deben de ser despedidos por el patrón.

Pero la libertad sindical consiste también en el respeto a la autonomía por parte del patrón, del gobierno, de los partidos; lo que no está siendo respetado por Peña; pues en boca de su secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, acaba de exhortar a los maestros que no le hagan caso a los líderes sindicales de la sección 22 del SNTE, en Oaxaca, y en general a todos los dirigentes sindicales que se oponen a la reforma educativa peñista.

Ese exhorto, además de ser una violación a la libertad sindical, es un insulto a la inteligencia; pues los profesores son seres pensantes; no “borregos”, como los que utiliza el PRI, para todo. 


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