Leyes “cortinas de humo”

Las reformas del 2014 al Código Civil de Coahuila, que cambió el concepto dos veces milenario del matrimonio, que aprendimos todos quienes estudiamos derecho, sobre todo hace más de medio siglo, cuando cursamos el primer año de la carrera de leyes, y que la doctrina definía como la unión de un hombre y una mujer para ayuda mutua, el bien común y la perpetuación de la especie; han desatado la polémica y ha dado tema de análisis para foros.Ahora resulta que el matrimonio ya no será para que los cónyuges, los que llevan el mismo yugo, perpetúen la especie; pues ahora lo pueden contraer personas del mismo sexo, aunque con la posibilidad de adoptar hijos; ni podrá leérseles la epístola de Melchor Ocampo, en la parte que dice que “tomarás a la mujer como la parte débil”, como nos fue leída a muchos de nosotros; pues ahora podrán casarse dos hombres entre sí o dos mujeres entre sí.

Tan polémico es el llamado matrimonio igualitario que ya hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación, acaba de sentar jurisprudencia (interpretación obligatoria de la ley), en el sentido de que los códigos civiles de las entidades federativas, que no contengan expresamente que el matrimonio es la unión de dos personas, sin mencionar el sexo o el género, son inconstitucionales, y por tanto la negativa de los oficiales del Registro Civil, de casarlos porque el código civil de su estado no lo permite, es reclamable en amparo ante un Juez de Distrito (Federal), quien está obligado a concederlo.

Sólo cuatro entidades federativas, de las 32 que integran la República Mexicana, han reformado sus códigos civiles para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo, y que son el Distrito Federal, Coahuila, Quintana Roo y Chihuahua; en ese orden cronológico; y hay debate en los restantes estados sobre los pros y contras del matrimonio igualitario.

Otra ley polémica es la Ley para la Declaración de Ausencia de las Personas Desaparecidas, que invadiendo la materia laboral, que es federal, está imponiendo a los patrones la obligación de seguir pagando el salario de los trabajadores desaparecidos, a sus familiares; la que efectivamente da mucho de qué hablar.

Pero había que seguir distrayendo a la sociedad coahuilense de otros temas mucho más prioritarios e importantes que la referida reforma y la mencionada nueva ley; las que están sirviendo de “cortinas de humo”. 


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