Fortalezcamos al municipio

Con excepción de los habitantes del Distrito Federal, todos los mexicanos que vivimos en el territorio nacional, pertenecemos a un municipio, incluyendo a los residentes de las ciudades capitales de las 31 entidades federativas de la República Mexicana; las que además de ser asientos de los gobiernos estatales, son cabeceras municipales.  El municipio fue traído por el gobierno español a México, durante la colonia; que a su vez fue tomado de Roma; y cuya demarcación territorial era gobernada y administrada por un Ayuntamiento, que es el poder público más cercano y directo con sus pobladores; habiendo destacado el de la Ciudad de México en 1808 con el síndico Francisco Primo de Verdad y Ramos; procursor de la Independencia de México.  El ayuntamiento de la Ciudad de México, fue suprimido en los años 20s del siglo XX, por Álvaro Obregón, con el argumento de que siendo también residencia de los poderes federales, la paz y la tranquilidad de la población de la capital del país se veían amenazados por las perturbaciones sociales y políticas a causa de las elecciones de los ayuntamientos. Esa es la razón por la que de todo el país el D.F., es la única entidad federativa que no tiene municipios; sino que en su lugar hay 16 delegaciones del gobierno del Distrito Federal. El municipio fue fortalecido en la Constitución de 1917, a iniciativa de Venustiano Carranza, quizá porque él fue Presidente Municipal de su natal Cuatrociénegas, Coahuila, y sufrió los embates de los jefes políticos, autoridades intermedias entre los gobiernos de los estados y los ayuntamientos; que dieron lugar a los cacicazgos, por eso fueron suprimidos los jefes políticos, y en su lugar se creó el Municipio Libre. Para hacer efectiva la autonomía municipal era menester la libertad política y para que ésta fuera realidad era necesaria la autonomía económica; la que se lograría con impuestos municipales; más la participación de los impuestos estatales y federales, recaudados en los municipios; y cuya hacienda debería ser administrada libremente por los municipios.  Otra cuestión no menos importante que los impuestos, fue la del mando policiaco, el que deberán tenerlo los ayuntamientos y no los gobernadores y los Presidentes de la República, salvo el municipio en donde éste tuviere su sede. El artículo 115 Constitucional que es el fundamento del municipio libre, ha sufrido muchas reformas desde 1917, pero las más importantes son las de 1983 y 1999, con las que se ha pretendido el fortalecimiento municipal; pues el municipio es la célula básica de la división territorial de la República mexicana; la que será fuerte en la medida en que los municipios lo sean.  Pero el gobierno de Peña, se empeña en debilitar a los municipios, forzándolos a que celebren convenios para que los estados manejen el impuesto predial, que es el impuesto natural de los municipios; pues es a los inmuebles y a sus poseedores y propietarios a quienes proporcionan los servicios de agua potable, alcantarillado, seguridad pública, limpieza, alumbrado público, rastro, mercados públicos, etc.También se ha empeñado Peña, en centralizar los mandos policiacos que también por naturaleza corresponden a los municipios; ya que son ellos los que están más cerca las 24 horas de la población; creando 31 mandos policiacos únicos, en todo el país.  Los pretextos para que el centralismo de  Peña absorba a los municipios, atentando así contra la República, son sus dificultades financieras y la corrupción y la impunidad de los alcaldes coludidos con la delincuencia organizada. Como residentes que somos de municipio debemos de fortalecerlo cumpliendo con nuestras obligaciones cívicas y fiscales, y exigiendo que los ediles del ayuntamiento sean cada vez mejores y más eficientes servidores públicos. 


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