Elecciones “sin despensas”

Más de 100 millones de ciudadanos norteamericanos están convocados para que este  martes 8 de noviembre, voten por Hillary Clinton, del Partido Demócrata o Donald Trump, del Partido Republicano, para Presidente de Estados Unidos; aunque semanas antes ya algunos ciudadanos habían votado.


A diferencia de México, en donde el candidato presidencial que obtenga más votos en las urnas el día de la elección, es  el  ganador; en EE UU, el triunfador no es quien obtiene más votos, sino el que decide el Colegio Electoral, que es un cuerpo colegiado integrado por 435 Representantes Populares (diputados), 100 Senadores, y 3 Representantes del Distrito de Columbia (Distrito Federal), sumando 538; y que nunca celebra una sesión.


Quien obtenga 270 votos o más del Colegio Electoral, será el presidente número 45 de la Unión Americana, empezando con George Washington, quien fue el único que llegó a ese cargo por elección directa; y no por elección indirecta como los que le sucedieron; siendo la única nación del mundo que tiene este sistema electoral.


En las elecciones presidenciales del vecino país han coincidido el voto electoral y el voto directo; con excepción de los casos de los presidentes Quincy Adams, ante Andrew Jackson, en 1824; Rutherford B. Hayes, ante Samuel T. Tilden, en 1876; Benjamin Harrison, ante Grover Cliveland, en 1868; y George W. Bush, ante Al Gore, en 2000; quienes perdieron en las elecciones directas pero ganaron en el Colegio Electoral.


De acuerdo con las últimas tendencias del voto, en estas elecciones podría repetirse el caso de que Hillary Clinton gane las elecciones directas pero pierda la elección electoral ante Donald Trump; pues los grandes electores del Colegio Electoral, podrían decidir por éste, de acuerdo con los grandes intereses económicos del vecino del norte.


En caso de empate o no se obtenga la mayoría de votos del Colegio Electoral (270), entonces la decisión la tendrá la Cámara de Representantes, donde cada delegado estatal dispone de un voto; siendo los únicos casos el de Thomas Jefferson, quien derrotó a AaronBurr, en 1801, y John Quincy Adams, quien venció a Andrew Jackson, en 1825.


Este complejo sistema electoral no da lugar a la compra de votos por medio de “despensas”; y ha hecho posible el funcionamiento de la democracia en EE UU.


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