“Domingo siete”

Una de las acepciones de “domingo 7”, es: meter la pata, hacer algo equivocado o indebido, y cuya frase tiene sus orígenes en Dinamarca, con el cuentecillo aquél de que unos duendes iban marchando  en el bosque cantando enumerando los días lunes 1, martes 2, miércoles 3, jueves 4, viernes 5, y sábado 6, cuando sale dentro de los árboles una muchachita que de repente los asusta cantando  ¡y domingo 7!; por lo que en castigo a su intromisión  la hechizan embarazándola.De allí esa frase pasa a los demás países de Europa, de donde España nos la trajo a México y a  América Latina; como también  nos trajo el español,   la religión católica y muchas otras cosas que desde entonces empezaron a  globalizarnos en el mundo.

El próximo domingo será domingo 7, día de elecciones para elegir  300 diputados federales de mayoría  y 200 de representación proporcional en todo el país; y en algunas entidades federativas se empatarán con elecciones para gobernador, diputados locales y ayuntamientos municipales.Han sido muchísimos millones de pesos  los que el desprestigiado Instituto Nacional Electoral INE (antes IFE), ha destinado para estas elecciones y han sido millones de spots los que  dirigieron a nuestros sentidos para  embotarnosy enervarnos, para así tratar de justificar su costosísima  existencia,  su funcionamiento y confiabilidad; lo cual no logró sino que al contrario se hizo una de las instituciones más despreciables.

En estos últimos 3 años, en los que no ha habido elecciones federales; pero sobre todo desde 2014, hasta la fecha,  han sucedido casos que tienen indignada a la población porque se ha  atentado contra los más elementales derechos humanosy  las más indispensables reglas de convivencia social; como los de Tlatlaya, en que soldados del ejército nacional masacraron a unos inertes detenidos; de Ayotzinapa, en el que también elementos de la fuerza pública, directa o indirectamente, desaparecieron a  inertes 43 estudiantes normalistas; de las “casas blancas”, que pusieron al descubierto el tráfico de influencias y los multimillonarios negocios que se hacen al amparo del poder público; de la Sociedad Financiera Popular FICREA,  que defraudó entre otros a las sacrosantas instituciones de los Tribunales Superiores de Justicia del Distrito Federal,  y de Coahuila, que en vez  de dedicarse para lo que fueron creados, es decir, a impartir justicia, prestaron 120 millones y 92 millones, respectivamente,  para  hacer negocio de agio o usura.

Si el votante no recuerda esos y otros muchos agravios, por los que hizo bloqueos y otras manifestaciones o en la individualidad hizo sus rabietas, y vota por el PRI, entonces saldrá con su domingo 7.


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