Desaparición de los IEPC

En 2001, y en los años subsiguientes, en el inicio de la primera Presidencia de la República, panista, los gobernadores del PRI, ordenaron a sus empleados, los diputados locales de la mayoría de los estados del país, hacer leyes que les dieran más autonomía y poderes a las entidades, transfiriéndoles facultades que eran exclusivas de la federación; pero no se crea que fue para fortalecer el verdadero federalismo, que es la justa y equitativa distribución del poder público entre todos los estados del Pacto Federal, para que se ejerza inmediatamente de manera más cercana a sus habitantes, alejados del centro; sino para hacer de los gobernadores unos caciques.

Así, se hicieron secretarías de las entidades a imagen y semejanza de las secretarías del Estado federal, como las de educación, salud, de finanzas, economía, seguridad pública, y otras, que antes en las entidades tenían el nombre de Direcciones Estatales, pero con mucho más atribuciones que éstas; y si eso fue en esas materias tan importantes para la población, no podían faltar leyes sobre lo que más les interesa a los gobernantes, que es perpetuarse en el poder a través de sus grupúsculos y partidos, como son las electorales, que crean los órganos que a su vez organizan, preparan, vigilan, sancionan, califican, etc., las elecciones para gobernador, diputados locales y ayuntamientos municipales; y dan registro a los partidos políticos, a los que se supone vigilan el manejo de las prerrogativas que reciben del gobierno, evitando que se haga mal uso de ellas y se rebasen los topes de las campañas electorales.

El 15 de octubre de 2001, en Coahuila, inició sus funciones el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana IEPC, con atribuciones arrebatadas al Instituto Federal Electoral IFE, y desde allí los gobernadores han manipulado las elecciones locales; siendo ésta una de las razones por las cuales en esta entidad jamás en su historia ha habido un gobernador de la oposición –el que no sólo se necesita sino urge-; ocurriendo lo mismo en las demás entidades federativas, aunque con diversos nombres como institutos electorales estatales ó institutos electorales locales, etc.

De participación ciudadana los IEPC no tienen nada; pues los supuestos representantes ciudadanos no son más que otros empleados del gobernador en turno, como lo son los consejeros y el propio presidente electoral; de manera que los electores están desprotegidos, sin poder alguno para defender el voto suyo y evitar la manipulación electoral; por lo que los IEPC, no son realmente autónomos, y por consecuencia no pueden defender la transparencia, la legalidad, la certeza, la objetividad y todos los demás bla bla de la propaganda electoral que enerva a la ciudadanía.

En estos 12 años, el IEPC en Coahuila, más que para hacer valer el voto libre ciudadano y fortalecer la democracia, ha servido a los gobernadores en turno para registrar a los partidos “paleros” que a ellos conviene para aprobar las deudas públicas por el monto y para lo que ellos quieran, aunque no sea para el gasto público; para registrar a los candidatos de su preferencia, declarar válida las elecciones locales allí donde les conviene, y en una palabra sólo ha servido como un “coto” de poder electoral para ellos.

Por eso ahora los gobernadores han instruido a sus presidentes de los IEPC y demás órganos electorales de los estados a que se opongan a la creación del Instituto Nacional Electoral INE, que no solo vendrá a substituir al IFE, sino que además será el órgano que controle todas las elecciones en el país, federales, estatales y municipales; haciendo así que desaparezcan los órganos electorales locales, y consecuentemente sus funcionarios pierdan la chamba y sus jugosos sueldos y múltiples ingresos de los dineros del pueblo.

Que curioso que cuando los presidentes de la República, eran del PAN, los gobernadores priístas querían más y más poder de la Federación; y ahora que el presidente es del PRI y les está quitando esos poderes, esos mismos gobernadores ni pío dicen contra el capricho del primer mandatario de monopolizar las elecciones de todo el país; lo que desde luego afecta al verdadero federalismo; no al “feuderalismo”, como se le denomina en Coahuila.

Así es que los funcionarios de los órganos electorales de los estados, ya pueden ir diciéndole adiós a su chamba; y probablemente pasen a vivir en el error, es decir, fuera del presupuesto, como lo dijo el “indio” Garizurieta.

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