La Decena Trágica

Del 9 al 19 de febrero de 1913, hubo en la ciudad de México, acciones violentas de algunos traidores del ejército mexicano que alteraron la paz y la tranquilidad de la capital; de tal magnitud que la sociedad civil de la metrópoli, pedía a gritos y a sombrerazos  la renuncia del Presidente Francisco I. Madero, porque no ponía orden; teniendo el principio de autoridad, por los suelos; decepcionando así al pueblo que había votado por él.Esos diez días, que se conocen como la decena trágica, empezaron el día 9 con la escaramuza del chacal Victoriano Huerta, atrincherado en la  Ciudadela, de liberar al general Bernardo Reyes, -padre del gran  literato Alfonso Reyes, quien 20 años después de esos trágicos hechos, le dedicaría la oración fúnebre “padre, en mí te llevo;  padre, en mí te salvo”-; para que ese prestigiado militar ilusamente creyera que él podía ser el Presidente de la República –en esos aciagos días- y ya libre de la prisión de Santiago Tlatelolco –en la Plaza de las Tres Culturas, donde 55 años después ocurrió el 2 de octubre-, al intentar tomar Palacio Nacional, fue muerto a balazos por órdenes de Huerta; y terminaron el día 19 con la  aprehensión del Presidente Madero y el vicepresidente José María Pino Suárez; y su vil y cobarde asesinato el día 22 de febrero de 1913; lo que le allanó al chacal el camino a la Presidencia.Es que el general Reyes, llamado el cónsul en el Norte,   fue el militar más importante en el país,  después de Porfirio Díaz;  y quien además sentó las bases de la industrialización de Monterrey, como gobernador de Nuevo León; por lo que para Huerta era un peligrosoobstáculo  para realizar su siniestro plan del golpe de Estado; de manera que  tenía que eliminarlo antes de encarcelar y asesinar a Madero y a Pino Suárez; contándose el chascarrillo de que cuando se le dijo al primero que estaba detenido contestó yo o Pino, y el soldado le dijo que los dos: Madero y Pino Suárez; cuando lo que quería era opinar.  En estos días, la violencia, el caos, la anarquía, la zozobra, etc.,  han estado presentes en la capital de la República, como si fuese el mes de febrero de 1913,  pues desde que Calderón echó al ejército a las calles con el pretexto de combatir a la delincuencia organizada, está latente la repetición de  la Decena Trágica,  hace 102 años.


rangut@hotmail.com