Continuismo y continuidad

En la época antigua del PRI-gobierno (antes de 1988), en el argot político se acuñaron expresiones como “tapado”, “amarrado”, “ungido”, “el bueno”, “dedazo”, “dar línea”, “disciplina”, “llegar hasta la ignominia”,  “político chicharronero”, “aplanadora”, “carro completo”, “el que se mueve no sale en la fotografía”, “continuismo”, “continuidad”, entre otras que llenaron las páginas de los periódicos y revistas, y ocuparon espacios televisivos; haciendo de todo ello una subcultura política que correspondía precisamente al tiempo de  Partido de Estado ó de Partido Único, el PRI, un partido que era motivo de envidia en el mundo, incluyendo a la Unión de Repúblicas Socialistas del Soviet URSS (donde el Partido Comunista de la Unión Soviética, el PCUS, se quedaba corto),  porque se trataba de una “dictadura perfecta”, como la llamó Mario Vargas Llosa (antes de que se volviera priísta); pues  mientras por ejemplo en los Estados Unidos no se sabía quién sería el Presidente de ese país, sino hasta después de las elecciones , aquí en México desde mucho antes de las elecciones, cuando el presidente saliente, a través del PRI,  seleccionaba al candidato,  ya se sabía quién iba a ser el Presidente de la República.
Cuando la oposición, sobre todo la del PAN, en aquella  época, veía que un nuevo gobierno del PRI confirmaba a la mayoría  de los funcionarios  públicos del gobierno saliente, en sus mismos puestos  ó los ponía  en otros, entonces hablaba de continuismo; fenómeno político que eufemísticamente se expresaba diciendo “es la misma gata, nada más que revolcada”; sobre todo tratándose de funcionarios corruptos, ineptos, indeseables,  que sólo utilizaron el poder público para servirse de él para enriquecerse,  pero no para servir al público; y por consiguiente se criticaba que por ello seguiría la falta de obras y servicios en beneficio de la comunidad; o sea, el continuismo era un mal  por los mismos  funcionarios que seguían en el gobierno,  de un período a otro, y porque se prolongaba una pésima administración.
En cambio, se llamaba continuidad cuando las buenas obras y servicios públicos de un gobierno, continuaban en el siguiente; lo cual sólo era posible con nuevos funcionarios, que llegaban sanos, que no estaban maleados,  que no tenían  compromisos  privados;  con vocación de servicio público, y con muchas ganas de hacer una buena carrera en la administración estatal.
Al nuevo alcalde  de Torreón, se le está criticando por haber confirmado a dos funcionarios de la administración municipal saliente, pese  haber declarado antes de que la misma concluyera “a los que bailaron en ésta, en la otra (refiriéndose a la suya),  les toca sentarse”; a  lo que contestó que “fueron invitados a su gestión al traer proyectos de interés, cuando nuevos perfiles le obstaculizarían por la curva de aprendizaje”; esto es, el Presidente Municipal, justifica la confirmación en sus cargos de esos dos funcionarios, con “proyectos de interés”, que se supone le exhibieron ellos.
Los que están haciendo esa crítica, y otras  son los regidores y la síndico del PAN, entre los que destacan el Licenciado Sergio Lara Galván, y la síndico Gabriela Casale; como si el actual ayuntamiento solamente estuviera integrado por dos partidos el PRI y el PAN.
El Ayuntamiento de Torreón, en los últimos doce años, fue bipartidista; pues sólo hubo regidores y síndicos de los mencionados dos partidos; que constituyeron pesos y contrapesos, que lograron que el partido mayoritario no hiciera y deshiciera a su antojo todo lo que el alcalde quería de la cosa pública municipal; y lo cual sirvió para tener más ó menos un cierto equilibrio de poder; aunque siempre los del partido mayoritario se salían con la suya, por el uso y abuso del  dañino mayoriteo.
En cambio, el actual ayuntamiento es pluripartidista pues está integrado por el alcalde, regidores y síndicos del PRI, PAN, Movimiento  Ciudadano MC y Partido de la Revolución Coahuilense PRC.
Pero parece que el MC y el PRC,  se están alineando al PRI; pues  en las sesiones de cabildo lo están apoyando en todo, sin propuestas ni crítica constructiva alguna, propios;  a cambio de obtener  alguna sinecura, prerrogativa u otro beneficio personal, de grupo ó de partido; defraudando así a los pocos ciudadanos que votaron no por ellos en lo personal, quienes obtuvieron muy escasos sufragios, sino por los partidos que los hicieron regidores plurinominales o de representación proporcional.
Ojalá que este ayuntamiento se distinga de los últimos  tres en que sea pluripartidista, para bien de la ciudadanía; y que tenga continuidad  en las pocas obras y servicios públicos buenos  de la pasada administración municipal.


Ojalá que este ayuntamiento se distinga de los últimos  tres en que sea pluripartidista, para bien de la ciudadanía; y que tenga continuidad  en las pocas obras y servicios públicos buenos  de la pasada administración municipal

rangut@hotmail.com