La Constitución ya no existe

El 1 de diciembre de 1916, empezó a sesionar el Congreso Constituyente en Querétaro, que concluyó el 31 de enero de 1917, con la aprobación de la Constitución, que Venustiano Carranza promulgó el 5 de febrero; y entró en vigor el 1 de mayo de ese año; por lo que el 1 de diciembre de este 2016, se conmemorarán 100 años de inicio de ese Congreso, y el 5 de febrero de 2017, la Carta Magna cumplirá cien años. 
      

Este 5 de febrero, iniciarán los festejos por el centenario de la Constitución en el país, pues ésta juntó con la Bandera Nacional y la Campana de Dolores son los símbolos patrios de México; con la diferencia de que éstos dos últimos no han sufrido cambios substanciales, como la Constitución que en sus 99 años ha tenido 1134 reformas en 109 de sus 136 artículos, permaneciendo intactos 27 (El Sol de México. 18/I/16).
     

Esta escandalosa cantidad de reformas a la Constitución se debe a que se ha abusado del procedimiento que ella misma estableció para reformarse, consistente en que las dos terceras partes de los integrantes del Congreso de la Unión:  senadores y diputados presentes voten las reformas, y las mismas sean aprobadas por más de la mitad de los Congresos de los estados; y al cual se le denomina Congreso Constituyente Permanente o Congreso derivado, para diferenciarlo del originario que fue el de Querétaro. 
     

Cada sexenio ( incluyendo los cuatrenios de Álvaro Obregón, quien la reformó para hacerse reelegir, y el Maximato), ha reformado la Constitución a modo, de izquierda a derecha; al grado de que en este 2016, ya es irreconocible, pues las decisiones políticas fundamentales surgidas de la Revolución mexicana de 1910 y del Cardenismo, que contenía, ya fueron derogadas por los gobiernos de derecha; como el Ejido, por Carlos Salinas de Gortari, y la soberanía nacional sobre los energéticos y la educación pública popular, por Enrique Peña Nieto. 
  

Por eso puede afirmarse que la Constitución originaria  ya no existe, como expresión de los factores reales y efectivos de poder de la Revolución; pues lo que expresan sus numerosas reformas son el poder económico extranjero y mexicano, que está explotando al pueblo. 
  

Por eso una nueva constitución para el país en estos tiempos, serviría para legitimar el despojo de la nación.
    

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