Cambio de frecuencia

La proxemia de Abarca y el recuerdo de Cassez

Hace varios años conocí a un sastre que tenía en su taller, colgadas y enmarcadas, fotografías en las que él aparecía acompañado de cantantes afamados: Marco Antonio y Jorge Muñiz, José José, Emmanuel, Vicente Fernández y algunos más. En todas, el sastre aparecía con su cinta de medir colgada al cuello y abrazando o siendo abrazado por los famosos.

Manejo de la distancia

La primera impresión que se tenía al ver la galería era que el sastre “vestía” a esas figuras del espectáculo y por lo tanto debía ser muy bueno en su oficio. Pero al fijarse detenidamente en el campo visual que aparecía detrás de él y de quienes podía pensarse eran sus clientes, la ilusión se desvanecía: las fotos habían sido tomadas probablemente el mismo día —el sastre vestía igual en todas—, en un restaurante ubicado al sur del DF donde hay una pequeña plaza de toros, quizá en una comida a la que asistieron figuras públicas, y parecía claro que el sastre se había acercado a los personajes para pedirles se fotografiaran con él; éstos habrían aceptado y después el maestro cortador, hábilmente, colgó las imágenes en su taller. 

El lenguaje proxémico del sastre —su sentido para expresar mensajes a través del manejo de la distancia física con otras personas— era notable: al colocarse a unos centímetros de los cantantes con quienes se fotografió —incluso pegando su cuerpo al de ellos— creaba la impresión de que había una relación cercana, incluso afectiva.   

Vínculos de proximidad

En las dos semanas recientes, la proxemia del ex alcalde de Iguala José Luis Abarca —aprehendido la madrugada del martes por la Policía Federal—, desató un combate político en redes sociales, en los medios convencionales e incluso en el Congreso de la Unión, luego de que fueron publicadas fotografías suyas acompañado por políticos de diversos partidos en una postura que el análisis proxémico considera “íntima”: López Obrador, Miguel Ángel Mancera, Carlos Navarrete, Ríos Peter, por parte del PRD, pero también Enrique Peña Nieto y Rosario Robles (http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2014/10/28/las-fotos-de-abarca).

Los priistas abrieron fuego apoyados en la fotografía de Abarca con AMLO y los de Morena contraatacaron exhibiendo la de Peña Nieto y el ex alcalde sonrientes y abrazados. En esa escaramuza no hubo argumentos: se dio como un hecho que si el igualteco apareció fotografiado con políticos en actos públicos es porque mantiene con ellos vínculos de complicidad.

Fotos sospechosas

El carácter de las relaciones de José Luis Abarca y los políticos con quienes se fotografió —o con otros— probablemente se sabrá pronto. Pero si la PGR decide darlas a conocer deberá sostenerlas con documentos más convincentes que las fotos o los videos hasta hoy publicados. 

Parece claro que, en adelante, los políticos tendrán que cuidar quién sale con ellos en las fotografías. Nada de tomarse fotos con desconocidos o personas “sospechosas”. ¿Desaparecerán las selfies, hoy de moda entre los políticos mexicanos?

Si ya estos personajes tenían que cuidar sus palabras y cómo las dicen, sus gestos y los movimientos de sus extremidades, ahora deberán aprender a manejar el espacio físico, la cercanía o la lejanía que mantienen en su interrelación con otras personas, para no dar lugar a contactos o aproximaciones corporales que les puedan resultar costosos.

Nueva disputa

La aprehensión de José Luis Abarca y su esposa, María de los Ángeles Pineda, en la delegación Iztapalapa del DF abrió otro frente de disputa política. En redes sociales algunas personas afirman que la detención de la pareja en esa zona de la capital mexicana, donde el PRD tiene amplio poder político, es “prueba irrefutable” de que ese partido o Morena —o ambos— “protegían a la pareja”. En algunos medios “tradicionales” se subraya que la captura se hizo en un “bastión del PRD”. 

La contraparte sostiene, a partir de un video en el que se muestra la detención, “subido” a redes sociales por no se sabe quién, que podría tratarse de un “montaje”: se les habría encontrado en la madrugada, sentados en una cama y bien vestidos, él con traje de calle y la señora incluso maquillada, en lugar de estar en piyama, desnudos, o con ropa interior, como suele dormir la mayoría de la gente. La argumentación sugiere, por supuesto, que el ex alcalde y su esposa habrían sido detenidos en otro lugar y “sembrados” en Iztapalapa.

Aclaración necesaria

El video no tiene audio y está editado toscamente, fue subido a YouTube y de ahí derivó hacia los medios; no está firmado, pero solo pudo ser grabado por la Policía Federal o por personal de alguna instancia vinculada con la “seguridad nacional”. ¿Se trata de una filtración o fue la autoridad quien decidió subirla a la red? La PGR tendría que aclararlo.        

El recuerdo de Genaro García Luna y el affaire Cassez reaparece en la política nacional.