Cambio de frecuencia

FM de baja potencia; futuro radiofónico

En 2007 escribí lo siguiente en un artículo titulado “La otra radio universitaria”, publicado en la revista Etcétera: “Por su magnitud e importancia, la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) debiera tener no una sino tres frecuencias de este tipo (me refería a las frecuencias de baja potencia en FM), una para cada una de sus unidades: Xochimilco, Iztapalapa y Aztcapotzalco. A pesar de ser emisoras de baja potencia, llegarían, dada la concentración poblacional que existe en esas zonas, a millones de personas. En localidades donde hay saturación en las bandas de AM y FM para transmitir con alta potencia, como la Ciudad de México, las emisoras de baja potencia pueden ser una excelente opción para desarrollar nuevas formas de radiodifusión universitaria.”

Modelo UAM Radio

En 2010 la UAM recibió autorización para operar en la frecuencia de 94.1 MHz cinco transmisores de baja potencia instalados en cada uno de sus campus (que ya sumaban cuatro por la apertura de la unidad Cuajimalpa) y en el edificio de la rectoría general.

Hoy, UAM Radio ocupa un espacio en el cuadrante. Por supuesto, muchos desearíamos que esa universidad contara con una frecuencia para transmitir con potencia alta; sin embargo, la Comisión Federal de Telecomunicaciones —antecedente del actual Ifetel— solo le autorizó una potencia de 20 watts y de aproximadamente 6 kilómetros de cobertura para cada uno de sus transmisores. A pesar de ello, el modelo inaugurado por la UAM es una opción interesante para estimular la apertura de nuevas estaciones de radio universitaria y comunitaria en localidades donde existe saturación del espectro. 

Low Power FM

En Estados Unidos se inició en 1999 un exitoso movimiento, donde confluyeron universidades y grupos sociales, que exigió a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) el otorgamiento de licencias para operar estaciones de baja potencia en FM (Low Power FM o LPFM, por su sigla).

Las autorizaciones comenzaron a otorgarse en enero de 2000 con las siguientes características: las LPFM no serían de carácter comercial, tendrían  como máximo 100 watts de potencia, una altura de antena de hasta 30 metros y una cobertura de 5.6 kilómetros. En 2010, el presidente Barack Obama promulgó la Ley de Radio de Comunidades Locales que facilita los trámites para obtener frecuencias de baja potencia y promueve la apertura de ese tipo de emisoras en zonas rurales. Actualmente, la FCC tiene registradas 2 mil 672 LPFM que son operadas principalmente por universidades y escuelas, comunidades diversas y grupos de carácter religioso.

“Clase D” 

En México no existe una ley específica para estaciones de baja potencia, pero la legislación vigente sí las reconoce. La norma técnica que rige la instalación y operación de las estaciones en la banda de FM (IFT-002-2016) identifica a estas emisoras como “Clase D” y las define de la siguiente manera: “Una estación de baja potencia tiene un alcance máximo de 5 km, una potencia radiada aparente no mayor a 50 W y está ubicada dentro de las zonas o localidades a las que se proporcionará el servicio, con una altura de antena sobre el terreno promedio no mayor a 45 metros”.

Por su parte, la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión estableció las categorías de concesión de uso social —donde se incluyen las radios comunitarias e indígenas y las de universidades privadas— y las de uso público, donde están consideradas las universidades públicas.

Espectro e internet  

Según ha sugerido el Ifetel, hemos llegado a un punto en el que la disponibilidad de frecuencias para transmitir con potencia alta está llegando a la saturación en las grandes ciudades; sin embargo, las necesidades de expresión a través del lenguaje radiofónico y la demanda de nuevos contenidos por parte de las audiencias no dejan de crecer. Proyectos radiofónicos que incluyan el uso de una frecuencia abierta de baja potencia y la transmisión simultánea por internet pueden ser una opción atractiva para universidades y grupos de la sociedad civil.

La pregunta es si la sociedad mexicana se atreverá a transitar un camino que ya han recorrido otros países y si el Ifetel tendrá la sensibilidad —que sí ha tenido la FCC en EU— para otorgar las licencias de baja potencia que puedan ser solicitadas en los meses y años por venir.