Cambio de frecuencia

Slim involucra a Televisa

La decisión de vender “ciertos activos” de Telmex y Telcel para dejar de ser “agente  económico preponderante”, anunciada por América Móvil, podría ser interpretada como uno de los primeros “frutos” de la reforma en telecomunicaciones: “Slim se ve obligado a desincorporar activos, lo que beneficiará a la competencia, un triunfo del presidente Peña Nieto”, dirán los propagandistas gubernamentales. Pero también podría verse como una hábil maniobra de Carlos Slim para adaptarse a las nuevas condiciones en el mercado de las telecomunicaciones y de paso presionar a Televisa, que, si América Móvil deja de ser “preponderante”, tendría que rediseñar su estrategia de crecimiento en televisión de paga anunciada antier.

Acceso a la convergencia

El martes por la tarde, América Móvil dio a conocer mediante un comunicado la decisión de vender activos de Telmex y Telcel con el fin de evitar las medidas asimétricas que le fueron impuestas en marzo por el Ifetel y “acceder a la convergencia”, es decir a la oferta de video, datos y voz a través de una plataforma tecnológica, mejor conocida como triple play.

En su comunicado, América Móvil utiliza la ironía contra las empresas mexicanas de telecomunicaciones, las que, sugiere, “no invierten”, y deja entrever que la venta de activos de Telmex (actualmente con 85 por ciento del mercado en telefonía fija y 56 de internet) y de Telcel (70% de telefonía móvil) podría hacerse a una compañía extranjera (la reforma permite hasta 100% de inversión foránea en telecomunicaciones): “El consejo de administración ha decidido la desincorporación y venta de ciertos activos en favor de algún nuevo operador independiente de América Móvil, fuerte, con experiencia en el sector de telecomunicaciones y con alta capacidad económica y técnica, que sea una verdadera opción para participar en este sector intensivo de capital, para superar el obstáculo de la insuficiente inversión de nuestros competidores en México” (subrayado mío).

Activos “desincorporados”

El consorcio de Slim siempre ha visto con desprecio a las empresas  mexicanas del sector, a las que acusa de no querer invertir en infraestructura y de querer utilizar gratuitamente la de Telmex y Telcel. Por ello le dolió la determinación del Ifetel que lo obliga a poner a disposición de los competidores su infraestructura con “tarifa cero”; si dejara de ser “preponderante” conservaría la obligación de poner su infraestructura a disposición de otras empresas, pero podría cobrar por ello.

América Móvil hará uso de la posibilidad establecida en el artículo 276 de la nueva ley de telecomunicaciones que le faculta para presentar ante el Ifetel, como agente preponderante, un “plan (de) desincorporación de activos… a efecto de reducir su participación nacional por debajo de 50 por ciento en el sector…”. 

Concesión única

Si el Ifetel, de acuerdo con el mismo artículo, deja de considerarlo preponderante, Telmex podría solicitar el cambio de su concesión a “concesión única” —es decir con facultad para prestar todos los servicios de telecomunicaciones— y podría ingresar la televisión de paga. Para ello, según el artículo 276, tendría que pasar un periodo de 18 meses con el fin de que el Ifetel compruebe que el proceso “no genera efectos adversos a la competencia”.

La decisión de América Móvil también involucra a Televisa. Antier, el vicepresidente de esa empresa, Alfonso Angoitia, anunció la intención del consorcio de extender su dominancia en televisión de paga: “Estamos muy interesados en la consolidación de la industria del cable (telefonía, internet y televisión). Será muy importante para México tener un sistema de cable nacional que compita contra el agente preponderante… y necesitamos un competidor que tenga el tamaño y la escala para poder hacerlo”, dijo.

Ajedrez político

Por supuesto, Televisa sería, según Angoitia, ese “competidor” de gran tamaño. Como se sabe, Televisa controla el mercado de cable y se dispone a adquirir la empresa Cablecom, amparada en el “regalo” que se le dio en el artículo noveno transitorio de la nueva ley de telecomunicaciones, que le permitiría “concentrar” nuevas empresas sin necesidad de que el Ifetel lo autorice: “En tanto exista un agente económico preponderante en los sectores de telecomunicaciones y radiodifusión —dice el noveno transitorio—, con el fin de promover la competencia y desarrollar los competidores viables en el largo plazo, no requerirán de autorización del Ifetel las concentraciones que se realicen entre agentes económicos titulares de concesiones, ni las cesiones de concesión y los cambios de control que deriven de éstas”.

Si América Móvil deja de ser preponderante en telecomunicaciones, el Ifetel estaría obligado a analizar esa concentración y sería un escándalo que la autorizara.

Comienza el ajedrez político y de estrategia financiera entre los gigantes de las telecomunicaciones.