Cambio de frecuencia

Satélite caído: Calderón y Peña Nieto

El Sistema Satelital Mexicano (Mexsat) es una muestra de la incapacidad de los gobiernos mexicanos para desarrollar políticas de Estado capaces de  puedan resistir el paso de un sexenio a otro, especialmente cuando el cambio en el poder involucra a dos partidos. Diseñado como proyecto de “seguridad nacional” por el gobierno de Felipe Calderón, fue “resignificado” por Peña Nieto, quien al iniciar su gobierno quiso construir un discurso de “paz social” que contrastara con el de su antecesor y empezó a hablar de Mexsat como un medio para llevar servicios de telecomunicaciones a “comunidades apartadas”.

Seguridad nacional    

Hoy, tras el fallido lanzamiento del satélite Centenario en Kazajistán, la utilidad real del nuevo sistema satelital —más allá de ocupar posiciones ya asignadas en la órbita geoestacionaria, que de otra manera se perderían— y los casi 24 mil millones de pesos gastados en ese proyecto están en tela de juicio.

El 6 de noviembre de 2007, cuando la guerra contra el narcotráfico era tema fundamental en el discurso calderonista, las secretarías de la Defensa Nacional, Marina, Seguridad Pública, el Cisen y la PGR, firmaron el Plan Estratégico de Comunicaciones Satelitales para las instancias de Seguridad Nacional, cuyo objetivo era dotar al gobierno mexicano de un sistema de satélites destinado a labores policiaco-militares. Después, el 16 de junio de 2010, el Consejo de Seguridad Nacional (Presidencia, Gobernación, Sedena,  Marina, Seguridad Pública y PGR), aprobó la adquisición de un sistema satelital integrado por tres artefactos: Bicentenario, Centenario y Morelos 3

Proyecto militar

En el Libro blanco del Sistema Satelital Mexicano para Seguridad Nacional y Cobertura Social (Mexsat), publicado en 2012 por el gobierno calderonista  (http://www.sct.gob.mx/fileadmin/_migrated/content_uploads/LB_Sistema_Satelital_Mexicano_Mexsat_01.pdf), se indica que ni la fabricación de los satélites ni su lanzamiento y puesta en órbita fueron sometidas a licitación pública, sino que la SCT, al mando de Juan Molinar Horcasitas, asignó los contratos respectivos de manera directa apoyada en el artículo 41, fracción IV, de la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público: “Las dependencias y entidades, bajo su responsabilidad, podrán contratar adquisiciones, arrendamientos y servicios, sin sujetarse al procedimiento de licitación pública… cuando… se realicen con fines exclusivamente militares o para la armada…”.

El 17 de noviembre de 2010, en Nueva York, se firmó el contrato de fabricación de los tres satélites con la firma Boeing Satellite Systems International, y el 28 de junio de 2011 el de lanzamiento y puesta en órbita del Bicentenario, con Arianespace.

Protón y Atlas

El gobierno mexicano quería que ésta empresa lanzara también el Centenario, pero Arianespace argumentó que su capacidad estaba saturada y no aceptó, por lo que la SCT recurrió a la compañía International Launch Services, de Rusia, con quien el 6 de febrero de 2012 firmó contrato para lanzar y poner en órbita el segundo satélite de Mexsat con opción a lanzar también el Morelos 3. Para esa fecha, el Protón M, cohete propulsor que esa empresa utiliza solamente había fallado en un lanzamiento (septiembre de 2007). 

La administración de Peña Nieto decidió no hacer efectiva la opción ofrecida a la compañía rusa. El 12 de septiembre de 2013, Lockheed Martin Commercial Launch Services anunció que había sido elegida por el gobierno de México para lanzar el Morelos 3 desde Cabo Cañaveral, Florida, utilizando el  cohete Atlas V —de fabricación estadunidense pero con motor ruso (el RD 180)— que, por cierto, también tiene una falla en su récord, ocurrida el 15 de junio de 2007 (el Protón M, por su parte, volvió a fracasar en julio de 2013, mayo de 2014, y nuevamente en mayo de 2015 cuando llevaba el satélite mexicano). 

Reclamo y silencio

El 19 de diciembre de 2012, cuando el satélite Bicentenario fue lanzado desde Kourou, Guyana Francesa, Peña Nieto exaltó los “beneficios de cobertura social” que aportaría el nuevo sistema satelital; dijo que la inversión sería de “14 mil millones de pesos”. Pero, a través de Twitter, Felipe Calderón reclamó la paternidad de Mexsat: “El sistema satelital mexicano fue impulsado por mi administración…”, escribió.

Tras la pérdida del Centenario, Calderón permaneció en silencio y el gobierno de Peña Nieto no encuentra cómo culpar a su antecesor de las fallas en el diseño y la ejecución del proyecto. Ambos tienen cosas que explicar: de 14 mil millones de pesos el costo del proyecto subió a 23 mil 303 millones; el gobierno mexicano —en ambas administraciones— fue incapaz de hacer cumplir a las empresas contratadas los plazos convenidos para la fabricación y el lanzamiento con pérdidas altas por almacenaje y mantenimiento.