Cambio de frecuencia

Nuevas cadenas: la política adelgazó la "caballada"

El presidente del Ifetel, Gabriel Contreras, declaró ayer que ese órgano regulador votó a favor de los ocho interesados que inicialmente solicitaron participar en la licitación por las dos nuevas decenas de tv y que ignora la razón por la cual cinco de ellos, a última hora, decidieron retirarse. “El instituto —dijo Contreras— resolvió otorgarles opinión favorable a todos los que la pidieron”. Y añadió: “Habría que preguntarles a ellos”, cuando se le preguntó por el retiro de cinco postulantes.  

Opinión favorable

¿Qué sucedió entre el 13 de noviembre, cuando el pleno del Ifetel dio su opinión favorable “en materia de competencia económica” a las ocho solicitudes presentadas, y el 20 de noviembre cuando anunció que solo tres seguían en el proceso?

¿Por qué en el lapso de una semana empresas que ya tenían la opinión favorable del Ifetel decidieron no continuar? Esta opinión —en realidad una autorización para entrar al concurso— se refirió al tema de “competencia económica”; es decir, que para el organismo regulador ninguno de los ocho participantes originales representaba el riesgo de generar concentraciones indebidas o de incurrir en conflicto de interés.  

Economía o política

Nadie fue descalificado por razones económicas. Tampoco parece probable que repentinamente se dieran cuenta de que “no tenían dinero” y a causa de ello defeccionaran: quizá lo único claro en la licitación es que los participantes deben ofrecer, como mínimo, 830 millones de pesos por cada una de las dos cadenas, y depositar una “garantía de seriedad” equivalente a 415 millones por cadena. Sabían perfectamente eso y también estaban conscientes de los enormes gastos que representa producir programas, comprar programación y derechos, así como adquirir equipo e instalaciones.

La causa del retiro, por lo tanto, no parece estar en lo económico sino en lo político. El 29 de septiembre, en este espacio, preguntamos si dos de los aspirantes, Germán Larrea y Manuel Arroyo, podrían quedar fuera de la licitación por razones políticas. Larrea por el desastre ecológico causado por la minera Grupo México, de su propiedad, en Sonora, y por el golpe que Televisa dio al “correrlo” del Consejo de Administración de la televisora. Arroyo, por su parte, también recibió un golpe a su imagen cuando, el 27 de septiembre, la Secretaría de la Función Pública instruyó “a las dependencias, Procuraduría General de la República y entidades de la administración pública federal; así como a las entidades federativas” para que se “abstuvieran” de “aceptar propuestas o celebrar contratos” con la empresa Comtelsat, propiedad de Arroyo.

Riesgo de escándalo

Hace una semana, en medio del escándalo relacionado con la casa de Las Lomas, propiedad de Angélica Rivera, esposa de Enrique Peña Nieto, nos preguntamos qué ocurriría si la licitación de las cadenas fuera ganada por el Grupo Mac, propiedad de los señores Maccise, empresarios del Estado de México, a quienes se identifica como amigos del Presidente y de un subsecretario de Gobernación. El escándalo se habría añadido al de la “casa blanca”, independientemente de si ese grupo hubiera presentado la mejor propuesta y la decisión de hacerlo ganador fuera justa. El Grupo Mac parecía un sólido participante. ¿Decidió retirarse o le pidieron irse? ¿Estamos ante una licitación basada en criterios “técnicos” o políticos?

Vázquez o Aguirre

La pregunta, ahora, es a quién o a quiénes de los tres sobrevivientes se asignarán las cadenas: ¿A alguno de los hermanos Vázquez o a Francisco Aguirre? A estas alturas ya es imposible pensar que esta oscura licitación se decidirá exclusivamente por criterios técnicos, sin que la política esté presente.

Si al gobierno y al Ifetel les interesa crear un gigante televisivo con una cobertura semejante a la de Televisa y Tv Azteca, la decisión recaería sobre Olegario Vázquez Raña y su hijo, Olegario Vázquez Aldir, que de esa manera tendrían en el DF tres canales: 28 (ya de su propiedad), 29 y 38, estos dos como cabeza de sendas redes nacionales, cada una con 123 emisoras. Podría, por supuesto, recibir solo una cadena y dar espacio a otro “jugador”.

Si les interesa permitir la entrada de “nuevos” jugadores a la televisión, podrían inclinarse por otorgar una cadena a Mario Vázquez Raña y otra a Radio Centro. En el caso de este grupo, propiedad de la familia Aguirre, la asignación sería premio a una larga historia de intentos por ingresar a la televisión. Y sería también una suerte de compensación luego de que, en 1972, el gobierno de Luis Echeverría decidió quedarse con el Canal 13 —concesionado en 1968 a Francisco Aguirre Jiménez, fundador de la dinastía— en una operación “económico-política” que nunca quedó suficientemente clara. Luego el 13 pasó a Imevisión y finalmente a Azteca.

En marzo de 2015 sabremos quién se quedó o quienes se quedaron con las dos nuevas cadenas.