Cambio de frecuencia

¿El Mundial, distractor político?

Dos posturas extremas han estado en confrontación durante las últimas semanas a propósito del Mundial de futbol. Una sostiene que éste es usado por algunas fuerzas políticas —“en complicidad con los medios de comunicación”— como “distractor” para que el pueblo no ponga la debida atención en asuntos fundamentales para el país, como la reforma en telecomunicaciones. La otra considera que no existe tal afán distractor y acusa a su contraparte de exagerada y de calificar al pueblo de “tonto” y  “manipulable”.

Conciliación difícil

Si la reforma de telecomunicaciones se aprueba en términos convenientes para el gobierno y las grandes corporaciones mediáticas, no se deberá al Mundial ni a la atención que los medios le otorguen, sino a la alianza de intereses políticos y económicos establecida entre el PRI y su gobierno con legisladores del PAN y del PVEM, y de esas fracciones políticas con sectores de las industrias del sector.

Si la mencionada reforma no se ha aprobado, se debe a que esos partidos no han logrado concretar un proyecto de legislación que sea aceptado por el PRD y una corriente del PAN —que demanda la inclusión en ella de algunas disposiciones de “contenido social”—, y especialmente por las principales empresas del ramo (es difícil conciliar en los tiempos de la convergencia digital los intereses de Slim, Azcárraga, Vargas, Salinas Pliego, etcétera).

Juego de intereses

En ese juego de intereses políticos y económicos el pueblo tiene muy poco que ver, pero no porque esté distraído con los partidos del Mundial: todavía el tema de las telecomunicaciones no deriva en demandas populares capaces de influir en el Congreso.

Sin embargo, la postura que considera imposible la existencia de una estrategia política para hacer coincidir la aprobación de las “reformas estructurales” con el desarrollo del Mundial 2014 también es extrema: parece ver en los políticos personas “inocentes” que no serían capaces de intentar la manipulación mediática. No es descartable que políticos influyentes o grupos políticos dentro y fuera del Congreso vean con agrado que en la agenda de los medios el Mundial sea más importante que los temas políticos y legislativos, y consideren útil para sus intereses, o los intereses que representan, que la aprobación de las reformas quede excluida de las primeras planas o del prime time televisivo. No tanto para acallar protestas populares, sino para disminuir la atención mediática que puedan tener políticos o grupos que sostienen posturas críticas con respecto a las reformas.

Campeón mundial

Imaginemos que la reforma en telecomunicaciones se aprueba el día en que la selección gana la ronda de octavos de final y pasa por fin al quinto partido en un Mundial realizado fuera de México. Seguramente ambas notas disputarían las primeras planas y los teasers de los noticiarios. Pero si la selección avanza y gana la final el día en que se apruebe la reforma, la cabeza principal sería: ¡México campeón mundial!

Eso ocurriría en Televisa, Azteca y en La Jornada, diario cuya postura es crítica con respecto a las reformas, pero que ayer, por ejemplo, dedicó 60 por ciento de su primera plana (todavía no la cabeza principal) y las siguientes 14 planas de su edición al Mundial de futbol, de las cuales nueve correspondieron al empate entre México y Brasil. La política se fue a interiores.

Polisemia

La utilización del futbol y de la selección mexicana por parte de los políticos es obvia. Así lo han demostrado en estos días políticos vigentes como Enrique Peña Nieto y Miguel Osorio Chong, con fotos, profusamente distribuidas, donde aparecen viendo los partidos de México, pero también políticos nostálgicos del protagonismo, como Felipe Calderón y Xóchitl Gálvez —e incluso seudopolíticos, como Juanito—, quienes subieron a la red selfies e imágenes tomadas en Brasil, donde estuvieron para “apoyar a la selección”.

Lo que se les olvida a los políticos es que ya pasaron los tiempos en que se pensaba que un mensaje “bien diseñado” y difundido masivamente por los medios adecuados tenía necesariamente el efecto deseado por el emisor (la balamágica); y se les olvida también que en el complejo mundo mediático actual la información y la comunicación son necesariamente polisémicas.     

Microonda: Piojo 2018

A menos que México pierda con Croacia y no pase a octavos de final en el Mundial de Brasil, Miguel Herrera seguirá como entrenador de la selección nacional para beneplácito de televisoras y patrocinadores del cuadro tricolor.

El Piojo es probablemente el director técnico más “mediático” en la historia de la selección mexicana. Da entrevistas, protagoniza spots y genera dinero. Ojalá dé también resultados en la cancha.