Cambio de frecuencia

Campañas 2015: ¿propaganda negra o pacto?

Una duda surge frente a las campañas electorales de 2015, año en que los partidos políticos se disputarán los 500 escaños de la Cámara de Diputados, nueve gubernaturas, 641 diputaciones locales en 17 entidades, 993 alcaldías en 16 estados y las 16 jefaturas delegacionales del DF: ¿los partidos se darán “con todo” en su propaganda mediática o negociarán entre ellos para que ésta no sea tan agresiva con respecto a los oponentes? La duda surge porque todos los partidos tienen una larga cola susceptible de ser pisada por sus adversarios y todos se morderían la lengua —o señalarían la viga en el ojo ajeno sin verla en el propio— en el caso de que acusaran a los otros de ser corruptos, estar ligados al crimen organizado o ejercer el autoritarismo y la violencia en los lugares donde gobiernan.

Tlatlaya, Iguala…

Si el país no viviera la crisis de credibilidad en las instituciones políticas por la que hoy atraviesa, sería prácticamente un hecho que las imágenes y los audios que hemos visto y oído en estos días sobre los sucesos de Tlatlaya, Iguala o Michoacán serían convertidos en spots de 20 segundos por los diferentes partidos para denostar a sus rivales. Pero en la víspera de las elecciones de 2015 eso no parece muy seguro.

¿Qué ocurriría si, durante la campaña electoral del próximo año, se le ocurriera al PRD lanzar un spot para acusar al gobierno federal de cometer, a través del Ejército, “un crimen de Estado” en Tlatlaya? El PRI, partido en el gobierno, respondería con otro en alusión a lo ocurrido en Iguala.

Ataques y respuestas

¿Qué ocurriría si el PAN se refiriera en un spot a las entrevistas, captadas en video, de presidentes municipales priistas con La Tuta, para sugerir alguna liga de ese partido con el crimen organizado? Recibiría como respuesta otro con la escena donde La Tuta menciona que la senadora Luisa María Calderón acudió a buscarlo para solicitarle recursos durante su campaña por la gubernatura en Michoacán.

Y si el PAN, dada su raigambre moralista, quisiera criticar al gobierno del DF por permitir en territorio capitalino el “aborto legal” y las bodas entre personas del mismo sexo, provocaría, seguramente, la emisión de un spot con escenas de los militantes panistas acusados en Brasil de vejar a una mujer y golpear a su esposo, o con el audio del ex funcionario blanquiazul que, en Facebook, lanzó insultos racistas contra Ronaldinho, para mostrar la “estatura moral de algunos panistas”.

¿Nuevo pacto?

Ningún partido está a salvo del pecado político, ni los grandes ni los chicos. Por eso no es descartable la firma de un “nuevo pacto”, esta vez no “por México”, sino por ellos mismos, que los comprometa a no atacarse con “golpes bajos” y, en cambio, centrar las campañas del próximo año en asuntos “edificantes”.

Ya el secretario de Gobernación, Osorio Chong, y el nuevo presidente del PAN, Ricardo Anaya, se refirieron el 6 de octubre a la posibilidad de que los partidos y el gobierno firmen un acuerdo para “blindar” las campañas de 2015 con el fin de que no se filtre financiamiento del “crimen organizado”. Si tal acuerdo se concreta, uno de los puntos incluidos podría ser que los partidos no se acusen mutuamente tener de ligas con criminales.  

Cálculo político

Hace una semana la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que no será sancionable la denigración mutua de los partidos en campañas electorales. Sin embargo, dada la circunstancia que vive el país, no es seguro que empleen ese recurso, a menos que, en su análisis, alguna de las fuerzas políticas calcule que saldría bien librada en una confrontación de “propaganda negra”. 

Por ejemplo, hoy en los medios ocupa mayores espacios el tema de Iguala que el de Tlatlaya; según la encuesta de ElUniversal publicada ayer, 73 por ciento de la población desconoce lo ocurrido en Tlatlaya; solo 26 por ciento está enterado. No se han publicado encuestas con relación a Iguala, pero el PRI, interesado en recuperar la gubernatura de Guerrero, podría emplear “propaganda negra” —si considera que es útil— durante su campaña en ese estado para subrayar las aparentes ligas del alcalde José Luis Abarca con el crimen organizado y la incapacidad del gobernador Ángel Aguirre. Probablemente la respuesta perredista tendría un efecto menor considerando el desconocimiento local y nacional sobre Tlatlaya. 

Nuevos partidos

Habrá que ver, en el primer semestre de 2015, cómo se desarrollan las campañas de los tres principales partidos, pero también las de los chicos y las de los nuevos: Movimiento de Regeneración Nacional, Partido Encuentro Social y Partido Humanista. Podría pensarse que éstos, por ser debutantes en la competencia electoral, están libres de pecado y podrían emprender “campañas negras” contra los partidos “grandes”. Veremos qué ocurriría en tal caso, porque algunos líderes de Morena, PES y PH también tienen cola susceptible de ser pisada.