Fronteras de la ciencia

La revolución del Gas Shale, mitos y realidades

Hace unos años, el presidente Barack Obama declaró que gracias al desarrollo de nuevas tecnologías, Estados Unidos garantizaba gas barato en los próximos 100 años, fue una clara respuesta a la teoría del posible agotamiento del petróleo en el mundo, aún siendo controvertida esta teoría, la comunidad científica piensa que la producción mundial del petróleo llegará a su punto máximo y de ahí vendrá su declinación o colapso, la pregunta es ahora ¿cuándo llegará este momento?

Algunos investigadores dicen que su punto máximo de producción de petróleo ya sucedió en el año 2010, es evidente que este líquido negro es un recurso finito y no renovable, ante ello los americanos promueven la extracción del gas Shale (gas de esquisto o gas pizarra), a pesar de sus graves inconvenientes, para una parte de la comunidad científica.

El gas shale es su nombre en inglés, es un hidrocarburo en estado gaseoso y para su extracción se utiliza la fracturación hidráulica o fracking, esta técnica consiste en la inyección a presión de una gran cantidad de agua entre 4 y 10 millones de litros, arena y disolventes para fracturar las capas de roca y poder liberar dicho gas.

Esta comprobado científicamente que sus consecuencias son negativas sobre todo al medio ambiente, contamina las fuentes del agua dulce tanto interiores como exteriores, a la tierra de cultivo, origina temblores y libera un gas altamente peligroso, el metano, que puede atrapar 20 veces más energía calórica que el CO2, lo que puede contribuir al efecto invernadero.

Geológicamente, a la extracción de este tipo de gas, se le acusa de ser responsable de al menos dos sismos en Gran Bretaña y otro en Arkansas, además un grupo de especialistas se creó para investigar la relación entre la extracción del gas shale y de una serie de temblores en la ciudad de Monterrey, en el norte de México. 

Francia y Canadá declinaron por completo experimentar en la extracción de gas shale por considerarla altamente contaminante al medio ambiente. Greenpeace se opone a la extracción pues consideran que el proceso de fractura hidráulica consume enormes cantidades de agua.

Los promotores del fracking defienden que el uso de este gas permitiría ser más independientes energéticamente y disminuir la quema del carbón. Sin embargo, los expertos determinan que se puede mantener por debajo del 2%, la sustitución de este gas por el carbón no es un medio eficaz para reducir la magnitud del cambio climático. Otro motivo más para descartar la explotación de este tipo de gas y apostar por las energías renovables ¿y usted qué opina amable lector?

Premio Nacional de Periodismo 2008. Premio México de Periodismo 2013.

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