Fronteras de la ciencia

La Asamblea XXII Nacional del PRI bajo el yugo de AMLO

Andrés Manuel López Obrador (AMLO), después de 17 años en campaña para ganar la presidencia, se ha convertido en una fobia y hasta una obsesión para los priistas. Esto es comprensible si se toma en cuenta que el proyecto de nación de AMLO plantea echar atrás las principales metas alcanzadas por el actual gobierno, como son sus reformas, al igual que proyectos emblemáticos, como el nuevo aeropuerto internacional.

Por ello, no es de extrañar que uno de los tópicos más recurrentes de los discursos del gobierno federal sea desdeñar el populismo (de esta manera implícita se refirieren a López Obrador). Así lo demostró Peña el 29 de junio de 2016, en Canadá, donde a lado de Obama, entonces presidente de EU, y de Trudeau, advirtió sobre los riesgos de los regímenes populistas (causando para su sorpresa un breve debate con Obama); en su IV y V Informe salió a relucir el tema del populismo como un riesgo para la nación.

En la Asamblea XXII Nacional del PRI, el discurso estelar, y en la mejor tradición priista, fue el pronunciado por Peña Nieto. El presidente arengó a detener "a los populistas y a quienes quieren retroceder a México". A veces, a quienes no podemos nombrar de forma directa, con frecuencia son quienes nos dominan, así AMLO se ha trastornado en una especie de tabú para el PRI.

El PRI debe presentar un candidato, pero estará condicionado a tener un perfil adecuado para competir. Si se toman en cuenta las principales fortalezas de AMLO, el candidato priista deberá medirse en tres aspectos con el que se identifica al tabasqueño: 1) carisma; 2) popularidad; 3) conecte con la gente. Cabe preguntar si en el PRI hay alguien capaz de cubrir estos tres aspectos, como para competir contra Morena.

Para competir en estos tres aspectos fue necesario eliminar ciertos obstáculos (como la obligación de militar diez años para contender por la presidencia) con el fin de abrir su abanico de posibilidades y encontrar a alguien que pueda competirle al tú por tú a AMLO. De ahí que gran parte de la opinión pública se pondere José Antonio Meade (JAM), actual Secretario de Hacienda quien acaparó los reflectores en la reciente asamblea nacional del PRI.

Meade presenta una imagen pública bastante decorosa. La gente lo identifica debido a que es un político que se ha mantenido vigente desde el sexenio de Calderón. En su trayectoria política no ha sido blanco de escándalos, ni de señalamientos por corrupción. Aunque maneja un perfil discreto, cuenta con las armas suficientes para ofrecer una imagen positiva al priismo, pues ocio decir que no está afiliado al PRI, aunque forme parte del gabinete de Peña.

Faltaría ver la capacidad de Meade para conectar con la gente, debido a que nunca lo hemos visto en campaña. AMLO, en un video publicado en internet a finales de junio, advierte que JAM será uno de sus contrincantes. Sin embargo, otros nombres siguen en la recta final: Aurelio Nuño Mayer y Luis Videgaray Caso.

*Premio Nacional de Periodismo 2008 y 2016. Premio México de periodismo 2013. Director de la revista Medicina Científica.

 ferfuentesmty@hotmail.com