Fronteras de la ciencia

Incremento de asaltos en el Distrito Federal

La delincuencia se ha desatado en las calles de la ciudad de México, lo pagan los miles de ciudadanos que se dirigen o regresan de sus trabajos, escuelas o centros de diversión. Trasladarse en el transporte urbano, andar en las calles, acudir a una plaza comercial o simplemente ir al cine a un restaurante ya es un peligro para los defeños.

Muchas causas han generado el incremento de la delincuencia, la falta de empleo, la polarización económica, el incremento de la delincuencia organizada que actúa impunemente la debilidad de las instituciones de seguridad pública y justicia, resaltando la colusión entre el crimen organizado y las autoridades en diferentes escalas gubernamentales como recientemente lo vimos con la policía del municipio de Iguala, Guerrero, que se encontraba a las ordenes del hampa.

Las quejas de los ciudadanos se han híper multiplicado, en términos comparativos. Internacionalmente, las tasas delictivas en México son altas. La delincuencia se pueden dividir en varios tipos, la más común es el robo o asalto al transeúnte, seguido del robo a casa habitación o a negocios. Otros tipos son la extorsión, la trata de personas, el robo de automóviles o directo a los automovilistas, el narcomenudeo, el lavado de dinero, la pornografía infantil y el secuestro, los cuales entran en la categoría de la delincuencia organizada.

Recientemente como a las nueve y media de la mañana, una veintena de ciudadanos hombres, mujeres y niños que se dirigían a su centro de trabajo y escuela, abordaron un Microbús sobre la avenida Francisco del Paso para dirigirse a la plaza comercial Parque Tezontle ubicada en la delegación Iztapalapa, faltando unas cuantas cuadras para llegar a su destino, se subieron tres tipos mal encarados de cabello corto, con pistola en mano y enormes cuchillos se dispusieron a asaltar a su antojo, creando un terror entre los pasajeros, a las mujeres les vaciaron sus bolsos y a los hombres los bolsearon, les quitaron sus celulares, cinco minutos de terror, se apostaron adelante en medio y atrás de la unidad, con el clásico lenguaje soez los amedrentaron, faltando una cuadra para llegar a dicha plaza se bajaron los delincuentes con toda la calma, seguramente para continuar robando. Los espantados pasajeros llegaron al parque Tezontle, blancos y sin poder articular una palabra, solo se miraron impotentes y continuaron su camino.

En las redes circula un video en el que se aprecia a dos tipos, igual de pelo corto, uno robusto y otro delgado, que en plena calle y a la luz del día, asaltan a un joven transeúnte quitándole su mochila y sus pertenencias, para después emprender su huida, y la policía ni sus luces en ambos casos, los capitalinos al desamparo.

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