Fronteras de la ciencia

Extraviados datos oficiales de menores

Como lo hemos venido cuestionando desde hace más de un año en esta columna, el viernes y sábado pasados, la abogada Areli Cano Guadiana, comisionada del Instituto Federal de Acceso a la información  (IFAI), ha solicitado a la Secretaría de Gobernación el paradero de los datos personales y biométricos de al menos 6 millones 877 mil 352 jóvenes menores de edad, que fueron recabados en la época de Felipe calderón Hinojosa, como presidente de México y que a la fecha no se tiene idea sobre su paradero y adonde fueron a parar los 7 mil trescientos millones de pesos, que se aprobó para su realización.

Estos datos que fueron recabados por todo el país en las escuelas donde los menores asistían a clases, incluyen nombre, fotografía, huellas dactilares de los 10 dedos y el registro fotográfico de ambos iris, tal y como si se trata a los criminales peligrosos

Y ahora, según fuentes oficiales solo fueron entregadas 3 millones 530 mil 260 de las llamadas Cédulas de Identidad para menores. Entonces ¿por qué no se entregaron las restantes?

Es decir cerca de tres millones de menores se encuentran desde hace más de 20 meses esperando la famosa y enigmática Cédula de Identidad para menores.

Sólo hace algunas semanas el director de Talleres Gráficos de México, Luis David Fernández Araya, declaro ante diferentes medios de información que dicho documento se producía en los talleres gráficos a su cargo, lo mismo que el Pasaporte y las credenciales para votar.

En estos tiempos de inseguridad, resulta alarmante que datos tan valiosos anden por ahí sin que ninguno de los funcionarios responsables nos expliquen de que sirvió el gasto de 7 mil 300 millones de pesos (aproximadamente) que fue lo que costó la infraestructura para recabar y almacenar esos datos

Si es así, bastará leer la página No. 50 del reciente libro Los Retos que enfrentamos: Los Problemas de México y las políticas públicas para enfrentarlos (2006-2012) de Felipe Calderón, para encontrar a los corresponsables de tanto dispendio, que por cierto en el citado libro aparece la fotografía de Felipe 48 veces, se trata de una nueva campaña, de auto denuncia con todo y sus cómplices, o solo el producto de una grandísima cruda.

Estimado lector, Habrá que esperar el resultado de las investigaciones en curso para saber quiénes fueron los responsables de este supuesto daño patrimonial y sobre todo saber ¿donde están las bases de datos de los menores mexicanos?

ferfuentesmty@hotmail.com