Fronteras de la ciencia

Contaminación ambiental en la Zona Metropolitana

Agradezco al Club de Periodistas de México por la distinción otorgada para ser merecedores del Premio Nacional de Periodismo 2016. Es esta ocasión me acompañaron a recoger el galardón el Ing. Armando Bravo Castillo, inventor del brazo biónico, como representante de los investigadores mexicanos que buscan desarrollar tecnología en favor de la sociedad mexicana y de mi compañero de fórmula Enigma, compañero del periodismo sin compromiso más que con la verdad. Y de paso sea dicho gracias a todos los lectores de esta columna y del programa de radio, gracias.

Ahora buscaremos el premio internacional de periodismo, colocando la columna Fronteras de la Ciencia en publicaciones hermanas de otros países, pues nuestro compromiso es con la ciencia que se produce en nuestro país, en nuestras universidades públicas y privadas.

La emergencia ambiental que impactó a la zona metropolitana de la Ciudad de México hace unos días, puso de manifiesto que los intereses económico y político de los gobernantes han sido más importantes que atender los altos riesgos de salud en el que vivimos millones de ciudadanos.

¿Qué agravo la emergencia ambiental de la semana pasada?, el no haber permitido temporalmente al gobierno de la ciudad de México, disponer de dos rellenos sanitarios El Milagro y La Cañada ubicados en el municipio de Ixtapaluca del estado de México, lo que ocasionó que cientos de camiones recolectores de basura, realizaran la separación de la basura para el reciclaje en las calles de las colonias de la CDMX, ocasionando una mayor contaminación en las zonas habitacionales.

Estos rellenos sanitarios están ubicados en las estribaciones de la Sierra Nevada, en antiguas minas de arena, con la presencia de estructuras geológicas como fallas y fracturas que afectan el área y que en caso de una deficiente operación o construcción de las empresas concesionarias, por no cumplir con los requerimientos establecidos, pueden poner en riesgo y contaminar el acuífero que abastece a varios municipios del oriente del estado de México y una zona de la CDMX, así lo afirmó el Ing. Mario Herrera Moro Castillo, presidente técnico del Colegio de Ingenieros Geólogos de México.

La contaminación de la atmósfera, el aire que respiramos, el suelo y el recurso hídrico superficial y subterráneo es un tema que debe estar fuera de las diferencias y luchas políticas de la futura sucesión presidencial.

Razón por la que debe de haber de manera inmediata, una estricta supervisión por parte de las autoridades estatales y federales, en la construcción, aplicación de la tecnología, operación de los rellenos y el cumplimiento a la normatividad y leyes ambientales vigentes, aspecto que a la fecha es deficiente, por la insuficiencia técnica y el personal necesario.

Por la zona metropolitana de la ciudad de México, transitan alrededor de 5 millones de automotores y aloja alrededor de 20 millones de habitantes. Nuestras autoridades no han dado una para reducir el problema de la contaminación más bien piensan como hacer negocio con tantos fierros. Mire usted, el jefe de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera ha permitido que atraviesen, circulen, descarguen y pernoten, miles de tarilers y camiones de carga a cualquier hora, ocasionando un verdadero tráfico en la ciudad, de eso ni pico habla el jefe de gobierno. También se ha permitido que miles de camiones que transportan refrescos, pan y alimentos chatarras, abastecen a las tiendas a la hora que se les de su gana, también ni pio al respecto.

Efectivamente el nuevo reglamento de la Ciudad de México, vino a incrementar el tráfico de la ciudad de México, en cuanto se puso en marcha aún en vacaciones se notó de inmediato cómo la ciudad se pauso, se volvió lenta su marcha y se incrementaron los embotellamientos ¿Qué pasó? Pues por ejemplo suspendió las vueltas continuas, que permitían agilizar el tráfico, de inmediato empezaron a parecer inmensas colas de automotores que los de tránsito tuvieron que intervenir para agilizar la viabilidad.

Otro ejemplo fue que en avenidas importantes donde no hay semáforo pusieron que la velocidad máxima fuera a 50 km por hora y en otros casos a 60, lo que ha ocasionado una disminución de la velocidad y a la vez que miles de automotores en lugar de llegar a su destino media hora, ahora lo hicieran casi al doble. Es claro que el nuevo reglamento se hizo para recaudar dinero, pero lo más preocupante es para favorecer a una empresa, pues casi la mitad de las multas se irá a los bolsillos de una empresa particular.

No podemos seguir permitiendo que las autoridades busquen cómo enriquecerse en lugar de buscar soluciones reales. Me sumo a que el nuevo reglamento de la ciudad de México sea cancelado y se proponga a un consejo ciudadano, con investigadores y universidades a proponer un nuevo modelo de movilidad y de combate a la contaminación....

ferfuentesmty@hotmail.com