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El silencio que nos rodea

Dos jesuitas parten de Portugal al Japón a mitad del XVII. Buscan a un sacerdote quien —se dice— apostató. En la isla encuentran peligro, pero también a conversos fieles. Ante la persecución del señor feudal de la región, quien ha decidido castigar a los cristianos, los dos jóvenes curas deciden separarse. Uno de ellos ve morir a otros por la causa cristiana. Llega a dudar del mismo sentido de su misión evangélica y dice, al rezar, si Dios lo ha escuchado o sólo le ha estado hablando al silencio.

Es la película Silence (2016) de Martin Scorsese, basada en la novela homónima de 1966 del japonés Shusaku Endo, y con fotografía del mexicano Rodrigo Prieto, nominado al Óscar por su bellísimo trabajo.

El miércoles pasado en San Luis Obispo, California, el presidente de mi universidad envió una carta a la comunidad del campus, reconociendo el contenido de unas publicaciones racistas y sexistas en tableros de la escuela. Las definió, sin embargo, dentro de los derechos de la libre expresión. Miembros de la facultad y el sindicato le pidieron al presidente asimismo vía escrita que se definiera ante tales manifestaciones y, más que nada, ante la pronta visita de un orador de la extrema derecha que promueve la supremacía racial y el nacionalismo blancos. La presentación se llevará a cabo mañana, martes 31 de enero, en uno de los auditorios del plantel. He optado por no mencionar nombres para no hacer ni un gramo de propaganda.

La carta al presidente exigía, pues, que se manifestara en contra de la conferencia y aceptara lo que viniera por su declaración, o se enfrentara a los efectos de su silencio. Gente del área, a favor y en contra, ha confirmado su asistencia. Un equipo SWAT está listo para actuar en caso necesario.

Ante la actitud y medidas hacia México de Trump la semana pasada, el diario El País lanzó las preguntas, ¿dónde está la comunidad internacional? ¿Qué nadie va a defender a México? Francia, Alemania, Holanda y naciones hermanas como España, Argentina, Ecuador, Bolivia y Venezuela, entre otros, pronunciaron apoyo. Los mexicanos sabemos que no estamos ante el silencio y que nuestra lucha, como la de mis compañeros universitarios, como la de muchos en el mundo, es ante el poder y por la democracia.

Pero cuidado: muchos, como ex presidentes y candidatos, dirán que pueden arreglar este desorden. Mas no olvidemos que romper el silencio —para un alto número de ellos— es poder y dinero. No hay que dejarnos apresurar por la promesa de sus palabras. Hay que decidir bien. La mayor declaración es aquella que hagamos ante nosotros mismos, como un misionero que se pregunta si le habla al silencio. La respuesta es siempre no. Importa el mundo entero. 


Twitter@fernofabio