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El rascacielos social

Imaginemos un rascacielos que representa la estructura de nuestra sociedad. Lo ha construido la alta aristocracia.

Ellos son dueños del edificio y viven en lo más alto. Más abajo se encuentran la clase alta y, unos pisos luego, los adinerados más recientes (profesionistas, etc.). Entre más descendemos, más bajo en la escala social nos hallamos, hasta que en los últimos niveles se encuentran los empleados y amas de casa que habitan departamentos pequeños y abigarrados como si fueran casitas de interés social.

Ah, pero viven en el rascacielos y, aunque estén endeudados, están muy felices porque pueden hacer lo que otros no.

Esta es la imagen que propone el filme belga-inglés High-Rise (2015), dirigido por Ben Wheatly y protagonizado por Tom Hiddleston y Jeremy Irons. Este último realiza el papel del arquitecto, responsable dela construcción —que imaginó como el más alto sueño de la civilización— y quien vive en el penthouse, con jardín, naturaleza y la pulcritud del color blanco.

La cinta se basa en la novela distópica de ciencia ficción de J. G. Ballard, del mismo título y publicada en 1975.

El filme trae la novela al sentir de nuestros días por medio de varios experimentos, entre los que resaltan la ralentización, el juego radical entre los ruidos, el silencio y la música, y la narración en ocasiones fragmentaria. Hay instantes en que la película escapa del sentido simbólicoy se instala en un mero consumo sensual.

La secuencia de los niños que van a celebrar un cumpleaños a la alberca resalta, entre otras, por su plasticidad y la vitalidad de los pequeños actores.

Al ver la película fue inevitable pensar que el rascacielostiene un sentido alegórico, el cual es evidente y su significado abrió mi introducción. Asimismo, el rascacielos es un objeto, y uno que debe funcionar a la medida de las expectativas. Pero la imposibilidadde mantenerlo afinado como una máquina fue uno de los motivos que determinó el colapso de aquella sociedad encumbrada.

¿O es que imposibilidad y entropía van siempre de la mano?Ya sabemos que nuestro sistema económico chorrea aceite desde hace décadas. Y eso lo sentimos no solamente en el bolsillo, sino en el constante deterioro de la infraestructura de los servicios que pagamos, como el agua y la luz, y aquellas otras estructuras como los caminos, la vivienda, las calles.

¿De dónde saldrán los recursos que salven este gran rascacielos en el que vivimos? Algunos dirán, no importa, construirán uno nuevo y volveremos a empezar. Otros, en cambio, decimos, es tiempo de ir imaginando otras formas de (des)civilización, ya que, como en la historia que presenta High-Rise, no es idea una óptima, sino necesaria. Ya nos daremos cuenta. 


Twitter@fernofabio