.30-30

“Yo y mi país estábamos enfermos”

El joven Ricardo Piglia visitó a Ezequiel Martínez Estrada en Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina, una tarde de 1959. De acuerdo con Los diarios de Emilio Renzi.

Años de formación (los diarios “imaginarios” del mismo Piglia), publicados bajo el sello Anagrama en 2015, Martínez Estrada había padecido una enfermedad desconocida de la piel a la que el novelista argentino llama “peste blanca”.

El hombre había sufrido de comezones las 24 horas del día. Su cuerpo había adquirido una tonalidad gris y se descamaba “como mariposas pálidas”.

La enfermedad le había impedido leer y escribir por cinco largos — insoportables— años.  Martínez Estrada había recibido el Premio Nacional de Literatura dos veces; por su obra poética en 1933, y por el ensayo “Radiografía de la Pampa” en 1937. Para el año en que Piglia lo conoció, era vigilado, censurado, amenazado por teléfono y hasta las visitas le administraban: “querían convertirlo en un fuera de la ley psíquico”. 

En la lucidez de su enfermedad y aislamiento, Martínez Estrada, cadavérico y frágil, que apenas podía caminar sosteniéndose de los muros, pero que en el momento de expresarse retomaba sus fuerzas de autor visionario, llegó a una conclusión.

En su cautiverio, no se dedicó a comprender el bien y el mal, sino que reflexionó sobre su país, y dijo que si él padecía una enfermedad pequeña, el país padecía una enfermedad grande. “Yo y mi país estábamos enfermos”.

“Mi enfermedad…no era otra cosa que una exasperación de mi conexión con mi país”, afirmó. Este relato que Piglia publica por primera vez en sus diarios, nos revela precisamente que el cuerpo no es una alegoría ni una metáfora de la patria, sino una correspondencia directa de su situación general. Si estamos enfermos es porque el país lo está también.

Y el cuerpo se enferma por la mala educación, los contaminantes, la comida chatarra, las carencias, la frustración continua de las metas, el desahogo que concentra las fuerzas en la supervivencia de un solo instante; mientras tanto, encontramos la contraparte de estos males en la legislación estatal, nacional y fiscal, las políticas públicas, el secuestro de los presupuestos, la planeación macroeconómica, los compromisos entre las élites, el comportamiento criminal del Estado. 

Tal como nos dice Martínez Estrada desde su cuerpo enfermo hace más de 60 años, “Si uno puede encontrar en una vida personal la cifra condensada del destino político de una coyuntura específica entenderá el movimiento de la historia.” Y así entenderemos que los “telares de la vida se tejen en alguna parte”, y sería necesario, para nuestra salud, averiguar dónde.  


Twitter@fernofabio