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Publicar es defender el derecho a publicar


En marzo del 2017, Tom Hanks compró una cafetera para los reporteros de la Casa Blanca. El regalo venía acompañado de una nota que decía: “Continúen con la buena lucha por la verdad, la justicia y the American way. Especialmente por la verdad”. Casi un año después se estrena la película The Post (2017), dirigida por Steven Spielberg y protagonizada por Meryl Streep y el mismo Hanks.

El filme es ahora uno más de los clásicos del periodismo, junto con Todos los hombres del presidente (1976) y Spotlight (2015), entre otros, que narran la manera en que nació y se investigó una historia que cambió la realidad política y social.

En este caso, The Post (por el The Washington Post) presenta el proceso que dio a conocer los secretos de la guerra de Vietnam. El gobierno de los Estados Unidos sabía que no podía ganar la guerra, y aun así los dirigentes enviaron tropas por décadas para evitar una humillación internacional.

Si alguna vez usted ha estado enamorado de las letras del periodismo y ha soñado con encontrar una verdad que cambie el entorno político, encontrará una cinta emocionante. Y si su amor fue profundo y se enamoró también de los linotipos, las tipografías clásicas, el sonido de las máquinas de escribir y la ansiedad de ver por las mañanas un periódico recién impreso, oloroso a tinta, The Post alimentará su nostalgia.

Entramos en ese mundo pretérito en que el periodismo daba jaque a la corrupción; un mundo en que, en apariencia, la prensa no servía a ninguna lealtad, sino sólo a la verdad. Es significativo, entonces, que esta historia se desarrolle en el pasado, que nos llegue por el medio estético que es el cine, y que esté envuelta en la atmósfera de la nostalgia. ¿O es que The Post es más que una obra de entretenimiento? ¿Es acaso una declaración de principios, una provocación?

Quisiéramos pensar que sí, que ese regalo de Hanks a los reporteros es más que una forma de promoción temprana. Quisiéramos pensar que The Post es una invitación a todos aquellos que escribimos, un reencuentro amoroso con nuestro hacer, para lanzar nuestras líneas como flechas y defender la verdad.

“La única manera de defender el derecho a la libre expresión es publicando”, se escucha en la cinta. Así que, amigos, a escribir; no hay de otra.


Twitter@fernofabio