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Números o letras: una teoría unificadora

La primera dimensión es un punto. La segunda es una raya. La tercera sería un cubo. La cuarta es el tiempo. Así, en la cuarta dimensión, la realidad es una línea de fotogramas tridimensionales (plank frames), y el fotograma del presente produce de sí un nuevo fotograma que corresponde al tiempo futuro-presente.

En la quinta dimensión encontramos todos los tiempos posibles y que son paralelos del “hoy”.

En esa dimensión existen todas las versiones de nuestro ser, ya que es donde todas las formas del yo, todas las alternativas en un momento dado, existen y ocurren. La serie de fotogramas del tiempo lineal, y que se reproduce de pasado a futuro, crea proliferaciones divergentes cuando tomamos decisiones, el azar interviene o las acciones de otros nos afectan.

Y estas proliferaciones del tiempo producen otras ramificaciones en otros instantes futuros, entramando un plano casi infinito de “senderos que se bifurcan”. La sexta describe los universos posibles, pero en los cuales tú y yo no existimos: el planeta tierra que es habitado todavía por los dinosaurios, por ejemplo.

Tales son parte de las propuestas de Rob Bryanton en su libro Imagining the Tenth Dimension (Imaginando la décima dimensión2006).

En el párrafo anterior sólo me referí a las primeras seis dimensiones descritas en el libro, el cual ha recibido críticas por una falta de coherencia con la teoría unificadora de las cuerdas, que describe con exactitud —según algunos científicos— el comportamiento del cosmos y que presenta la existencia de once dimensiones. 

Lo interesante del caso de Bryanton es, además de su estimulante imaginación borgeana, la censura al texto.

Llegamos a un momento en que las explicaciones del cosmos deben hacerse sobre la base de un desarrollo matemático preciso y no sobre la filosofía, mucho menos sobre la imaginación literaria.

Las fórmulas mandan.¿Pero cómo aceptar las conclusiones de una élite de seres humanos con instrumentos y pensamiento abstracto monstruosos? Sin intención de pasar por un científico, imagino en la cuarta dimensión una infinitud de dimensiones menores en donde el tiempo no se bifurca, sino que está compuesto por diversas percepciones del tiempo y, sobre todo, por diferentes —y discordantes— concepciones del universo (religiosas, de época, etc.), de los billones de seres humanos que hemos vivido en este planeta, incluyendo Borges, Bryanton y físicos de la teoría de las cuerdas como Leonard Susskind y Juan Maldacena.

¿Cómo llegar a una teoría que comprenda esa dimensión divergente de lo humano? Quizá nadie como los filósofos y escritores para fraguarla. ¿Qué no son las grandes novelas y tratados el mayor intento de cifrar la gran teoría de nuestra total experiencia?

             

Twitter@fernofabio