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Bukowski: ¿origen es destino?

Ham on Rye (1982), traducida al español como La senda del perdedor, es la tercera novela autobiográfica de Charles Bukowski. Junto con Factotum (1975) y Post Office (1971) nos narra la vida del personaje Henry Chinaski, desde el nacimiento hasta el momento en que se volvió “escritor profesional”. En Ham on Rye se encuentran los años de infancia y juventud.

Al avanzar por las páginas de esta novela de formación (aquella que nos narra el proceso de generación de una subjetividad adulta, es decir, de un sujeto social) es inevitable preguntarnos sobre —precisamente— la importancia del origen en el desarrollo de una persona. Bukowski/Chinaski creció durante el periodo de la gran depresión de 1929 en los Estados Unidos. La mayoría de sus compañeros de clase en la primaria, si no es que todos, eran niños pobres que se hacían bulling unos a otros y que castigaban al que tuviera más y llevara, por ejemplo, paraguas a la escuela en los días de lluvia. Sería una tentación afirmar que la precariedad marcó a esos menores y que justificaría su fracaso como adultos. Ya conocemos la antigua máxima, “origen es destino”.

La respuesta que parece darnos Ham on Rye es que esa idea es un mito. Allí encontramos—en apariencia— la decisión voluntaria y justificada del personaje de convertirse en nada, es decir, de no tener carrera profesional y ser un “perdedor”. Mas esa conversión no ocurre porque Chinaski haya crecido en un ambiente de pobreza, sino porque pudo descifrar muy temprano la trampa social que obliga a los individuos a convertirse en soldados, abogados o ingenieros al servicio de un sistema que se reproduce por medio de ese “desear ser alguien”.

Ham on Rye nos confronta, de esta manera, con el misterio de la determinación social y las posibilidades de elegir una vida. ¿Somos nosotros los que decidimos un camino o es la realidad que decide por nosotros?¿Podemos vivir en las márgenes del mundo social y económico, o es mera ilusión? ¿Ejercemos nuestra voluntad como individuos dentro de esa dinámica de ser o no ser, o es ese juego lo que nos hace sentir “verdaderos”?

Nuestro mundo afectado por el neoliberalismo es muy similar al mundo pobre que es descrito en la novela de Bukowski. La diferencia es que hoy se han generalizado formas que nos hacen creer que vivimos vidas que no tenemos: la televisión, las redes sociales, las películas, los videojuegos, la ropa, etc. Ya no sólo es desear ser alguien lo que parece conducirnos, sino la idea de que es suficiente con el mero acto de consumir.

Recomiendo Ham on Rye. Quien la lea, sentirá que es un antídoto para ese sueño denso del ahora y se verá sorprendido por el escritor que —al fin— ese fracasado llegó a ser.



Twitter@fernofabio