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Atrapado sin salida I

Hablemos de un clásico de la cinematografía, One Flew Over The Cuckoo’s Nest (Milos Forman, 1975), basado en la novela del mismo nombre de Ken Kesey (1962). Hace unos días volvía ver el filme, y me pareció aún una obra muy vigorosa, tanto dramática como visualmente.

La cintra trata —ya lo sabemos— de la llegada de Randle McMurphy a un hospital mental.

Antes, cumplió parte de su sentencia en una granja-prisión. McMurphy, protagonizado por Jack Nicholson, fue acusado de tener relaciones con una menor. Dentro del hospital, advertimos que el ambiente empieza a cambiar a partir del arribo de McMurphy. Él es —como también ya lo sabemos— el sujeto incorregible que se niega a aceptar la disciplina de la autoridad. Muchos de nosotros ya conocemos el desenlace de este drama, y para los que no lo conocen, mejor guardaré silencio.

El terror de McMurphy durante las sesiones terapéuticas en el hospital surge el descubrir que muchos de los internos no están allí, como él, obligados por una orden judicial, sino por voluntad propia. Son presos de sí mismos que —según McMurphy— podrían romper los candados de su prisión con una sola palabra.

Me pregunto, ¿es así de fácil? Imaginemos un mundo en donde sólo hay incorregibles, presos por voluntad propia, represores y locos.

¿Cuál de ellos somos nosotros? 

Los incorregibles son fácilmente identificables. Andan por allí, escribiendo, generando arte; desdeñan las convenciones sociales y tienen como misión no incentivar la voracidad de la lógica del capitalismo; algunos romperían la ley…pero no hablemos del aspecto criminal porque se llevaría el resto del espacio.

Ahora, los represores: son sujetos que ven en el orden la máxima expresión de la civilización; pero algunos de ellos son bestiales, y sólo se entregan a la represión por el beneficio que les otorga tal acción; en esta categoría debemos incluir a aquellos que desean que el sistema económico no cambie, que el límite entre clases sociales no sea modificado, pues en este río revuelto, encuentran alta ganancia de pescadores.

Los locos no estarían leyendo este artículo.

Y los presos por voluntad propia…a ellos les dedicaremos la columna de la semana que viene. 


Twitter@fernofabio