Entre Paréntesis

Visión de los vencidos

Acaso lleguemos a echar de menos la hegemonía de Estados Unidos, y pronto. En todo caso, el mundo es otro. El periodo del predominio estadunidense se significó por el aumento del comercio global, los intentos de integración regional, y el desarrollo del derecho internacional y de los foros multilaterales.

A las cabezas simples de Washington todo eso les parece innecesario. Y muy caro. Prefieren que Estados Unidos vaya por su cuenta, como potencia marginal, vencida por la dinámica de la globalización (abusaron de nosotros, nos quitaron empleos, nos robaron).

La facilidad de las amenazas del presidente Trump dice que están vacías. Los mensajes hacia sus aliados son todo, menos tranquilizadores: llegan a destiempo, mezclados de resentimiento, frivolidad, suficiencia, y una ignorancia desdeñosa, a punto de ser hostil. Estados Unidos ha dejado de ser confiable. Ya no participa de los esfuerzos globales para desarrollar el derecho internacional, para producir orden, y rápidamente, porque no hay más remedio, cobrará forma otro sistema a partir de las ambiciones de China, Rusia, Europa. México no cuenta.

La delegación de Estados Unidos para la Asamblea General de Naciones Unidas solía ser de unas mil personas, incluidos 300 funcionarios y asesores de alto nivel. Esta semana son 140. La representación de la oficina de asuntos africanos bajó de 30 a tres, la del Centro y Sur de Asia pasó de 30 a siete. No hay nadie para derechos humanos, medio ambiente, ayuda internacional, asuntos militares. El señor Tillerson ahorra un dinerito, que para eso está ahí. Y el resto del mundo recibe el mensaje: Estados Unidos no está.

El detalle esperpéntico: el presidente Trump se aloja no en Nueva York, sino en uno de sus hoteles en Nueva Jersey, de modo que los líderes extranjeros que quieran reunirse con él tendrán que pagarse la estancia en su hotel. Es decir, pagarle a Trump por hablar con él. A Trujillo le hubiese parecido una idea fantástica.

Sabemos lo que significa lidiar con una potencia vencida: hay que tomar nota. Para Trump, la medida del éxito sería construir una pared, y exhibir el maltrato ejemplar de trabajadores mexicanos —y acaso le bastaría para reelegirse.