Sonido & Visión

Más vale solo o bien acompañado

Un par de conciertos para el fin de semana en días con golpes de calor. Como para bajar la temperatura ambiental y elevar la emocional con propuestas y estilos que hunden sus raíces en largas tradiciones rockeras. Un músico de múltiples proyectos que también sabe trabajar en solitario y un dueto acostumbrado al hielo que viene a revitalizarse a nuestros soleados paisajes.

La sobrevivencia del rock progresivo

Sabemos que una etapa clave en los procesos de aprendizaje del ser humano es la que recorre los primeros doce años de vida. Si un niño está felizmente expuesto a los discos de Pink Floyd, por ejemplo, seguramente la comprensión y asimilación de su propuesta musical será profunda, sobre todo si el susodicho tiene inclinaciones hacia la música. Parece que el lugar común de que infancia es destino, en este caso sí aplica: por algo son ideas generalizadas.

En efecto, los astros se acomodaron para que el multiinstrumentista londinense y trabajador compulsivo Steven Wilson (1967), se convirtiera en uno de los baluartes del rock progresivo del siglo XXI. Conocido por su grupo Porcupine Tree, entre otros proyectos de muy interesante y diversa naturaleza desde finales de los ochenta, ha transitado con soltura y aporte innovador por las propuestas de los mencionados creadores de The Dark Side of the Moon (1973) y de King Crimson, comandados por el patriarca Robert Fripp a lo largo de sus diversas encarnaciones.

Debutó como solista con el laberíntico y rebelde Insurgentes (2008), en la línea de su árbol puercoespín e integrando cortes de incisiva contundencia con otros de carácter más atmosférico, barnizados por ciertos bytes como telón de fondo; invitados como el saxofonista de jazz Theo Travis, el tecladista Jordan Rudess (Dream Theater), el vocalista Clodagh Simonds (Fovea Hex), el nipón Michiyo Yagi y el gigante del bajo Tony Levin, aportan su sello particular orientándolo a la propuesta global del álbum, que incluye un DVD.

Le siguió Grace for Drowning (2011) compuesto por dos capítulos con sendos discos: Deform to Form a Star y Like Dust I Have Cleared from My Eye, en el que participaron grandes nombres del medio y que resultó ser una poderosa obra de largo aliento que navega entre cierta melancolía y una fiereza orientada a encontrar una salida para mirar hacia adelante. Por no dejar y aprovechando sus ratos libres, grabó junto con Mikael Åkerfeldt, cantante de Opeth, Storm Corrosion (2012).

A lo largo de los seis prolongados cortes de The Raven That Refuse To Sing And Other Stories (2013), se entreveran los pasajes melódicos de tranquilidad ambiental como para regresar a casa, con las acometidas instrumentales de indudable sello progresivo. En el trabajo de ingeniería estuvo Alan Parsons, ni más ni menos, y Hajo Mueller contribuyó en las ilustraciones y la concepción de estas historias que nos llevan a un mundo sobrenatural, potenciando la sensación provocada por los sonidos. Este mismo año editó Drive Home, paquete de audio y video con cortes en vivo y un par de canciones nuevas.

Vendría después Cover Version (2014), álbum con 12 piezas extraídas de seis sencillos, maquilados entre el 2003 y el 2010. Ahora, el también miembro de Bass Communion, nos visita con el espléndido, ecléctico y sensible Hand. Cannot. Erase (2015), álbum conceptual en la tradición del progresivo de finales de los 60’s y principios de los 70’s, con aderezos de modernidad en su armado instrumental, que se basa en Joyce Carol, una mujer de 38 años llena de vitalidad que fue descubierta muerta en el 2006; se encontraba en su departamento rodeada de regalos navideños y tenía más de dos años de fallecida.

Oscuro tecnopop nevado

Con esencias nórdicas enclavadas en un pop erizado y un dejo de toque retro que va del rock´n´roll sesentero al postpunk ochentero, The Raveonettes es un dueto formado en Copenhague a principios de siglo. El guitarrista y compositor Sune Rose Wagner y la bajista Sharin Foo, apoyados en la  batería por Jakob Hoyer y en la guitarra por Manoj Ramdas, debutaron con el consistente Chain Gang of Love (2003) grabado, como se plantea en la portada de estampa cincuentera, en Si bemol mayor con tres acordes y canciones de no más de tres minutos, al más puro estilo punketo.

Después del fallido Pretty in Black (2005), que acusó el síndrome del segundo disco, grabaron el insistente Lust Lust Lust (2008), regresando al enfoque previsto originalmente. Con temáticas escabrosas y una tendencia hacia el noise pop, In and Out of Control (2009) parecía redefinir el estilo del grupo, aunque con Raven in the Grave (2011), se volvían a buscar otros horizontes, ahora desde una perspectiva estética más cercana al New Wave, con abundancia de sintetizadores que recuerdan por momentos al gótico de principios de los 90’s.

La tendencia pareció continuar en Observator (2012), álbum que nos lleva a visitar parajes oscuros, desplegando guitarras de resonancia magnética, entreveradas con pianos melódicamente enigmáticos y voces saliendo de un fantasmal subsuelo. Pe’ahí (2014) pareciera funcionar como disco síntesis de las tendencias que confluyen en el grupo, del noise pop al gótico, del pop electrónico al rock de los 50’s y de ahí a sumar algunas estrategias auditivas como el feedback, con unas letras que siguen ganando en intensidad.

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