Sonido & Visión

Las tribulaciones románticas de los genios

Sus talentos por encima de la normalidad no impiden que, viviendo profundamente su condición humana, se involucren en tormentas afectivas que impliquen rupturas familiares, infidelidades y romances que parecen volverse superiores a su propia capacidad de decisión. Algunos ejemplos de películas biográficas sobre mujeres y hombres geniales que retoman la historia de vida dimensionada como método narrativo, centrándose en los motivos del corazón que la razón no comprende, como apuntaba Pascal en su clásico aforismo.

Consultando a Freud

Basada en el libro de John Kerr y con guion de Christopher Hampton, basado en su propia pieza teatral, Un método peligroso (GB-Alemania-Canadá-Suiza, 2011) recrea el vínculo amoroso y enfermizo, característica no del todo comprobada históricamente, que establece Carl Jung (Michael Fassbender), con una brillante paciente diagnosticada con histeria (KeiraKnightleyde mandíbula desatada), mientras pide consejo y discute con el todavía patriarca Sigmund Freud (ViggoMortensen), difiriendo después de él y debatiéndose entre la pasión generada y sus convicciones al respecto del rol como esposo y padre.

El maestro canadiense David Cronenberg dirige este pasaje con una perversión soterrada que parece esconderse en los espacios inconscientes de los personajes, cual si se tratara de una terapia en la que habría que resaltar lo que no se dice o, en términos fílmicos, que se desarrolla fuera de cuadro o bien entre las elipsis insertadas para darle forma amplia a la anécdota. Es Una historia violenta (2005) de contención psicológica y patología explícita que se emparenta con otras obras del realizador como Crash: extraños placeres (1996), eXistenZ(1999) y, sobre todo, Spider (2006), en la que también se sumergía en las profundidades de una mente afectada desde la infancia.

Por su parte, Confesiones en el diván (Mahlerauf der Couch, Alemania-Austria, 2010) presenta el episodio en el que el genial músico alemán(Johannes Silberschneider), también retratado por Visconti, Russell y Beresford, visita al doctor Freud (Karl Markovics) en Holanda en 1910, paraconversar sobrela ausencia de inspiración creadora y, sobre todo, acerca del dolor provocado poruna de las infidelidades de su mucho más joven esposa Alma (BarbaraRomaner), a quien el propio compositor le limitara su trayectoria musical.

Dirigida por Percy y Félix Adlon, padre e hijo respectivamente, la cinta se decanta por un cierto humor que si bien le resta excesiva formalidad al relato y desacraliza las imágenes de los personajes históricos, lo priva de su propia fortaleza dramática –presencia invasiva de la muerte- a pesar de ciertas secuencias orientadas en ese sentido, con la música del propio Mahler al fondo. La recreación de la época y los juegos de texturas visuales, incluyendo los recuerdos y vivencias, consiguen brindarle diversidad a la cinta y potencias su capacidad para llevarnos por aquellos años de enorme creatividad artística y científica.

Infidelidades en casa

Basada en el libro de Claire Tomalin, escrita por Abi Morgan y dirigida e interpretada con agudo sentido del drama costumbrista por Ralph Fiennes, tras su actualización shakespereana expuesta en Coriolanus(2011),La mujer invisible(RU, 2013) retoma el romance extramarital siempre negado y ocultado entre un inquieto Charles Dickens y Nelly (Felicity Jones, nostálgica), una actriz mucho más joven –al igual que los propios actores-impulsada por su madre (Kristin Scott Thomas) y llena de capacidad para admirar la genialidad literaria, con fuerte vitalidad y sensibilidad, en contraste con la esposa, al fin asumiendo con dolor pero con dignidad la pérdida del marido, compartida por el hijo mayor.

El romance prohibido se describe a través de flashbacks centrados en los recuerdos de la protagonista, poco a poco descubiertos por el reverendo que la acompaña, ahora casada y con hijos, aunque con el corazón suspendido en el pasado. Mientras monta una obra de la autoría del gigante literario inglés, con quien permaneció hasta su muerte, resulta inevitable revivir el profundo amor experimentado que rompió con algunos de sus principios en cuanto al papel jugado en la sociedad de aquella época.

Con base en una elusiva fotografía cargada de claroscuros, cortesía de Rob Hardy, la cámara capta sentidos encuadrestanto en interiores como en exteriores, cuya composición nos invita a formar parte de las reuniones, ensayos y caminatas ya sea en la gélida playa memoriosa o en los verdes campos típicamente británicos. La segunda mitad del siglo XIX se recrea no solo desde el diseño artístico, sino también desde el punto de vista de la moral, como se advierte en la postura asumida por la amante de Wlikie Collins (Tom Hollander), amigo del escritor de Dickens y autor de la clásica La piedra lunar (1868).

Por su parte, CocoChanel e IgorStravinsky (Francia-Japón-Suiza, 2009), sigue a un par de innovadores en sus respectivos campos, enfocándose en el romance entre ellos, cuando la diseñadora y perfumista, en duelo por la muerte de su amante, invita al atribulado músico ahora exiliado, con todo y esposa e hijos, a vivir en su mansión en 1920, convivencia que devino en amorío pasional y consecuente ruptura marital, además de potenciar en cierto sentido tanto el talento compositivo como el olfato y mirada estética de cada quien.

Basado en la novela de Chris Greenhalg y dirigido por JanKounen (Doberman, 1997; 99 francos, 2007), el filme describe con claridad los hechos, abriendo elusivamente con el polémico estreno de La consagración de la primavera en París en 1913 y cuidando los detalles en la recreación de escenarios y momentos; no obstante las convincentes actuaciones de Anna Mouglalis, MaddsMikkelsen y Elena Morozova, se extraña una mayor intensidad y pasión dados los personajes involucrados.

Finalmente, Georgia O’Keeffe (EU, 2009) es un filme para televisión también disponible en video, centrado en los ires y venires del matrimonio de la famosa artista plástica estadounidense y el fotógrafo Alfred Stieglitz, quien fungió como su principal promotor y se constituyó como el amor de su vida, a pesar de haberla engañado con una patrocinadora y de su carácter marcado por una constante efusividad.

Las convincentes interpretaciones de Joan Allen y Jeremy Irons, así como un guion que se apoya en una lograda edición y una fotografía luminosa y naturalista a tono con la obra de la biografiada, permiten adentrarse de manera introductoria en el talento artístico de esta mujer y de sus sentimientos encontrados frente a su esposo, gracias también a una equilibrada dirección de Bob Balaban, mejor conocido por su trayectoria actoral. En tanto, Nuevo México cobraba otra dimensión en su retina y, en consecuencia, en los lienzos.

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