Sonido & Visión

Liguilla del clausura 2017 (segunda)

Han quedado definidas las semifinales del torneo después de lo partidos de vuelta de cuartos. Tres equipos que sacaron ventaja en el primer enfrentamiento cayeron en el socorrido error de quererla cuidar, en lugar de incrementarla. Dos de ellos, los tvaztecos Morelia y Atlas, inferiores a sus rivales en el papel pero que consiguieron el mágico marcador de 1-0 como locales, no terminaron de entender que con un gol en su visita ponían la eliminatoria en un sitio muy complicado para sus rivales. Sucedió lo esperado: si sales a empatar ante equipos más fuertes, es muy probable que pierdas.

El otro conjunto que sacó cómoda delantera de visita volvió a ser un anfitrión permisivo, indolente e incapaz de modificar en el trámite, frente a una bravía reacción de los visitantes que cerca estuvieron de lograr una remontada impensable. Los partidos no fueron particularmente interesantes ni bien jugados, si bien hubo momentos de emoción cuando el asunto se podía definir con un gol. La nota desagradable fue la golpiza en las gradas del estadio de Monterrey. Peor aún, la impunidad imperante en todos los niveles y ámbitos que puede terminar sepultando la asistencia a los estadios. Reflejo del país donde nunca pasa nada y solo se castiga a los que convenga.

Definidos en la ida

Los Tigres preservaron el dominio sobre los Rayados y, no contentos con la victoria en casa, se plantaron con uñas y dientes para soportar un inicial vendaval que produjo un remate al poste, pero nada más. Pronto los de amarillo empezaron a controlar la pelota y aprovecharon la creciente desesperación de los locales, testigos de sus vanos esfuerzos para acortar distancias. Al filo del cierre del primer tiempo, Gignac se encargó de complicar aún más el asunto con soberbio tiro libre cuyo destino parecía escrito desde el momento en el que el francés colocó la pelota. Por no dejar, en contragolpe repitió la dosis y el partido estaba sentenciado 25 minutos antes de su finalización oficial. Ahora resulta que el octavo clasificado es el favorito al título: cosas de nuestro fútbol.

Por su parte, Santos y Toluca fueron del cielo al infierno mostrando una inconsistencia impropia de equipos ubicados en estas instancias. Como que ambos quisieron ser muy buenos anfitriones y dejaron que el invitado hiciera lo que se le antojara con la pelota. Ahora fueron los Diablos Rojos quienes mantuvieron esa incapacidad para desempeñarse como locales y permitieron, con todo y la loable enjundia de la visita, que una eliminatoria holgada se convirtiera en la posibilidad real de un milagro. Si el infierno son los demás o quedarse aislado, según se quiera ver, aquí el que sufre solo o mal acompañado es el cuadro rojo. El marcador terminó 3 a 1 favorable a Talavera, mientras el resto del equipo mexiquense deambulaba sin saber a qué jugar y el de Torreón adquiría peligrosa confianza, apenas disminuida en el silbatazo final.

Definidos en la vuelta

Las Chivas recuperaron en parte el fútbol que las trajo hasta estas instancias y con un tránsito convencido y dinámico, se lanzaron al frente sin miramientos, mientras que los Zorros se agazapaban más de la cuenta, aguantando casi toda la primera parte: justo cuando la apuesta estaba saliendo según lo planeado, el conjunto local se fue al frente en un tiro de esquina. Para el segundo medio, las obligaciones se invirtieron pero no del todo los planteamientos: ingresó el hombre importante al frente de la visita y si bien ésta se mostró un poco más arrojada, parecía más probable el segundo del Guadalajara que el gol rojinegro, mismo que hubiera sido más factible conseguir si desde un inicio se asumiera otra postura. Así, por aferrarse a una ventaja mínima, la posibilidad del título para el Atlas tendrá que seguir en modo pausa seis meses más.

¿Quién dejó salir a los perros? Como jauría desbocada, los Xolos salieron al campo a poner las cosas en orden desde un inicio, ante unos Monarcas que no atinaban a controlar los constantes embates sobre su puerta; tras una disminución en el ritmo pero no en la intención, los fronterizos pusieron en el marcador, cerca del fin de la primer parte, el reflejo de lo que habían trabajado durante todos los minutos previos. Por algunos momentos de la segunda mitad, los visitantes levantaron el vuelo migratoria hacia la meta contraria para avisar que no todo estaba terminado, pero a diez del final cayó el segundo del Tijuana, minando ánimos aunque la necesidad de un solo gol seguía siendo la misma para el Morelia, que todavía intentó pero sin demasiado enfoque. Perro que ladra, sí muerde.

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