Sonido & Visión

Libros 1966

Un recorrido breve por algunos de los libros publicados hace 50 años, justo ahora que termina el 2016.

Posmodernos, absurdos y soñadores

En la obra Rosencrantz y Guildenstern están muertos de Tom Stoppard (1937), después hecha película, se rescata a un par de personajes secundarios de la obra de Shakespeare, recreando su existencia a través del teatro del absurdo. En La subasta del lote 49, el gran autor estadounidense Thomas Pynchon (1937) ya daba muestras de su ojo posmoderno para crear historias llenas de personajes y agrupaciones estrafalarias, a partir de la búsqueda de su protagonista Edipa Maas, recién enterada que es la albacea de una gran fortuna heredada por un ex amante.

Por su parte, André Breton (1896-1966) dio forma definitiva, después de una primera publicación en 1939, al volumen Antología del humo negro, en el que se dan cita grandes nombres que según su compilador, lograron salir avante de la tontería, el sentimentalismo y la broma sin gravedad. El maestro y Margarita, novela póstuma de Mijaíl Bulgakov (1891-1940), apunta sus dardos al totalitarismo soviético desde la mejor arma posible: la ironía. Ganadora del premio Pulitzer, El reparador de Bernard Malamud (1914-1986) retoma un caso real para enfrentar a un hombre frente a la injusticia de acusarlo por un crimen que no cometió.

Con Ancho mar de los sargazos, la dominicana de origen británico Jean Rhys (1890-1979) reapareció en el mapa novelístico después de más de 25 años de silencio con Antoinette Cosway, personaje femenino envuelto en el misterio, directamente referido a un referente literario, cual precuela de Jane Eyre de Charlotte Brontë. Jaqueline Susann (1918-1974) exploró, a través de la vida de tres amigas durante 20 años, los entretelones del sueño americano en El valle de las muñecas, llevada de inmediato al cine sin mucha fortuna por Mark Robson en 1967.

John Fowles (1926-2005) entregó El mago, que mereció una revisión en 1977 y en la que el joven Nicholas, narrador omnipresente, vive una serie de enigmáticas experiencias de la mano del hombre que da título a la historia. Para niños de cualquier edad, Roald Dahl (1916-1990) escribió El dedo mágico, historia de una niña que no puede controlar las consecuencias de sus enojos y María Elena Walsh (1930-2011), su conocido libro Dailan Kifki, nombre de un elefante dejado a la puerta de un casa, justo para desatar un sinfín de aventuras.

Entre la realidad

Una de las obras más celebradas de aquel año fue A sangre fría de Truman Capote (1924-1984), a medio camino entre el reportaje de nota roja y la novela, con el autor sentimentalmente involucrado. En Acto de servicio, Heinrich Böll (1917-1985) reflexiona sobre la situación de su país a partir de la historia de un padre y su hijo sometidos a juicio por incendiar un vehículo oficial del ejército alemán. John Dos Passos (1896-1970) publicó sus memorias bajo el título de Años inolvidables, recuperando su relación con Ernest Hemingway y de otros afamados contemporáneos.

El pequeño gigante de la narrativa israelí Amos Oz (1939), debutó en el ámbito de la novela con la costumbrista Quizás en otro lugar; en la similar tesitura, el nigeriano Chinua Achebe (1930-2013) escribió Un hombre del pueblo, describiendo un conflicto entre un profesor y un funcionario en una nación africana que acababa de alcanzar la independencia: si bien el suceso nació como ficción, se fue verificando de diversas maneras con tristes variaciones en la historia de los países de aquel continente.

La muy leída Tai-Pan de James Clavell (1921-1994) es una novela histórica sobre el resurgimiento de Hong Kong después del triunfo inglés de la primera guerra del opio. Ahora vuelta a los primeros planos por la adaptación reciente que dirigiera el maestro Martin Scorsese, Silencio de Shûsaku Endô (1923-1996) se centra en las misiones jesuitas a Japón en el siglo XVII, época de persecución hacia los cristianos en aquel país.

Detectives, policías y espías

Hércules Poirot, el famoso detective de buen comer, formas directas aunque educadas y tieso bigote creado por Agatha Christie (1890-1976) protagonizó Tercera muchacha, obra ya de madurez de la afamada dama del misterio en la que una joven que comparte hogar con otras dos compañeras, llega con el susodicho y le dice que cree haber cometido un asesinato. Nero Wolfe, por su parte, también apareció para resolver enigmas en La muerte de Doxy, historia perpetrada por su creador Ed McBain (1926-2005).

Ellery Queen, seudónimo de los autores y nombre del investigador, presentó Un estudio en terror, resultado del guion para la película homónima. Ed McBain presentó 80 millones de ojos de su serie Distrito 87. El conocido James Bond, creación de Ian Fleming (1908-1964), tuvo una misión más en Octopussy, llevada puntualmente al cine y publicada de manera póstuma. El Juez Di dictó sentencia en Asesinato en Cantón de la autoría de Robert van Gulik (1910-1967), quien retomó a este personaje histórico chino que vivió en el siglo VII.

Mundos posibles

Aguardando el año pasado de la pluma llena de paranoia de Philip K. Dick (1928-1982), en donde un reconocido médico tiene que hacer frente a la adversidad de su matrimonio, en medio de una guerra interplanetaria en el 2055 con un líder terrestre que padece extraños trastornos y una droga en plena moda que permite viajar en el tiempo. En La luna es una cruel amante, Robert A. Heinlein (1907-1988) narra, a través del involucramiento de un contratista que cuenta con la inteligente computadora Mike, la batalla para liberarse del régimen de la Luna; se llevó el premio Hugo a mejor novela del género.

Publicado como cuento en 1959 y después ampliado a novela en 1966, ganadora del premio Nébula y llevada al cine en 1968, Flores para Algernon de Daniel Keyes (1927-2014) llamó la atención por la temática acerca del incremento de la inteligencia a través de procesos experimentales, aplicados a un hombre con retraso mental y a un ratón, quienes establecen un vínculo. Un caso particular fue la publicación de la famosa historia Viaje fantástico de Isaac Asimov (1920-1992), dado que primero fue el guion y después la novela. La famosa misión consistía en entrar al cuerpo de un científico, después de un proceso de miniaturización, para curarlo de una trombosis.

En nuestro idioma

Todos los fuegos el fuego, volumen de ocho cuentos de Julio Cortázar (1914-1984) confirmó su habilidad para el género con espíritu innovador, así como la precisión en el uso del lenguaje. Exiliado en París, Juan Goytisolo (1931) inició una trilogía con Señas de identidad, experimentando con la forma narrativa y reflexionando, a través de su personaje Álvaro Mendiola, acerca del sentido de la nacionalidad y la composición de la sociedad. Cinco horas con Mario de Miguel Delibes (1920-2010), en tanto, se articula a partir de los soliloquios de una viuda cuarentona frente al cadáver de su marido: toda una inmersión en la vida de estos dos personajes.

Fernando del Paso (1935) presentó José Trigo, uno de los más importantes debuts novelísticos en nuestro país y la región, aquí centrándose en la precaria y difícil vida de los trabajadores ferrocarrileros expuesta con una notable combinación de cercanía y aventura lingüística, tanto en la forma como en la estructura. Todo un labrador del lenguaje, José Lezama Lima (1910-1976) publicó Paradiso, la única novela que vio la luz cuando el escritor cubano estaba vivo y que sigue los años de infancia y juventud de José Cemí, con tintes autobiográficos.

Desde Chile, José Donoso (1924-1996) nos llevó a un mundo plagado de ambigüedades sexuales y afectivas en Un lugar sin límites con un burdel como el epicentro de conflictos y que después fue retratado en versión fílmica. Por su parte, Pablo Neruda (1904-1973) publicó Arte de pájaros, alzando el vuelo en forma también de disco, grabado junto con el cantautor Ángel Parra, en el que el gran poeta recita la primera y última pieza, mientras que sus letras son entonadas en el resto de las canciones.

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