Sonido & Visión

Formas del rock estadunidense

 

Tres grupos visitan nuestro país en estos días con propuestas que reflejan algunas de las vertientes reconocidas del rock, desde el metal y el garage hasta el surf y la psicodelia, pasando por el clásico sonido sureño, un poco del infaltable country y sonidos bluseros insertado conforme a la tradición.

Metal para el altar

Quinteto formado en Richmond, Virginia, con todo y nombre místico que contrasta con la fiereza de su propuesta: eso sí, a pesar de su éxito comercial, se han mantenido fieles a sus creencias musicales.

Primero conocidos como Burn The Priest y después asumiendo ya el nombre de Lamb of God, su propuesta se sustenta en una notable cohesión y energía inacabada del vocalista Randy Blythe, las contundentes guitarras de Mark Morton y Will Adler, el bajo incisiva de John Campbell y la batería interminable de Chris Adler.

Su primer lance fue el incendiario Burn the Priest (1998), álbum homónimo considerando que así se llamaron al principio, al que le siguió el enfocado y rotundo New American Gospel (00) como toda una declaración de principios tanto en sus letras como en su estética sonora, en la que igual cabe un poco de speed que de death

y, ya entrados en gastos, cierto espíritu alternativo. Con este disco se instalaron en la escena metalera como un grupo clave del siglo XXI dentro del género.

Ya asumidos como mesías del mundo heavy, salpicando consignas políticas y apocalípticas más a siniestra que a diestra, y con una sólida fama dentro de los circuitos de las cabelleras agitadas y playeras negras, firmaron el transitorio

As the Palaces Burn (2003), rápidamente perseguido por Ashes to Wake (2004), uno de sus álbumes capitales como para regresar de la cenizas, y por el duro e inclemente Sacrament (2006); en el inter, grabaron un disco en vivo titulado Killadelphia (05), con DVD integrado.

Vendría después Wrath (2009), en el que no bajaba la dinámica y un recopilatorio titulado Hourglass: The Anthology (2009), que incluye algunas rarezas y demás joyitas para fans incondicionales y dispuestos al sacrificio (monetario). Con Resolution (2012) la fuerza se mantiene intacta y la intención clara: hacer un

álbum de metal con todas las de la ley, procurando voltear a las bases como para recordar de dónde vienen para saber a dónde van, sobre todo porque vendrían tiempos difíciles.

Tras un inicidente que llevó a la cárcel a Blythe por empujar del escenario a un joven fan durante un concierto en Praga, que murió posteriormente por la caída, el vocalista escribió un libro ya fuera de prisión titulado Dark Eyes, en el que plasmó las vivencias alrededor de la tragedia. Vendría después la grabación de VII: Sturm und Drang (2015), reflejando el estado de ánimo entre estresante, caótico y turbulento y con algunos invitados notables que participaron de esta catársis con los decibeles por los cielos.

Un viaje por los espesos setentas

Constituido en Ames, Iowa, el grupo Radio Moscow, nombrado así por la emisora propagandística de la Unión Soviética, se integró en el 2004 por el cantante, compositor y baterista Parker Griggs y el bajista Luke McDuff, quienes compartían su gusto por el garage y los sonidos que predominaron décadas atrás, como los que salían de la genialidad de Cream o la Jimi Hendrix Experience.

Primero como dueto y después como trío con la inclusión de la batería de Mayuko y en algún momento con cambios de alineación, lograron llamar la atención de Dan Auerbach (The Black Keys, The Arcs).

En la introducción de Radio Moscow (2007), su primer álbum, se presentan con nitidez: espesura setentera edificada por robusta rítmica y las consabidas guitarras en espiral, combinadas con un inconfundible acento sureño bañado, a su vez, de subyacente psicodelia. El resto de esta primera entrega es un dechado de energía bien enfocada en los cauces de la propuesta sonora en deuda con los Allman Brothers, si bien no del todo distintiva o identificable.

Brain Cycles (2009) representó un paso adelante con un narcótico enfoque infiltrado por intensidades crecientes, ya asomándose rasgos de identidad propia, con todo y la búsqueda de ese tercer ojo de los lentes que ilustran la portada, mientras que The Great Escape of Leslie Magnafuzz (2011), significó más bien una particular continuidad, dado que fue un disco grabado casi en su totalidad por Griggs, echando toda la carne al asador, tal como 3 & 3 Quarters (2012), realizado cuando tenía 17 años y que emana espíritu adolescente insuflado por el garage.

Con una nueva alineación que muy pronto aprendió a jugar de manera colectiva, integrada por el macizo bajo de Anthony Meier y las percusiones de Paul Marrone, con la necesaria cuota de dinamismo, Griggs presentó Magical Dirt (2014), disco que pareciera ser una especie de nuevo comienzo, no en el terreno estilístico de donde no se han movido un ápice, sino en la estructura del grupo, articulado como trío con buen punch. Una muestra de sus capacidades y limitaciones en vivo quedó asentada en Live in California (2016).

Un paseo por las olas

Formados en el 2006 en Dana Point y asentados en Costa Mesa, ciudad de Orange County, The Growlers se inspiran en una psicodelia sesentera que se sube a la tabla de surf para navegar sobre olas pop con espuma folk. Se les conoce con la etiqueta del Beach Goth, en el que se integran algunos de los tipos de música a los recurren, incluyendo ciertas oscuridades en pleno ambiente dominado por el sol;

el nombre también sirvió para bautizar a un festival que organizan desde el 2012 y que va creciendo con convocatorias cada vez más jugosas.

Entre varios cambios de personal, debutaron con Are You in or Are You Out? (2009), al que le siguió el breve

Hot Tropics (2010). La vocal de Brooks Nielsen comparte protagonismo con la guitarra de Matt Taylor, de aliento playero, para deslizarse por la feliz batería de Scott Montoya y por el bajo juguetón de Anthony Braun Perry, dejando como telón de fondo los acordes guiterreros de acompañamiento y los apuntes del teclado de Kyle Straka. De pronto, se pueden asomar algunas botas vaqueras pisando con sutileza la arena del mar.

Ya en plena etapa de consolidarse como un grupo al que se puede recurrir en momentos de buen ánimo, han grabado Hung at Heart (2013), quizá su mejor álbum, y Chinese Fountain (2014); City Club (2016), con el apoyo de Julian Casablancas (Strokes), denota el gusto por seguir haciendo música con base más en sus instintos que en una agenda prevista, estrategia que detona resultados contrastantes.

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