Sonido & Visión

Las estrellas están entre nosotros

Un par de conciertos para iniciar el periodo vacacional con las orejas afiladas. Una buena oportunidad, además, para visitar el DF en su mejor época, cuando las calles dejan de ser estacionamientos involuntarios.

POR EL AMOR ESTAMOS ALLÁ

Con la poderosa influencia de cantantes como Joni Mitchell, Vashti Bunyan y Kath Bloom, Sharon Van Etten (New Jersey, 1981) es una de las principales voces femeninas aparecidas en los años recientes, junto a mujeres como Brandi Carlile y Kathleen Edwards, gracias a su sensibilidad letrística y a su intenso uso de armonías que se reflejan en composiciones enmarcadas y basadas en un folk que mira al futuro. Aplicada niña de coro eclesial que se nutría musicalmente con la profusa colección de vinilos con la que contaban sus padres, empezó a escribir sus propias canciones durante la adolescencia.

Tras moverse a Brooklyn, fue apoyada por Kyp Malone (TV On the Radio) para iniciar su carrera y dado su reconocible talento, firmó con la disquera Drag City para grabar Because I Was in Love (2009) un debut de carácter personal como para escucharse en ambientes privados, orientado a comprender que la razón de todas las decisiones que tomamos, por más vueltas que le demos, se asientan en el enamoramiento. Un disco que comparte emociones y sentimientos sin filtro alguno, como para quedarse pensando si uno se conforma con quedarse o ser el premio de consolación.

Dando un paso adelante con Epic (2010), su segunda obra ahora grabada por Ba Da Bing Records, optó por una propuesta más ubérrima y frondosa sin abandonar el tono íntimo, soportada por una presencia más evidente de la banda que la acompaña, aquí complementada con otras voces femeninas como la de Meg Baird del grupo Espers, a quien le abrió sus conciertos en una gira: a través de siete convincentes composiciones advertimos signos de paz para escaparnos del crimen y, de paso, aprovechar la oportunidad de amar más y salvar nuestros corazones.

Vinieron los EP´s  I´m Giving Up On You (2010) y Serpents/Mike McDermot (2010) como una preparación para Tramp (2012), el tercer disco de la cantautora ahora bajo el sello Jagjaguwar y dedicado a John Cale, con el que se dio a conocer entre públicos más amplios, conservando esa capacidad para comunicar ideas, pensamientos y afectos de manera prístina y cercana, provocando, en algún pasaje, una irremediable identificación. El productor y guitarrista Aaron Brooking le brindó un contexto propicio a la distinguida vocal, entreverada con mágicos acordes cual vagabunda en busca de refugio, frente al desasosiego e incertidumbre.

Con producción propia ayudada por Stewart Lerman, quien ha trabajado con artistas como Patti Smith, Elvis Costello, Beck, Antony & The Johnsons, Jules Shear, Loudon Wainwright III, Willie Nile y Angélique Kidjo, además de colaborar en la música de varias películas y series de HBO, Are We There (2014) muestra a una cantante en continuo crecimiento atisbando nuevos territorios: el amor como arma de múltiples filos y la disyuntiva entre aprovechar las oportunidades ante la imposibilidad del cambio, se desliza entre canciones que van quemando de a poquito. Además de sus colaboraciones con grupos como The Antlers y Shearwater, sendas piezas suyas han sido utilizadas en las series The Walkind Dead y Elementary.

NADIE SE PIERDE CON LAS CANCIONES NOCTURNAS

Presente a lo largo del siglo XXI, esta banda canadiense ha construido un sonido de referencias identificables en el terreno del pop independiente, aunque manteniendo una consistencia y continuidad difícil de encontrar en los tiempos que corren. El vocalista Torquil Campbell y el tecladista Chris Seligman formaron esta banda de espíritu libre entre roquero y bailador que pronto se complementó con la nítida vocal de Amy Millan, los ritmos de Pat McGee y las habilidades multiinstrumentistas de Evan Cranley y Chris Seligman, además de invitados recurrentes.

El quinteto se presentó con Nightsongs (2001), acompañado del EP Comeback (2001) y seguido del rompedor Heart (2003), uno de sus mejores trabajos que puso un mayor énfasis en los sonidos electrónicos. Buscando panoramas más amplios tanto en las letras como en sus edificaciones armónicas, vía una producción detallista, grabaron el expansivo Set Yourself on Fire (2004), álbum que los dio a conocer más allá de la tierra de maple y que motivó la idea de pedirle a diferentes colegas que hicieran una mezcla versión del mismo, titulada explícitamente Do You Trust Your Friends? (2007), con resultados variopintos.

De carácter profuso e integrado por trece cortes, entregaron In Our Bedroom After the War (2007), manteniendo el nivel creativo de su predecesor y al que le siguió The Five Ghosts (2010), como buscando influencias fantasmales en un pasado ochentero; volvieron a ajustar la brújula con The North (2012), entre cantos a romances atrapados en la teoría de la relatividad, pero con probabilidades para romper muros, y con No One Is Lost (2014), combinando dinamismo y calma en justas proporciones, a partir de sensibles baladas y ritmos de irresistible invitación a la pista.

 

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