Sonido & Visión

La dulzura de la distorsión

Ubicados dentro de la inmensa avenida estilística abierta por Velvet Underground y recuperando ciertas estructuras pop a lo Phil Spector (con su pared de sonido), The Jesus And Mary Chain irrumpieron a mediados de los ochenta con una propuesta que influenciaría a bandas tan a su vez trascendentes como My Bloody Valentine. Con los efectos conocidos como feedback y paredes tapizadas de reverberación, reconstruyeron la noción de noise con ciertos lances góticos y plataformas chirriantes.

Formada por los rijosos hermanos William y Jim Reid, escoceses del pueblo de East Kilbride y guitarristas sin complejos, cual antecedente de las trifulcas cortesía de los simpatiquísimos Gallagher de Oasis, la banda se terminó de complementar con el bajista Douglas Hart y con el baterista Murray Dalglish, pronto reemplazado por Bobby Gillespie, quien saldría tras el álbum debut para fundar Primal Scream. Varios cambios de alineación se fueron presentando a lo largo del tiempo.

Justo fue con este primer ataque sonoro, Psychocandy (85), con el que se convertirían en una banda de culto, una vez que el terreno ya había sido abonado gracias al sencillo Upside Down. “Lo más fascinante de Psychocandy, resultado de un talento innato o de la intuición más genuina, es que sea tan atronador y tan dulce al mismo tiempo. Por una vez el estrépito no echa para atrás, sino que seduce y se pega.” (Ramón Llubiá, Los mejores discos del siglo XX. Rockdelux, 2002).

En efecto, la escucha del disco nos traslada de ataques directos al sistema nervioso a una sedosidad en la que todo parece volver a su sitio, tal como anuncia Just Like Honey, ceremoniosa canción abridora bien utilizada en Perdidos en Tokyo (Coppola, 2003), a la agudeza taladrante de Taste the Floor, cual anticipo de la tendencia shoegaze, como se puede apreciar en el intenso documental Beautiful Noise (Green, 2014), a través del cual se explica la importancia de tres bandas: Cocteau Twins, My Bloody Valentine y, desde luego, Jesus and Mary Chain.

El empuje del debut alcanzó para mantener la intensidad en Darklands (1987), continuando la ruta abierta pero con un poco de más énfasis en los sonidos acústicos y en los medios tiempos, sin perder filo. Después de Barbed Wire Kisses (1988), álbum de lados B y rarezas que representó el inicio de una trilogía continuada con The Sound of Speed (1993) y Hate Rock’n’Roll (1996), presentaron el irregular Automatic (1989), para recuperar la orientación, ya sin Hart, en Honey’s Dead (1992), especie de actualización a los sonidos de los primeros años de los noventa, que ellos contribuyeron a moldear, pero desde el reconocible sello particular.

La siguiente etapa del grupo abrió nuevas esperanzas con el más acústico Stoned & Dethroned (1994), recuperando buena parte de la esencia de la banda, sin caer en meros refritos. Le seguiría Munki (1998), especie de síntesis de lo mejor y lo no tanto de un grupo que de cualquier manera ya había escrito su página en el libro de la historia roquera, al que declaran amar y odiar en sendas canciones, reforzando esta dualidad que ha caracterizado al grupo.

Cuando todo parecía haber terminado, nueve años después de ni siquiera mandarse un correo electrónico, según se dice, los hermanos Reid aparecieron tocando juntos en el Festival de Coachella del 2007, acompañados por Mark Crozer, Phil King (Lush) y Loz Colbert (Ride). La canción All Things Must Pass formó parte del soundtrack de la serie televisiva Héroes (2008) y después vendrían los muy recomendables recopilatorios 21 Singles 1984-1998 (2002) y Vynil Colection (2013). Ahora se presentan en la Ciudad de México con toda su dulzura distorsionada, acaso un poco más añejada pero igual de punzante.

NUEVOS HIJOS DEL SOL

Temples es un cuarteto formado en el pueblo de Kettering, Northamptonshire, por James Bagshaw (voz/guitarra) y Thomas Warmsley (voz/bajo), apoyados por Sam Toms (batería) y Adam Smith (guitarra/teclados); se dieron a conocer con el sencillo Shelter Song en el 2013 y con Sun Structures (2014) firmaron uno de los mejores debuts de la escena rockera, desplazándose con soltura por territorios ocupados pero aún con vetas por descubrir gracias al trabajo de ingeniería del dueto electrónico Beyond the Wizard’s Sleeve.

Ubicado en la tendencia neo psicodélica, el álbum retoma una estética sonora proveniente de los sesenta, con todo el colorido del caso y ciertos matices folk, para tejer elaboradas piezas pop de gancho melódicos que de inmediato atrapan la atención y el oído, en particular por el singular barroquismo que si bien nos remite a referencias varias, suena paradójicamente actualizado, como para colorear la vida y mantenerse en cierta oscuridad, sostenido por estructuras solares de energía positiva. Bienvenidos a la tierra del sol permanente.


cinematices.wordpress.com