Sonido & Visión

Cómo ser diva en Hollywood y no morir en el intento

A poco más de un mes de cumplir noventa años, la actriz neoyorkina de mirada paralizante y gestualidad cargada de un fatalismo desarmante (como seguramente lo experimentó Humphrey Bogart, su marido hasta que la muerte los separó, desde el momento mismo en que la conoció), dejó este mundo sin irse del todo, sobre todo por las películas que podemos seguir disfrutando no obstante el paso del tiempo. Primero trabajó en Broadway y en labores de modelaje pero pronto la pantalla se reveló como su hábitat natural.

Lauren Bacall (Betty Joan Perske, 16/09/1924 - 12/08/2014) debutó en Tener y no tener (To Have and Have Not, 1944) una aventurera comedia romántica de Howard Hawks ,ambientada en la II Guerra Mundial y basada en la novela de Hemingway, al lado del mítico Bogart, con quien se casó al año siguiente y procreó dos hijos; juntos tuvieron a bien regalarnos tres grandes actuaciones en sendos clásicos fílmicos: El gran sueño (The Big Sleep, 1946),una de las crestas del cine noir también dirigida por Hawks, con guión de Faulkner basado en la novela de Chandler en la que conocimos al incomparable detective Marlow, que tanto ha influenciado a la novela negra actual.

Las otras dos cintas referidas fueron el thriller justiciero La senda tenebrosa (Dark Passage, Daves, 1947), en la que Bacall interpreta a una mujer que ayuda al protagonista un poco en recuerdo de su padre, y la asfixiante Huracán de pasiones (Key Largo, 1948) de John Huston, drama gansteril en el que curiosamente la actuación femenina que más llamó la atención fue la de Claire Trevor, mientras que Bacall interpretó a una viuda amiga del personaje central. También intervino en Agente confidencial (Shumlin, 1945), basada en la novela de Graham Greene.

Bogart y Lauren Bacallse convirtieron en una de las parejas cinematográficas más talentosas y mediáticas, gracias a sus dotes actorales para encarnar personajes construidos a partir de un misterioso atractivo y a sus personalidades propias del característico starsystem, cimiento del mito de Hollywood como ese no-lugar poblado por luminarias industriales invadidas por sombras indescifrables. Su célebre esposo murió en 1957 pero ella siguió adelante en su vocación actoral hasta el fin de sus días. Durante los cincuenta, además de hacer presencia en varias películas y series televisivas, participó con Kirk Douglas y Doris Day en Música en el alma (Young Man With a Horn, 1950), realizada por MichaelCurtiz y en el drama Semillas de venganza (Bright Leaf, 1950), sobre la naciente industria del tabaco a fines del siglo XIX. Filmó Blood Alley (Wellman, 1955) coprotagonizada por John Wayne, a quien acompañó en Gatillero (The Shooter, 1976), dirigida por Don Siegel y que significó la última película del antológico vaquero.

Jean Negulesco dirigió a Bacallen un trío de cintas: Cómo pescar un millonario (1953), comedia con toques de drama en donde interpretó a una de las tres modelos en compañía de Marilyn Monroe y Bettty Grable: ella, claro, era la sofisticada; Woman’s World (1954), retrato del papel de las esposas en el mundo laboral de los hombres y en The Gift of Love (1958), con su respectiva carga de angustia que implica una enfermedad terminal.

MADURAR CON DIGNIDAD

Actuó bajo las órdenes de directores notables como Douglas Sirk en Escrito sobre el viento (1957), asumiendo el rol de una esposa infeliz, y de Vincente Minnelli en The Cobweb (1955), desarrollada en una clínica siquiátrica y en la comedia romántica Designios de mujer (1957), destilando glamour en complicidad con Gregory Peck. Cerró la década con la película Kalapur (1959), filme de aventura con tintes de drama dirigido por J. Lee Thompson, ambientado en la India cuando era colonia británica. A partir de esta época sus protagónicos disminuyeron, aunque no su actividad, si bien las películas en las que intervino ya no tenían el cartel de los años anteriores. En los años sesenta estuvo casada con Jason Robards y tuvo un hijo. Filmó Conspiración diabólica (Shock Treatment, Sanders, 1964) sobre un investigador privado husmeando en un hospital siquiátrico; la hoy inocua El sexo y la joven soltera (Quine, 1964), del brazo de Tony Curtis y Natalie Wood, y El blanco móvil (Harper, 1966), volviendo a los terrenos del cine negro con Paul Newman como inigualable cómplice.

Después de varios años de ausencia en el cine, volvió como la señora Hubbard enAsesinato en el Expreso de oriente (1974), otra cinta detectivesca dirigida por Sidney Lumet, ahora en una averiguación previa del perspicazmente encantador Hercule Poirot (Albert Finney), rechoncho detective creado por Agatha Christie, de quien se adaptó con menor fortuna Cita con la muerte (Appointment With Death, Winner, 1988) también con la presencia de Bacall aquí como Lady Westholmey Peter Ustinov dándole vida al infalible detective. Con la dirección de Robert Altman actuó en Healt H (1980) y en la paródica Caprichos de la moda (Prêt-à-Porter, 1994), e interpretó a una actriz que se vuelve el objeto de la patología de un vendedor en Obsesión pasional (The Fan, Bianchi, 1981), salpicada de cierto horror. Los años ochenta terminó filmando obras sin mayor trascendencia como la comedia Mr. North (Danny Huston, 1988), y el drama Tree of Hands (Foster, 1989). La siguiente década inició con un sólido rol secundario en Miseria (Reiner, 1990) y con la romántica A Star forTwo (Kaufman, 1991), haciendo pareja con Anthony Quinn. Además de mantener su presencia en producciones televisivas, participó en la olvidable El mejor regalo (All I Want for Christmas, 1991) para dar paso a los papeles de madre: en El amor tiene dos caras (The Mirror Has Two Faces, 1996), dirigida e interpretada por Barbra Streisand y en Dogville (2003) y Manderlay (2005), ambas dirigidas por el polémico Lars Von Trier, en las que encarnó a la dura mamá de Nicole Kidman; entre una y otra, apareció en Reencarnación (Birth, 2004), también junto a Kidman. Vinieron roles en filmes poco conocidos como la comedia política My Fellow Americans (Segal, 1996); la desastrosa El día y la noche (Lévi, 1997); Presence of Mind (Aly, 1999), basada en el cuento de terror de Henry James; Diamonds (Asher, 1999) otra vez junto a Kirk Douglas muchos años después, navegando entre la comedia y el misterio y The Venice Project (Dornhelm, 1999), drama al que se incorporó Dennis Hopper. Tras un papel secundario en These Foolish Things (Taylor-Stanley, 2005), mostró su inacabada elegancia en The Walker: El acompañante (2007), bajo la dirección de Paul Schrader. Wide Blue Yonder (Young, 2010), comedia de senectud vivaz con la intervención de Brian Cox y The Forger (Roeck, 2012), fueron sus últimos largometrajes, aunque al parecer se encontraba filmando Trouble Is My Business (Konkle, 2014), otra cinta de crimen y aventura.

Notables resultaron sus aportaciones vocales en cintas animadas como El castillo vagabundo (2004) del genio en retiro Hayao Miyazaki y en Ernest and Celestine (Aubier, Pattar y Renner, 2012). Fue tardíamente reconocida por los premios Oscar en 2009 con una estatuilla honoraria y hasta en Los Soprano hizo un cameo destilando esa particular áurea que solo las divas pueden llevar hasta el final de sus días, sin importar edades o épocas.

 

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