Sonido & Visión

Los discos del 2016 (VI)

Llegamos a nuestra sexta entrega del recorrido por algunos de los álbumes destacados del año pasado.

Sabios por viejos

A sus 75 años Paul Simon no deja de probar, buscar, innovar y arriesgar, sustentado en su genio lírico y compositivo: ahí está Stranger to Stranger como uno de los varios botones de muestra a lo largo de su trayectoria. Y si a exploradores incansables nos vamos, el gran productor, compositor y pintor Brian Eno, patriarca en la creación de ambientes, nos invitó a navegar en The Ship, en tanto Iggy Pop le puso nombre a los tiempos que corren con Post Pop Depression, aprovechando la ayuda de Josh Homme para poner las canciones a punto.

De inicio tardío pero con un espíritu retro incontestable entre el soul y el R&B, Charles Bradley grabó su tercer disco bajo el título de Changes, tendencia seguida por William Bell con apuntes blues en This Is Wher I Live y John Cale futuriza con gravedad en Music For a New Society. Elton John mantiene afilado colmillo melódico y se pone festivo en Wonderful Crazy Night; Sting se ubica en el memorioso entrecruce de la 57th & 9th, justo ahora que comparte su bienvenido regreso al planeta rock, mientras que Meat Loaf, todavía sigue dando pelea con Braver Than We Are, integrado por canciones del viejo colega Jim Steinman.

Bob Dylan siguió su camino interpretativo de estándares cantados por Frank Sinatra con voz reposadamente rasposa en Fallen Angeles y la venerable Loretta Lynn da la vuelta completa al country en Full Circles, rodeada de buenos y talentosos amigos. El ya setentón Van Morrison denota energía para rato como se derrocha en Keep Me Singing, muy bien acompañado y Peter Wolf se puso en plan de curandero y entregó su clásico rock en A Cure For Loneliss. Álbumes de ex compañeros cuyo grupo llevaba sus apellidos como nombre: cual faro alumbrador, David Crosby consolidó Lighthouse, Graham Nash realizó el plácido This Path Tonight y el incombustible Neil Young entregó Earth y Peace Trall.

Electrónica

Ian William Craig creó un ambiente con neblina entrecortada en el cautivante Centres, al igual que Huerco S. y su disco For Those Of You Who Have Never (And Also Those Who Have). Elysia Crampton abrió avenidas volátiles en Demon City, en tanto Ital Tek tensa el ambiente y nos pone en plan acechante en el espléndido Hollowed, su trabajo más interesante a la fecha. El chileno asentado en Nueva York Nicolas Jaar navegó entre Sirens con un ambient que coquetea engañosamente con el pop. Tim Hecker entregó el consolidatorio Love Streams que incluye un ensamble vocal que vaporiza las emociones. Nzca Lines, propuesta de Michael Lovet, compartió Infinite Summer en clave de electrónica cienciaficcional con incrustaciones de R&B.

Underworld vuelve en plena forma incorporando experiencia en los cambios de ritmo y estructura con Barbara, Barbara, We Face a Shining Future, para transitar de la pista de baile a la reflexión, tal como DJ Shadow anuncia con conocimiento de causa que The Mountain Will Fall, ya en pleno dominio de las lógicas. En Too Many Voices, Andy Stott abre horizontes para encontrar otras voces en la digitalización, cada vez más orgánica, en tanto Moby & The Void Pacific Choir deja por un momento su etapa ambient para volver a la rítmica de ánimos efusivos.

Junior Boys presentó el rompedor Big Black Coat, como para vestirse de largo, al tiempo que M83 produjo el deliciosamente pomposo Junk. Teleman nos invita a la cordura con Brilliant Sanity y su tecnopop luminoso, en tanto Field Music presentó Commontime, bañado en esencia funk con ánimo retro. The Invisible y su electrónica asequible se hicieron presentes con Patience; Metronomy desplegó buena vibra en Summer 08, para disfrutar antes de que la crisis hiciera por completo de las suyas, y el electrropop de Boxed In se desparramó a lo largo de Melt.

Explorando territorios

Roly Porter y su Third Law, buscando acción y reacción a partir de una construcción inquietante de inesperado agolpamiento instrumental. Oren Ambarchi confeccionó el envolvente Hubris que te atrapa de a poco y Autechre creó oscuras atmósferas con incremental nivel de desasosiego con elseq 1- 5. El proyecto de Martin Jenkins Pye Corner Audio, provocó rupturas con Stasis y Matmos nos lleva a una especie de lavandería para descubrir vía Ultimate Care II, compuesto por un solo corte de 38 minutos, que en el lavado y secado también se puede crear arte sonoro. Overtone Ensemble, desde Australia, se orienta a crear la llamada música drone, con patrones de repetición enclaustrados en una expresión microtonal, como se advierte en su ídem Overtone Ensemble.

Reuniones afortunadas: Christian Fennesz & Jim O’Rourke, en venturosa asociación, perpetraron It’s Hard For Me to Say I’m Sorry, mientras que otra arriesgada complicidad entre Zeitkratzer + Keiji Hano, revisitó al músico vanguardista en Stockhausen: Aus Den Sieben Tagen. Entretanto, Mica Levi and Oliver Coates, la primera compositora del soundtrack de Under the Skin y el segundo también compositor y chelista de Radiohead, nos regalaron Remain Calm, breve disfrute entre el pop y la música clásica que hasta invita a bailar con sutileza, sin perder la tranquilidad. Por no dejar, la reunión de Bitchin Bajas/Bonnie Prince Billy generó Epic Jammers and Fortunate Little Ditties, como si se tratara de una sesión de folk minimal pasada por felices improvisaciones.

Colin Stetson recreó con respeto y sentido de actualidad la tercera sinfonía de Gorecki en Sorrow y el islandés Jóhann Jóhannsson, conocido por sus soundtracks, compuso Orphée, como resultado de una labor en la que se desarrolla una deconstrucción de temas pensados una y otra vez con armónicos ascensos, según explica, entre cuerdas, pianos y voces esparcidas. Mujeres exploradoras: Laura Cannell compuso Simultaneous Flight Patterns, levantando el vuelo con radar que nos lleva del medioevo a una contemporaneidad extraviada y Carla Dal Forno el intrincado de baja fidelidad You Know What It’s Like, como elaborado a mano.

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