Sonido & Visión

Los discos del 2016 (IV): grupos del siglo XXI

Continúa nuestro recorrido sonoro, ahora retomando algunos buenos ejemplos de asociaciones virtuosas.

Un paseo por la tradición folk, country y derivados

Okkervil River siguió navegando lejos con Away, su octava entrega en la que predomina una cierta melancolía y por no dejar, los miembros de la banda Will Sheff and Jonathan Meiburg con su proyecto Shearwater, se dieron el lujo de componer el brillante y consistente Jet Plane and Oxbow, noveno disco en el que retoman el mejor rock ochentero. Entre hermanos: The Avett Brothers presentó True Sadness, a partir de un planteamiento de afectos sinceros que por momentos se elevan en orquestaciones pegadoras para mitigar la ruptura, mientras que The Felice Brothers abre los ojos clavados en el country alternativo y el rock para dar a luz Life in the Dark.

Con el peso del estrellato, Kings of Leon recorrió algunas estampas de Los Ángeles en el reconciliatorio Walls, buscando reencontrar la ruta y Band of Horses buscó optimismo sensible en el razonado Why Are You Ok. El evocativo álbum Prospect of Skelmersdale nos invita a dar un recorrido por este curioso pueblo con la inmejorable guía en tesitura folk de Magnetic North, mientras que Hiss Golden Messengers y su equilibrada combinación de country y folk con salpicadas de psicodelia se plasmaron en Heart Like a Levee, como para romper los obstáculos y que fluya el afecto.

The James Hunter Six entregó Hold On con esa reconocible buena vibra en la que se retoman ritmos pasados para integrarlos a una lógica sostenida en el R&B. Nombres y sus bandas: Edward Sharpe & the Magnetic Zeros entregaron su cuartó álbum bajo el título de Person A, revisitando estilos festivos como para atraer orejas, al tiempo que Chris Forsyth & the Solar Motel Band se expandió con el álbum doble The Rarity of Experience, con esa guitarra inquieta que se entromete en complejas estructuras sonoras. Los prolíficos Woods entregaron, en una tesitura setentera con aliento melódico, City Sun Eater in the River of Light.

Rock postmilenario

The Coral alcanzó una de sus crestas con su notable Distance Inbetween, incorporando sonidos setenteros y discreta psicodelia a sus estructuras pop, mientras que Animal Collective tomó el pincel para cincelar canciones con el sello de la casa y construir Painting With, como si de otro cuadro psicodélico se tratara, un poco como entrar al mundo de Lynch/Badalamenti de la mano de Xiu Xiu, quien tuvo a bien producir Xiu Xiu Plays the Music of Twin Peaks. En esta línea, los suecos de Goat se recorren un poco más al folk inglés, sin dejar la sicodelia de lado, en el excéntrico Requiem, caminos también transitados con ecos progresivos por Syd Arthur en el espeso Apricity.

Merchandise, el grupo de Tampa que maneja con versatilidad los sonidos rockeros alternativos, grabó A Corpse Wired fo Sound, un cuarto disco que responde a su consiste propuesta. Psychic Temple evolucionó su propuesta de rock indie con incrustaciones jazzeras en Psychic Temple III y en su opus 2 How To Be a Human Being, los británicos de Glass Animals evolucionan y nos muestran vivacidad e instinto melódico; Two Door Cinema Club hace los propio y le ponen dinamismo a Gameshow, porque el juego tiene que continuar. El trío Chairlifth presentó Moth, levantando un aleteo refrescante para responder a la llamada para crear canciones pop atravesadas por el refinamiento.

Wild Beasts no descansa: Boy King es quinto disco en ocho años y el nivel se mantiene entre electrónicos apuntes de pulcra edición. Cymbals Eat Guitars nos llevó al recuerdo con Pretty Years. DIIV consiguió enfocarse en su rock de diversas fuentes con Is the Is Are, desde el postpunk hasta el popart, superando un proceso de grabación complicado. Allah Las rubricó Calico Review, con discretos sonidos salidos del garage para darle sustancia al conjunto y desde la proximidad, Local Natives le pone mayor ritmo y dinamismo a Sunit Youth, su tercer escalón. Y The Besnard Lakes incrementa orquestación y ambición en el revulsivo A Coliseum Complex Museum.

El rock de Frightened Rabbit se desplegó refinadamente en el irreprochable Painting of a Panic Attack y Wild Nothing se montó detenidamente al new wave para configurar su Life of PauseThick As Thieves de The Temper Trap siguió en la línea de guitarras épicas y Bastille nos muestra Wild World a partir de canciones accesibles que recorren temáticas como la tolerancia, la muerte y la mirada política: el mundo, pues. Tan prolongado como su título, I Like It When You Sleep For You Are So Beautiful Yet So Unaware Of It, el segundo álbum de The 1975 los encuentra con la capacidad para diversificar su propuesta sin extraviarse, sonando jóvenes y maduros a la vez.

Desde Suecia, The Radio Dept. entregó Running Out Of Love, cuarto disco que los encuentra en su mejor momento, tanto letrística como musicalmente con ese rock de teclados de fina manufactura; también después de tres obras, Yeasayer grabó Amen & Goodbye a manera de rompecabezas, pensando acerca de la religión como concepto central y su relación con la muerte: que así sea. School of a Seven Bells, continuó el esfuerzo del fallecido Curtis para concluir el vigoroso y melódico SVII, acaso el punto final de la banda. Fear of Men nos puso en la perspectiva gótica vía Fall Forever para entender que el asunto es saber derrumbarse.

En pareja

El dueto Cat’s Eyes, formado por la soprano Rachel Zeffira y Faris Badwan (THe Horrors), compuso Treasure House, entre armonías con aroma retro y una sutil penumbra. The Slow Club, dueto formado en Sheffield, nos manda una sabia advertencia en una tesitura de popfolk a fuego lento vía One Day All of This Won’t Matter Anymore; también en alineación mixta de dos, Still Corners nos conduce por un pop ochentero en Dead Blue, envuelto en terciopelo oscuro y desde Brooklyn, Sleigh Bells avienta la guitarra por la ventana junto con una rítmica electrónica en Jessica Rabbit, como queriendo engañar a Roger.

Quilt propuso su mezcla de sonidos del medio oriente con un folk de sólida fragilidad en Plaza, al Sam Bean & Jesca Hoop se asociaron para encender a media luz con la misiva Love Letter for Fire y el duo australiano Jagwar Ma realizó, con aliento noventero de baile revoltoso, Every Now & Then. El dueto mixto Shovels & Rope entregó el aguerrido Little Seeds, señalando sucesos críticos con la punta de la guitarra bien conectada a la fuente del countryrock y la complicidad entre Hamilton Leithauser + Rostam (The Walkmen y Vampire Weekend) produjo una joya pop de múltiples dimensiones titulada I Had a Dream That You Were Mine.