Sonido & Visión

Los discos del 2016 (VII y última)

Terminamos nuestro recorrido por los discos del 2016 que sonaron durante un año complicado y que presumiblemente sentó las bases para que el siguiente lo sea aún más. Sonidos maravillosos, al menos, como fiel compañía.

JAZZ

El veterano Henry Threadgill, aquí firmando como compositor, honró a su amigo Lawrence D. “Butch” Morris a través de Old Locks and Irregular Verbs, conformado por cuatro partes intercomunicadas que encuentran en la interpretación de un equipo de ensueño el tono justo para abrir la cerradura de esta sensible experimentación orientada a la memoria, siempre en irregular conjugación. En esta misma tesitura, el eterno emprendedor con fuerte conciencia social Wadada Leo Smith, presentó el ambiciosoAmerica’sNationalParks y se dio tiempo para compartir cartel y trompeta con el brillante pianista Vijay Iyer para grabar el complejo A Cosmic Rhythm With Each Stroke, todo un movimiento tectónico.

A manera de testamento y homenaje, Time/Life: Song for the Whales and Other Beings está firmado por la Charlie Haden’s Liberation Music Orchestra e integra un par grabaciones en vivo del gran contrabajista fallecido en el 2014; el álbum cuenta con los arreglos dela veterana pianista y compositora Carla Bleyquien, a su vez, grabó en trío Andando el tiempo con el bajo de Swallow y el sax de Sheppard. Otra institución femenina en el jazz de avanzada, la pianista nipona Satoko Fujii compuso Peace, levantando una bandera blanca con estandarte avantgarde en plan multitudinario.

El gran John Scofield presentó, cual reverso de la novela de McCarthy vuelta película por los hermanos Coen, Country For Old Men, lleno de versiones limpias que apelan, en efecto, a los viejos tiempos. En formato de trío, el guitarrista JulianLange se sumerge grácilmente en la tradición con el iluminador Arclight, donde igual caben los cambios de tonalidad conservando la pulcritud; también con la guitarra como guía y un piano esporádico, TheStill propone una atmósfera pausada y austera en el homónimo TheStill, dando una sensación de vacía amplitud, como de espera permanente.

El Kenny Barron Trio, con toda el colmillo del pianista, presentó Book of Intuition, mostrando en la práctica el impulso del título. El David Gordon Trio presentó el eclécticoAlexander Scriabin’s Ragtime Banden el que retoman composiciones, entre otros, del gran músico ruso nacido fallecido hace 100 años, dándole un toque variado que va del Dixieland al jazz contemporáneo, pasando por algunas florituras latinas. Robert Glasper Experiment nos sugiere volver a clases en ArtScience, innovadora mixtura de jazz, soul, hip-hop, rock y lo que se identifique con todo el sello de la casa.

El trompetista californiano Jonathan Finlayson no se queda quieto en Moving Still, encuentro de texturas laberínticas con salidas airosas y reconfortantes, en tanto el reconocido saxofonista de Detroit Kenny Garret nos manda un claro mandato en Do You Dance!, explorando ritmos bailables con un estilo muy personal; en contraste, el bajista noruego Mats Eilertsen presentó Rubicon, confeccionado finamente entre tonalidades de intrigante privacidad.Norah Jones se decantó por un disco purista y entregó el impecable y rompedor al mismo tiempoDay Breaks.

También sonaron las provocativas guitarras de Nels Cline, atravesando texturas afectivas con el arriesgado Lovers, todo un dechado de creatividad entre versiones y composiciones propias, y de Bill Frisell, que nos lleva de paseo a la memoria fílmica y hasta televisiva para revisar algunos clásicos.Aziza es un proyecto integrado ahí nomás, por DaveHolland, Chris Potter, Eric Harland y Lionel Loueke, quienes en plena sinergia volcánica presentaron el homónimo Aziza, uno de los grandes discos del año. Jack Dejohnette/RaviColtrane/Matthew Garrison pusieron en práctica sus enfoques contra el pasmo y entregaron el serpenteante In Movement, a partir de un notable proceso comunicativo.

Brad Mehldau entregó el cálido Blues and Ballads con su trío de excepción y Nearness, álbum grabado junto con el reconocido saxofonista Joshua Redman a partir de una selección de piezas en vivo desarrolladas hombro con hombro.En otra feliz asociación, CuongVu generó el exuberante CuongVu Trio Meets Pat Metheny, toda una fiesta de trompeta y guitarra a la que por fortuna estamos invitados, como a la que organizó el venerableDr. Lonnie Smith con Evolution, aún funkeando sin parar. Siguiendo su costumbre de retomar canciones del rock y del jazz para darles su propio toque, TheBad Plus reconoce y supera dificultades en It’s Hard.

Ya con 30 años de caminata, el bajista Michael Formanek sigue produciendo álbumes que terminan por atraparte como The Distance, grabado con un dreamteam conocido como Ensemble Kolossus. El Wolfert Brederode Trio con el pianista holandés al frente, opta por la delicadeza en Black Ice con alineación clásica .El guitarrista austriaco Wolfgang Muthspiel, que en el nombre lleva el destino, entregó Rising Grace, bien cobijado por cuatro figurones del mundo del jazz contemporáneo. El baterista Ches Smith dinamizó ritmos y estructuras con The Bell, en complicidad con el piano de Taborn y la viola de Maneri

En vivo: Keith Jarret estuvo en plan de convocatoria y sus conciertos alrededor de Italia en 1996 quedaron capturados en A Multitud for Angels, integrado por cuatro discos que permiten atestiguar la continuidad del piano en atmósferas íntimas. Masabumi Kikuchi, otro pianista de gran estatura que falleciera en el 2015, se hizo presente en Black Orpheus, álbum que lo atrapa en el Tokyo Bunka Kaikan Recital Hall. Junto a estos grandes, el Fred Hersch Trio nos regala un espléndido domingo en Sunday At The Vanguard, comprobando la importancia de la improvisación in situ para el mundo del jazz.

DE TODAS PARTES

Los franceses YannTiersen con el instrumental EUSA con sabor a isla rocosa entre bruma; BenjaminBiolay con Palermo Hollywood y su exquisito acento tanguero y Miossec, distinguido visitante de nuestra ciudad durante el Cervantino, con Mammifères, pusieron el acento galo durante el año, expandiendo la chanson para encontrarse con nuevas fronteras. Por su parte, Joey Alexander, nacido en Indonesia, entregó el jazzeroCountdown, guiado por un piano de sorprendente precocidad.Y la veterana Elza Soares, cual voz de todas las épocas, grabó The Woman at the End of the World.

Sinikka Langeland nos conduce cual hechicera al interior de The Magica lForest, un recorrido atemporal por las tradiciones escondidas en las leyendas; desde Malí, tierra de magos musicales, RokiaTraore regresó la mirada al conflictivo hogar en el integristaNé So, y del Congo, el ensamble Konono #1 produjo…Meets Batida, ya sin su fundador pero con el espíritu dispuesto entre rítmica ancestral y un afropop de exportación. Afro Celt Sound System continuó su combinación de rítmicas del oeste de África y sonidos celtas, bien entreverados en The Source, en tanto la mauritana NouraMintSeymali retoma la esencia del este del continente en su álbum Arbina, con indudables especias arabescas y producción occidental.

En el desierto argelino poblado por tuaregs, Imarhan eleva su rock arenoso a través de su ídem Imarhan, en tantola senegalesa Fatima Al Qadari entregó su opus 2 titulado Brute, en clave electrónica de cadencias múltiples; en otra latitud, Jambinai es un intenso grupo surcoreano que navega las aguas del postrock, como se deja escuchar en A Hermitage, sólido conjunto de ocho cortes en los que se adviertela inclusión de instrumentos tradicionales, brindándole un toque especial a los lances desorbitados. Para cerrar, vale la pena escuchar la recuperación deFEMENINE, obra musical y performance del polémico compositor de vanguardia Julius Eastman, que combinaba con rabia géneros impensados desde posturas desafiantes.

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