Sonido & Visión

El comediante del corazón destrozado (segunda parte)

Después de meterse en la inspiradora piel del arriesgado John Keating, el liberal profesor de poesía invitando al aprovechamiento máximo del día, encarnó de manera entrañable, potenciado por la actuación de Robert De Niro quien interpretó a uno de sus pacientes, a un distraído, atento y genial médico en Despertares (Marshall, 1990), filme basado en la sorprendente experiencia que vivió el doctor, escritor y musicólogo Oliver Sacks al tratar con L-dopa a personas que padecieron muchos años la encefalitis letárgica: después de permanecer en estado catatónico, estas mujeres y hombres volvieron a la vida para disfrutarla durante algunos momentos.

Esta profesión la representó también en Volver a morir (1991) de Kenneth Branagh, con quien trabajó en Hamlet (1996), virtuosa adaptación del clásico shakespereano; en la comedia poco agraciada Nueve meses: papá sorpresa (Columbus, 1995); en Mente indomable (Good Will Hunting, 1997), filme dirigido  con la sutileza acostumbrada por Gus Van Sant, en el que interpretó con gran sensibilidad a un psiquiatra (Oscar por actor de reparto) que ayudaba a un aguerrido joven sobredotado en trance de enamoramiento (Matt Damon), y en Patch Adams (Shadyac, 1998), reduccionista cinta semi-biográfica sobre el doctor y activista social, más centrada en su faceta de payaso curandero.

Después de hacer un cameo en Shakesthe Clown (Goldthwait, 1991) como un instructor de mímica y representar a un vendedor metido en líos de faldas y negocios en la rutinaria Un mujeriego en apuros (Cadillac Man, Donaldson, 1990), fue dirigido por Steven Spielberg en la brillante Inteligencia artificial (2001), prestando su voz para el Dr. Know y en Hook, el regreso del capitán Garfio (1991), actuando como un Peter Pan adulto reclamando su juventud; en plan infantil también apareció en El incomprendido(House of D, Duchovny, 2004) y en Jack (1996) de Francis Ford Coppola, otro de los gigantes estadounidenses de la dirección.

Participó en Un simple mortal (Being Human, Forsyth, 1993), filme que buscó infructuosamente una trascendencia nunca encontrada, un poco en la línea de Más allá de los sueños (What Dreams May Come, Ward, 1998), al filo de la cursilería, y asumió el rol paterno en varias cintas: Papá por siempre (Mrs. Doubtfire, Columbus, 1993), disfrazándose de mujer, a la Dustin Hoffman, para estar cerca de sus hijos y en In Search of Dr. Seuss (Paterson, 1994), película para la TV en la que apareció de padre cuentacuentos.

Siguiendo con los roles paternos, formó parte de Un papá de sobra (Father´s Day, Reitman, 1997), comedia que no cuajó a pesar del talento en el reparto que incluía a Billy Crystal, de sentido discurso conmemorativo en la reciente entrega de los Emmys; protagonizó El mejor papá del mundo (Goldthwait, 2009), en la que regaló quizá su última gran actuación cargada de ambigüedad y tejiendo fino entre el drama y la comedia, metiéndose al papel de un profesor que sueña ser un escritor rico y famoso, oportunidad que se le presenta cuando su hijo adolescente muere en condiciones extrañas.

Los años difíciles
Su trayectoria parecía repuntar con los protagónicos de las lúdicas Jumanji (Johnston, 1995) y La jaula de los pájaros (1996), dirigida en tono jocoso por Mike Nichols, además de su participación secundaria en Los enredos de Harry (Deconstructing Harry, 1997) de Woody Allen. Todavía logró desplegar parte de su encanto como el doctor chiflado en la sosa Flubber (1997) y como el robot humanizado en El hombre bicentenario (1999), basada en el texto del patriarca Isaac Asimov. Cerró el siglo con Una señal de esperanza (Jakob the Liar, Kassovitz, 1999), filme ubicado en la Polonia ocupada durante la II Guerra Mundial en el que Williams es el dueño de un café que empieza a inventar noticias para dar ánimo ante la depresión generalizada.

Para el nuevo milenio, después de actuar en Smoochy (2002) de Danny DeVito y algunas series televisivas, los papeles interesantes y retadores prácticamente se esfumaron y Williams parecía tenerse que conformar con aparecer en películas rutinarias o en roles secundarios sin demasiado margen de maniobra y muy lejos de aprovechar su potencial: ahí están las actuaciones en filmes como el intento de comedia criminal Un golpe de suerte (The Big White, Mylod, 2005);la olvidable aventura familiar Locas vacaciones sobre ruedas (RV, Sonnenfled, 2006), y las insulsas Licencia para casarse (License to Wed, Kwapis, 2007),Un par de colmilludos (Old Dogs, Becker, 2009) y Mejor… ¡Ni me caso!(The Big Wedding, Zackham, 2013).

Obtuvo papeles un poco más interesantes en August Rush: escucha tu destino (Sheridan, 2007), Shrink (2009) y en The Face of Love (Posin, 2013) formando un triángulo con Annette Bening y Ed Harris. El año en el que murió realizó Boulevard (Montiel, 2014), A Merry Friggin’ Christmas (Shapeero, 2014) y The Angriest Man in Brooklyn (2014).Robin Williams se dio tiempo para dirigir el documental May Day Tugs of War (2007) y participar en varios de ellos como narrador o como sí mismo. Una trayectoria, en síntesis, sumamente feliz y llena de luminosidad, aunque con un triste desenlace que se recordará menos que su legado estampado en nuestras sonrisas.

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