Sonido & Visión

Sonidos y visiones del FIAC 2016 (II): entre la singularidad y la reiteración

Aprovechamos el desarrollo del Festival Internacional de Arte Contemporáneo en León para sumergirnos en algunas propuestas sonoras y tecnológicas que se alimentan de la innovación y la creatividad, buscando retomar elementos tanto del arte como de la ciencia cual mundos en expansiva colisión. En esta segunda entrega, una mirada y escucha a dos artistas representativos de las nuevas tendencias artísticas, siempre con los referentes históricos como soporte, que por fortuna están entre nosotros.

Del bit al ruido, del byte a la imagen

Tristan Perich (Nueva York, 1982) ha buscado integrar lógicas provenientes del mundo de las matemáticas y la física con el arte sonoro y visual, cuales fórmulas y modelos puestos a prueba en intrincados pentagramas y encuadres de electrónica manufactura, así como en presentaciones en vivo donde crea escenarios orgánicos a partir de un enfoque digital lleno de bytes inquietos. Con base en ecuaciones y operaciones numéricas, desarrolla entidades musicales, instalaciones y dibujos en papel generados por máquinas que siguen determinados planteamientos programáticos.

Conocida es su pared microtonal de 7.25 metros, que estuvo en el museo de arte de San Diego a finales del año pasado, compuesta por 1,500 bocinas con una frecuencia específica que en conjunto alcanzan cuatro octavas; en este ámbito, también explora los intervalos y la noción de continuidad a través de frecuencias sonoras continuas, distribuidas en paneles de pequeños altavoces colocados estratégicamente. Su álbum 1-Bit Music (2004) fue realizado como un microchip en el que se sintetizó su música electrónica creada en vivo (http://www.tristanperich.com/).

A largo de sus cinco movimientos y a partir de un solo microchip, 1-Bit Symphony (2010) establece envolventes secuencias impredecibles de agudeza incisiva que se rompen y restauran en aparente casualidad, imposibles de pasar por alto. Desarrolladas en capas sonoras como si de un teclado multinivel se tratara, las piezas eluden las posibilidades melódicas para centrarse en estructuras de una extraña geometría, formando armonías contrapuestas con un particular sentido de la sinergia. En contraparte, se puede apreciar su obra 1-Bit Video, presentando imágenes en blanco y negro con baja resolución generadas por la síntesis de un microchip y rayos catódicos televisivos.

En este mismo sentido estético, Noise Patterns se integra por seis secciones que exploran las posibilidades del ruido, en cuanto a materia capaz de aparentar evolución y movimiento, creando justamente patrones solo susceptibles de ser descubiertos a posteriori. Si bien se puede escuchar en las plataformas digitales como si fuera un disco, el producto físico es un circuito sobre una tabla negra con un audífono que incluso tiene su pequeño switch de encendido, como para reforzar ese toque dedigitalismo anacrónico que remite a imágenes polvorientas y llenas de pelusa.

Iluminada electrónica oscura

El trío londinense conformado por los artistas electrónicos e instrumentistas Matt Parker y Chris Amblin y por la vocalista nipona Ayu Okakita, navega entre varias influencias sonoras que van de las oscuridades electrónicas propias de los ochenta, al dubstep de reverberación hipnótica que tanta presencia tiene en las propuestas postmilenarias. Se bautizaron como Nedry en referencia al regordete empleado de Jurassic Park que tiene que enfrentarse con algunas de las lindas criaturas que se encontraban en cautiverio.

Ya colaborando directa y presencialmente después de una breve separación, el grupo debutó con el EP SZ (2010) de producción casera, que sirvió como impulso para consolidar su primer disco poco después: Condor (2010) resultó breve pero cautivante, gracias a esas vocales que han sido comparadas con Björk y al tejido electrónico de creativo diseño, por momentos dejando que la luz lo traspase aunque con el énfasis puesto en una cuidada densidad.

Su segundo disco, titulado muy a propósito In a Dim Light (2012), inspirado en David Lynch y T.S. Eliot, según se ha señalado, marcó una sustentable permanencia que se extendió a una versión de remezclas. Las penumbras siguen rodeando una voz que combina cierto misterio con fragilidad y elementos cercanos al postrock y al trip-hop aparecen cual escenarios fantasmales que se disipan justo cuando podrían ser percibidos con mayor nitidez. La luz difusa, mientras tanto, se resiste a sucumbir del todo.