Sonido & Visión

Shakespeare en pantalla

Según se ha dicho, se trata del mejor guionista de cine que ha existido, aunque nunca escribió un guion para dicho medio. Sus historias son tan universales y atemporales que se siguen presentando y adaptando a diferentes contextos y épocas. La página IMDB registra más de mil películas basadas en sus textos, a las que habría que sumar aquéllas que los retoman de manera indirecta. Nació y murió el mismo día, según algunos registros, y en el mismo lugar (23 de abril, Stratford-upon-Avon, Warwickshire, Inglaterra), con 52 muy productivos y prolíficos años de diferencia (1564–1616).

Por una parte están las películas que se basan en las obras y se desarrollan en el mismo tiempo y lugar que en el que fueron concebidas; por otra, se han filmado cintas que trasladan dichos textos a otras épocas y lugares, retomando la esencia argumental propuesta en la que destacan las temáticas del amor, el engaño, la confusión, el poder y la venganza. Un tercer grupo de filmes se inspira en las incontables argucias temáticas diseminadas por la obra del dramaturgo, integrándolas a historias con aristas complementarias.

Entre el tono biográfico y legendario, su figura ha sido recuperada en la premiada comedia Shakespeare enamorado (1998), dirigida con deslumbrante fluidez por John Madden a partir de un guión de Marc Norman y Tom Stoppard; en Anónimo (Emmerich, 2011) se aventura una hipótesis más intrigosa que certera sobre la autoría de la vasta obra shakesperiana y en Miguel y William (París, 2007), se inventa un vínculo entre estos dos grandes escritores y su común interés romántico por una mujer española (Elena Anaya).

Celebramos la cuadrigentésima quincuagésima conmemoración del nacimiento del que quizá sea el escritor más grande de todos los tiempos, a partir de la revisión de algunas películas clave emanadas de su pluma, mismas que empezaron a aparecer casi al mismo tiempo que el nacimiento del cine: durante la época muda, proliferaron cortometrajes de espíritu teatral que retomaron los textos clásicos de El Bardo de Avón, empezando por Macbeth (1898), con la actuación de Johnston Forbes-Robertson. Vendrían después gigantes del celuloide para trasladar sus inmortales historias a la pantalla. Veamos algunos.

TRAYECTORIAS SHAKESPERIANAS

1) Laurence Olivier, uno de los actores centrales del siglo XX, empezó a sumergirse en el mundo shakesperiano desde niño, cuando se subió a los escenarios teatrales para representar sus obras. Como director fílmico y ya siendo una autoridad en la materia desde el punto de vista interpretativo y analítico, realizó Enrique V (1944), Hamlet (1948) y Ricardo III (1955), clásicos imprescindibles que solidificaron los vasos comunicantes entre el cine y el teatro, considerando sus elementos compartidos y sus especificidades en términos de sistemas comunicativos. Además, actuó en Como gustéis (Czinner, 1936), Otelo (Burge, 1965) y algunas cintas televisivas.

2) Orson Welles también creció con Shakespeare. Adaptó y dirigió Macbeth (1947) y Otelo (1952), poderosas y personales miradas de estas obras, ya tamizadas brillantemente por el lenguaje cinematográfico; se dice que le gustaba más Campanadas a medianoche (1965) que El ciudadano Kane (1941), obra cumbre no solo de él, sino de la historia del cine. Retomando una puesta en escena de 1939 que corrió con poca fortuna al igual que un segundo intento en 1960, el genial cineasta integró varias obras de Shakespeare como Falstaff, Enrique IV, V y VI y Ricardo III para la realización de este filme en el que se acompañó de John Gielgud y Jeanne Moureau.

3) Akira Kurosawa, uno de los gigantes del cine nipón, llevó a su tierra las intrincadas historias del autor británico como se advierte en Trono de sangre (1957), filme inspirado en Macbeth y desarrollado durante la Edad Media dentro de un contexto campestre. Por su parte, Ran (1985) se basó en El rey Lear y fue ambientada en el marco histórico del feudalismo japonés. En Los canallas duermen en paz (1960) se aprecia una influencia hamletiana pero llevada a los oscuros pasillos del mundo de las corporaciones.

4) El director italiano Franco Zeffirelli presentó su versión de la ingeniosa y divertidamente enredada La fierecilla domada (1967) con Richard Burton y Elizabeth Taylor en los papeles protagónicos; ya encarrerado, realizó Romeo y Julieta (1968), basada en la historia más famosa de un amor maldito, aunque con un énfasis romántico que se potenció con la música de Nino Rota. La ópera de Verdi fue capturada por el realizador en Otelo (1996) y dirigió Hamlet (1990) con Mel Gibson, Glenn Close y Alan Bates, de sólida trayectoria teatral.

4) El influjo continuó con el irlandés Kenneth Branagh, quien se integró a la Royal Shakespeare Company para después entrar al mundo del cine: con repartos multiestelares dirigió su clásico Enrique V (1989), sobre el rey inglés que encabeza una guerra contra Francia después conocida como la de los cien años; la comedia Mucho ruido y pocas nueces (1993) y Hamlet (1996), filme de cuatro horas en el que demostró estar a la altura de las exigencias tanto del texto como de las anteriores películas sobre el príncipe danés. Realizó In the Bleak Midwinter (1995), comedia sobre una puesta en escena de Hamlet; Pacto de amor (2000) en clave musical y Como gustéis (2006); fue Yago en la notable Otelo (Parker, 1995), protagonizada por Laurence Fishburne.

5) Al Pacino ha mantenido gran interés por la obra de Shakespeare, aunque fue hasta En busca de Ricardo III (1996), un hibrido entre documental y puesta en escena donde se rescata el valor y la trascendencia de este texto sobre este siniestro rey asesino y usurpador. Después se metió en la piel de Shylock para participar en El mercader de Venecia (Radford, 2004) junto con Jeremy Irons; interpretó este mismo personaje en el teatro durante el 2010, destilando toda la experiencia acumulada en las tablas y la convicción asumida de ser el usurero judío.

6) La directora Julie Taymor también se ha acercado a los trabajos del inabarcable dramaturgo con intensidad en la puesta en escena, tal como se observa en su adaptación de Titus (1999), con fuertes interpretaciones de Anthony Hopkins y Jessica Lange, así como en La tempestad (2010), con Helen Mirren en el papel principal, que en esta versión es llamada Próspera. Finalmente, rodó la comedia romántica fantástica A Midsummer Night’s Dream (2014) con la fotografía de Rodrigo Prieto.

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