Sonido & Visión

Pueblos e infiernos

Un trío de series televisivas que nos llevan a las oscuridades que cohabitan en poblados aparentemente apacibles e industriosos; debajo de la convivencia armoniosa y prosperidad económica, subsisten grupos, relaciones y actividades que difícilmente podrían ser parte de un recorrido turístico. El mal flota en el ambiente y su peligro se incrementa cuando pasa desapercibido y se asume como parte cotidiana de la vida.

Fargo

Retomando la atmósfera y algunos elementos de la noventera obra maestra homónima de los hermanos Coen, aquí firmando como productores ejecutivos y sirviendo como referente ineludible, y perpetrada por Noah Hawley con el espíritu de humor macabro por delante, Fargo (2014- ) es una comedia criminal aderezada con apuntes satíricos lanzados hacia ciertos estereotipos como el de la viuda trepadora y los estultos adolescentes; los policías haciendo el menor esfuerzo y los agentes del FBI en otro mundo; los matones de caricatura y el eterno abusivo; el empresario fortuito con castigo de proporciones bíblicas (Oliver Platt, notable): todos ellos envueltos en una atmósfera congelada que los parece tener atrapados en sus propias rutinas.

Los sucesos arrancan en Bemidji (Minnesota) a partir de la llegada de un misterioso hombre que parece sembrar la idea del mal, empezando con un hombre común menospreciado por su esposa; la única policía con interés y capacidad para ir más allá de las salidas fáciles es la honesta y sencilla Molly Solverson (estupenda Allison Tolman), hija del dueño de la cafetería local, de ésas que ya no se ven muy seguido. Caminos desolados de una rectitud sospechosa, bosques enmudecidos con mucho por contar y centros urbanos sin ninguna gracia sirven de escenarios para los enredos cual caída de castillo de naipes que estamos por presenciar.

Ayudada por un oficial padre soltero que quería ser cartero (Colin Hanks), esta joven mujer de apariencia tímida pero con olfato bien desarrollado, trabaja en la serie de crímenes manteniendo una duda razonable, a pesar de la abulia e incompetencia de su bienintencionado jefe (¡mejor llama a Bob Odenkirk!) y los enredos entre los diferentes cuerpos policíacos, atrapados en una especie de cámara lenta que invade sus deducciones. La trama central se imbrica con las secundarias de tal forma que todas acaban despertando interés, sobre todo por el enfático manejo del factor sorpresa.

Las brillantes y contrastantes actuaciones de Billy Bob Thornton como Lorne Malvo y Martin Freeman (Lester Nygaard) contribuyen a la construcción y desarrollo de sus respectivos personajes, al inicio totalmente diferentes entre sí pero poco a poco vinculándose de manera irremediable: mientras que el primero encarna con terrorífica parsimonia el mal en sus varias formas, el segundo va sufriendo una dramática transformación de ser un anodino y vilipendiado vendedor de seguros a un hombre más arrojado, aunque sumergido en una espiral de mentiras.

Con la dirección de cinco directores especialistas en la televisión, responsables de dos episodios cada uno, la serie mantiene una notable coherencia visual impregnada por memorables secuencias musicalizadas con angustia, editadas con creativos fundidos y construidas a partir de encuadres imaginativos y desplazamientos de cámara que viajan por los ambientes nevados, salpicados de sangre inculpatoria que parece querer romper el frágil hielo que esconde la conciencia ahogada, a menos que un simbólico lobo aparezca para brindar el valor necesario al héroe improbable.

Bates Motel

Después de la muerte del padre, madre e hijo adolescente se mudan a White Pine Bay, un pueblo con cadáveres en el clóset ubicado en Oregon, donde compran un destartalado motel para empezar una nueva vida. Ella parece estar siempre al borde de un ataque de nervios pero mantiene el espíritu de lucha; el joven es tímido y por momentos luce un cuanto tanto extraviado. La relación entre ambos es muy cercana y extrañamente posesiva, al menos en el plano subconsciente: son Norma y Norman Bates, interpretados con plena convicción por Vera Farmiga y Freddie Highmore.

Creada por Cipriano, Ehrin y Cuse, nacido en la Ciudad de México y ya anunciada hasta la quinta temporada aunque ahora esté corriendo la tercera, Bates Motel (2013- ) funciona como una prolongada introducción a la clásica Psicosis (1960) del maestro Alfred Hitchcock, exponiendo el desarrollo del vínculo materno-filial en un contexto de constantes amenazas y desafíos, ya sea por la llegada de visitas inesperadas, la presencia de los gánsteres locales o dificultades con la policía, entre los que no parece haber grandes diferencias.

Paulatinamente nos vamos metiendo en la mente escindida del joven protagonista, confundiendo la realidad con la fantasía o desconectándose cuando los rastros de moral se quieren presentar en su mente: la taxidermia se empieza a erigir como algo más que un pasatiempo y los episodios de ausencia mental se acentúan. La llegada de su hermano mayor, la convivencia con chicas de su edad y el contacto con su maestra van complicándole el panorama a él y a su madre, por su parte buscando una estabilidad imposible de encontrar. Un buen equilibrio entre el trazo de los personajes y las acciones permite mantener el interés en la serie, aunque ya conozcamos el desenlace.

Banshee

Un ex convicto llega a un pueblo de Pensilvania que da título a la serie para fungir como el nuevo sheriff (Anthony Starr), justo donde vive su ex novia y socia criminal (Ivana Milicevic), ahora casada, y con un amenazante pasado que no termina por dejarlo en paz vía dolorosos recuerdos o acechanzas actuales, encarnadas por un gánster conocido hace tiempo (Ben Cross).Es ayudado por un antiguo colega (Hoon Lee, poniéndole el toque de humor) y consigue hacerse amigo del viejo barman del lugar y poco a poco parece ganarse la confianza de su equipo, además de convertirse, faltaba más, en el objeto más oscuro del deseo de varias mujeres.

En la localidad manda un mafioso (Ulrich Thomsen) que alguna vez, por su origen familiar, perteneció a la comunidad Amishy que parece controlarlo todo, desde las decisiones políticas hasta el funcionamiento del casino perteneciente a una tribu nativa. De trazo más grueso pero de fuerte intensidad con propensión a las escenas explícitas, Banshee (2013- ) es una especie de western moderno escrito por Jonathan Tropper y David Schickler con la testosterona en la punta de la pluma, en la que no hay descanso dados los conflictos internos y los que aparecen como salidos de la nada.

www.cinematices.worldpress.com