Sonido & Visión

Niños singulares

Diferentes, atípicos, distintivos. Encantadores o insoportables, populares o rechazados, con escaso margen para la medianía o la discreción. En sociedades donde se invita constantemente a la homogenización desde edades tempranas y a la masificación en gustos, formas de pensar, actuar y expresarse, la particularidad llama la atención, ya sea para rechazarla por temor o prejuicios negativos, o bien para admirarla, dependiendo de cómo se observe y aprecie la distinción.

Como nunca antes, la sobre atención a los niños, para bien y para mal, ha contribuido a esta búsqueda de la normalidad: a las primeras de cambio, se detectan anomalías en los pequeños con nombres cada vez más impronunciables para explicar, en algunos casos, lo que antes se denominaba bajo el nombre común de travesura.Esconderse en algún bucle temporal o en un peñasco apartado pueden ser alternativas para sobrellevar una vida marcada por el misterio y la persecución.

KUBO: NIÑO PECULIAR

Dirigida por el debutante TravisKnight, parte importante de los estudios Laika, cada vez abriéndose paso con sello distintivo en el mundo fílmico de la animación, como se advierte en logradas y originales cintas como Coraline y la puerta secreta (2009), Paranorman (2012) y Los Boxtrolls(2014), Kubo y la búsqueda samurái (Kubo and theTwoStrings, 2016) remite al proceso de pérdida, a la importancia de la memoria y al intento de reencuentro parental que vive un niño peculiar, envuelto en un entorno sobrenatural acorde con su capacidad narrativa para contar historias, a pesar de la dificultad de encontrarles un final, feliz de preferencia.

Tras sobrevivir a una especie de naufragio, tanto emocional como físico, el niño tuerto Kubo (Art Parkinson) vive con su madre, de comportamiento errático y gesto doliente. Visita el pueblo cercano para dar un espectáculo de cuenta-cuentos lleno de prestidigitación y elusividad, a través de la creación de personajes que cobran vida conforme transcurre la narración gracias a las papeletas de colores que guarda en su morral. Estamos en la edad media en una aldea nipona que recuerda invariablemente a la cumbre Los siete samuráis (Kurosawa, 1954).

Tras un ataque intempestivo de sus siniestras tías con máscaras quebradizas (Rooney Mara) en busca de venganza por toda una historia familiar que se irá detallando, que involucra a su abuelo (Ralph Fiennes) y al romance de sus padres, el protagonista emprenderá un viaje iniciático para encontrar tres objetos pertenecientes a un samurái, acompañado de una simia de las nieves (CharlizeTheron) y un extraño guerrero convertido en escarabajo (MatthewMcConaughey), quienes tendrán que enfrentar juntos diversos obstáculos.

La estética animada se diversifica en texturas contrastantes, desde las que remiten al papel propio del origami (sin tijera de por medio), hasta los paisajes imponentes y variados de Japón, integrando un realismo cautivante con escenarios llenos de magia que se insertan en la historia, también transitando entre diferentes planos. Colorido deslumbrante con rojos y amarillos y con grises y verdes oscuros según el momento de la peripecia, la imaginería se desata para encontrarse con hábitats de impredecible tenebrosidad o de resuelta esperanza, sin perder un toque humorístico para quitarle la solemnidad apabullante a la búsqueda infantil.

Las cuerdas del shamisen traen la magia reparadora, sobre todo cuando se construyen de recuerdos y símbolos o bien al momento en el que todo queda en el perdón y se puede reconstruir una historia de compasión: como dice Leslie, Kubo buscaba un final feliz como un deseo compartido por los espectadores, haciéndolo explícito pero recurriendo a esas luces que flotan sobre las aguas, transformándose en nuestros seres queridos y alumbrando a las hermosas garzas doradas que levantan al vuelo hacia un mundo inmaterial que nos espera, tarde que temprano, más allá de nuestra limitada comprensión.

MÁS NIÑOS PECULIARES

Dirigida por Tim Burton, buscando reencontrar el caminorecorrido con paso un cuanto tanto difuso tras las convencionales Ojos grandes (2014),Frankenweenie(2012) y Sombras tenebrosas (2012),Miss Peregrine y los niños peculiares (Miss Peregrine’s Home for Peculiar Children, EU, 2016) se centra en la diferencia como oscuro objeto del deseo de unos seres que buscan a niños con capacidades diferentes (diría la corrección política), protegidos por unas mujeres con la habilidad de convertirse en aves, para devorar sus ojos y encontrar el regreso a su forma original.

Con base en la novela juvenil de Ransom Riggs, Burton aprovecha los personajes y situaciones creadas en el referente literario para dar rienda suelta a su cercanía con personajes diferente y marginales, viviendo en los márgenes de la sociedad. Con reparto multiestelar, un cuanto tanto desperdiciado, la cinta transcurre con interés más a partir de brillantes destellos, que por una narrativa paulatinamente construida que ponga el acento en la emoción aventurera. No se consigue, en general, crear afinidadpor los niños asediados y por su protectora.

Claro que hay secuencias memorables, con todo el sello del director, que transitan entre la ternura y el despliegue visual y el miedo, con los diseños característicos de la casa, pero se advierte cierto descuido en la edición, como cuando están en el puerto y de pronto, como por arte de magia, ya no hay nadie. La música suena más grandilocuente que bizarra, acaso por la ausencia de Danny Elfman, y el desenlace se antoja inconexo y acelerado, como si el joven protagonista se enajenara de sus padres sin mediar explicación alguna.

cinematices.wordpress.com

Twitter: @cuecaz